Guion: Lorena Jiménez.
Dibujo: Paco Roca.
Páginas: 32.
Precio: 15 euros.
Presentación: Cartoné.
Publicación: Octubre 2026.
Qué grande puede llegar a ser lo más pequeño y qué momento tan excepcional este en el que quien sabe de lo que habla explica un problema que desde fuera no se entiende con facilidad. No es un trabalenguas, sino una expresión sincera de lo que provoca un libro tan aparentemente chiquito como puede ser ¡Qué susto! Un beso peludo porque lo escribe Lorena Jiménez, pedagoga, lo dibuja uno de los nombres más destacados del cómic español, Paco Roca, y supone un retrato sincero y claro de lo que es el TDAH, el trastorno de déficit de atención e hiperactividad. A veces las explicaciones más sencillas son las mejores, y el libro, en forma de pequeño cuento ilustrado, da una maravillosa, porque cuenta una historia de cariño entre una niña y un perro, siendo los dos muy especiales. Jiménez habla desde lo profesional, sí, pero sobre todo desde lo humano, entendiendo que estamos hablando de personas y no de expedientes, que en este caso es una niña que recibe el tratamiento más cargado de amor posible, el del mejor amigo del hombre, cuyo valor terapéutico en determinadas situaciones es asombroso. Y con esa vía, surge una historia. No solo un grito de atención o un tema social que tratar, hay un viaje detrás de estos dos protagonistas, uno maravilloso y cercano, contando con tanto amor que desborda la página.
Es muy especial, y Jiménez lo sabe, así lo expresa en sus agradecimientos, que alguien como Roca preste su talento a un proyecto de este calibre. Puede que no aparezca en los informativos o que no gane premios, pero el nombre de Paco Roca da lustre al proyecto, a la idea y a la realidad que enseña. Eso es innegable. Y luego es ya el momento de disfrutar con el estilo del ilustrador, tan sencillo como siempre, emotivo como en sus mejores momentos, cercano de una manera distinta, porque esta vez Roca tiene que aprender a contarnos las emociones de una niña, lo que tiene algo de reto para quien suele apostar por historias de mayor madurez. No son más que once ilustraciones, a las que sumar las de la portada y la portadilla, pero sirven de una manera muy elegante para entender la relación que surge entre niña y perro, entre la pequeña Suri y el entrañable Teo. Es todo tan bonito y tan tierno que por un momento da la impresión de que el TDAH es algo resuelto en nuestra sociedad, pero no es así. Queda mucha lucha, y luchar con iniciáticas como la de ¡Qué susto! Un beso peludo es mucho más llevadero para quienes tienen una inesperada losa como esta en sus familias. A los autores, a Jiménez y Roca, solo queda agradecerles tan impagable labor por visibilizar una cuestión que tiene todavía algo de tabú y hacerlo, además, con tanta categoría.