Guion: Martin Quenehen.
Dibujo: Bastien Vivès.
Páginas: 192.
Precio: 28 euros.
Presentación: Cartoné.
Publicación: Junio 2026.
El día antes sirve de conclusión a la trilogía con la que Martin Quenehen y Bastien Vives han tratado de actualizar la figura de Corto Maltés, llevándola a nuestros días, lejos, muy lejos de donde la situó Hugo Pratt. Y ahí radica la principal cuestión que surge tras la lectura. ¿Es tan Corto Maltés como el de Pratt? La respuesta es compleja, porque lo primero que te pide el cuerpo es decir que no. Corto es un personaje tan ligado a su tiempo, a su espacio y a sus aventuras, que verle en otro escenario, por mucho que no se tecnifique tanto como habría permitido este nuevo arco temporal, es intrigante como poco. Lo cierto es que la historia funciona, están los elementos que desembocan en una buena historia de Corto Maltés, pero quizá necesitemos tiempo para sopesarla. La labor de Quenehen, en ese sentido, es la más intriga, como lo fue en las anteriores entregas, Océano negro y La reina de Babilonia (aquí, su reseña). El escritor es quien más difícil lo tiene. A Vives, en cambio, le corresponde algo más amable. Y no porque sea fácil estar a la altura de lo que Pratt proponía, sino porque lo entiende, lo respeta, lo absorbe y lo reinterpreta de maravilla. El dibujo de El día antes es maravilloso, muy Vives… pero de alguna manera también muy Corto Maltés, que es lo que se le tiene que pedir a una reimaginación de este corte.
Si lo miramos fríamente, este álbum no difiere tanto del Corto Maltés clásico. Es cierto que no hay razones tan poderosas e imaginativas como las que Pratt mostraba para dar vida a su aventurero favorito, pero Quenehen cumple con algo esencial: actualizar un personaje implica no solo poner a ese protagonista un escenario diferente, sino también hacer que encaje. Parte del Corto original no tendría sentido hoy. Y es ahí donde el purista puede encontrar resquicios para quejarse, claro. Quizá lo mejor sea entender este nuevo Corto Maltés como lo que realmente es, un sincero homenaje a una obra que no pretende superar, abriéndole las puertas a otras reinterpretaciones, muy a la manera con la que el cómic francobelga lo ha hecho con otros de sus personajes, siendo Spirou el más notable ejemplo. Quenehen se asoma a un mundo muy político, también muy de espías, con sus secretos y sus traiciones, y ahí Corto encaja bien. Puede no ser fácil entender a alguien con su código moral, que además explicita en varias ocaiones, en determinados momentos de ese escenario, pero el escritor mantiene el aura y el carisma que necesita Corto, lo entiende muy bien y lo ajusta con buenos diálogos, que es lo mejor que deja El día antes para la leyenda de Corto Maltés. Y es, también hay que decirlo, un buen cierre.
Decíamos que la tarea de Quenehen era la más compleja del proyecto y eso se ve a la inversa, destacando las virtudes que tiene el libro. Vives acumula muchísimas, y es en la comparación de ambos trabajos, paradójicamente, donde El día antes puede sufrir más. No porque Vives vaya por un lado y Quenehen por el otro, no es así en absoluto, sino porque se puede imaginar perfectamente a Vives dando vida a cualquier tipo de Corto Maltés. No imita a Pratt, pero respeta su legado manteniendo un estilo propio y personal, lo que abre la puerta a lectores tan distintos como puedes ser los admiradores de Pratt y los del propio Vives. Y como siempre en este ilustrador, el movimiento es formidable, la acción es desbordante, dinámica, entretenida y fascinante. Pero es que además entiende el plano fijo de Pratt y lo lleva a esta narrativa, haciendo de El día antes, como los otros dos libros anteriores, una explicación maravillosa de cómo podría haber sido Corto Maltés si Pratt hubiera publicado en nuestros días o si Corto Maltés hubiera nacido para se run héroe moderno y no, probablemente, el último que nos quede de días mucho más románticos. Las actualizaciones tienen riesgos y hay que aplaudir que se corran, a pesar de que siempre habrá defensores de la esencia que clamen contra sus propósitos. El día antes no es el mejor Corto Maltés posible, pero es honesto y entretenido.
Casterman publicó originalmente Corto Maltese. Le Jour d’avant en octubre de 2025. El único contenido extra es una galería de ilustraciones y bocetos.
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