CÓMIC PARA TODOS

‘El combate de Henry Fleming’, de Steve Cuzor

Editorial: Norma.

Guion: Steve Cuzor.

Dibujo: Steve Cuzor.

Páginas: 152.

Precio: 35 euros.

Presentación: Cartoné.

Publicación: Julio 2026.

Steve Cuzor le tiene tomada la medida al bélico. Ya nos demostró de lo que era capaz poniendo imágenes a Una estrella de algodón negro (aquí, su reseña), escrito por Yves Sente, y en El combate de Henry Fleming se convierte en autor completo para adaptar la novela de Stephen Crane, una que tiene un contundente mensaje antibelicista, pero que por encima de todo destaca por su labor de testigo de las entrañas de batallas que los libros de historia glosan de manera muy distinta. En esos manuales, hay vencedores y vencidos, hay héroes y estrategas. Sin embargo, El combate de Henry Fleming, siguiendo a un adolescente que quiere servir a su país, a sus ideas, sin tener ni idea de lo que se va a encontrar, es algo mucho más crudo y realista. Es, literalmente, lo que se siente dentro de un sinsentido, en el que el egoísmo del ser humano campa a sus anchas y en el que la nobleza no es sino una utopía. No, la guerra no le hace a uno grande; la guerra solo crea traumas, víctimas y supervivientes, y el tono documental que tiene una historia que necesariamente tiene también que ser emotiva está muy conseguido. Cuzor tiene un estilo que le sienta francamente bien al género y propone toda una experiencia inmersiva a través de un lenguaje, el del cómic, que aprovecha muy bien las ventajas que le da.

Podemos decir que Cuzor consigue que toda la lectura esté impregnada de melancolía. Hay momentos de caos, escenas que despuntan por otro tipo de sensaciones, hay rabia, incluso ira, instinto de supervivencia, lealtad… y falta de ella, pero todo el tiempo tenemos esa primera idea muy presente. Esa y el olor de la batalla. El cine y la televisión cuentan con armas mucho más contundentes para meterse entre las balas, en el barro, con la sangre tiñendo todo el escenario de rojo, Cuzor consigue retratar todo eso de una manera distinta, con un potente relato cronológico que busca sumergirnos en el descenso a un claro infierno que sufre el protagonista, que es quien tiene que abrir los ojos a una realidad que no es la que esperaba encontrar en el campo de batalla. Esa sorpresa continua, esa sensación de estar perdido en el lugar en el que esperaba encontrarse, habla con la misma fuerza que las balas o las muertes que vamos viendo por el camino, y eso está muy bien reflejado en el trabajo del autor, que elude cartuchos de texto y voces en off que podrían haber contado la historia de una manera muy distinta para que sea el lector quien ponga un contexto que entronque con las emociones de su protagonista. Henry es la clave. Esto no es solo la guerra, es, literalmente, la pérdida de la inocencia.

El bitono para mostrar los horrores del combate es algo que Cuzor ya había experimentado en la mencionada Una estrella de algodón negro, pero aquí da un paso más en la correcta dirección. Su dibujo es meticuloso, casi propio de otra época en el nivel de detalle con el que quiere entrar a ejecutar los escenarios y cómo interactúan en él los protagonistas. Hace del color un elemento más, que prescinde por completo del coloreado realista precisamente para lanzarnos en un viaje en el tiempo en el que sintamos lo mismo que sienten los actores que desfilan ante sus ojos. Con el uso de colores muy definidos, más propios del cine más clásico que del cómic, logra que sus negros adquieran un dramatismo magnífico, y con esas herramientas cuenta la historia con una elegancia casi impropia del bélico. No hay sonido, pero se sienten las explosiones; no hay color, pero las muertes se ven con la misma contundencia. Eso, por fácil que parezca, es una tarea muy compleja y de la que Cuzor no es que salga airoso, es que la domina con mucha categoría. El combate de Henry Fleming tiene en nosotros, los lectores, su mayor enemigo, porque es un relato que vive de la necesaria empatía con el protagonista y ya hemos visto de todo. Entrando en el contexto que propone, no obstante, el viaje es tan brutal como imaginaba Cuzor.

Dupuis publicó originalmente Le combat d’Henry Fleming en enero de 2024. El único contenido extra es un epílogo de José-Louis Bocquet.

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Esta entrada fue publicada en 23 septiembre, 2026 por en Dupuis, Norma, Steve Cuzor y etiquetada con , .

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