Reparto: Steven Yeun, Sandra Oh, J.K. Simmons, Gillian Jacobs, Christian Convery, Walton Goggins, Seth Rogen, Jeffrey Dean Morgan, Shantel VanSanten, Ben Schwartz, Peter Cullen, Fred Tatasciore, Chris Diamantopoulos, Clancy Brown, Tatiana Maslany, Zoey Deutch, Jay Pharoah, Khary Payton, Grey Griffin, Ross Marquand, Jonathan Banks, Mark Hamill, Cliff Curtis, Scott Aukerman, Phil LaMarr, Eric Bauza, Winston Duke, Lee Pace, Michael Dorn.
Música: John Paesano.
Duración: 45-55 minutos.
Distribuidora: Prime Video.
Estreno: 18 de marzo / 22 de abril de 2026 (Estados Unidos y España, digital).
Invencible es una serie de esas que casi todo el mundo disfruta por razones de base muy parecidas y, después, por detalles bien distintos para cada aficionado. Es difícil resistirse al hecho de que Robert Kirkman, con Cory Walker y Ryan Ottley, creó una serie de superhéroes que sabía beber de los clásicos, tan Spider-Man como Superman a su propia manera, pero con el toque macarra y violento que el género adquirió en los 90. La serie de televisión, en la que Kirkman está muy presente, no solo no se aleja de esas ideas, sino que las hace todavía más radicales en lo visual, llegando a lo desagradable con mucha frecuencia. Pasaba más en la tercera temporada (aquí, su reseña), pero también en esta. Y luego hay quien disfrutará con los momentos que expanden el universo de Invencible sin su protagonista o quienes los encontrarán algo superfluos, que disfrutarán de los viajes que se salen de las tramas principales o que los verán como algo de relleno, que entenderán la importancia capital que cobran en ciertos momentos algunos personajes secundarios o que verán como una molestia que de repente estos desaparezcan durante demasiado tiempo. Lo que no se puede negar, y el anticlimático final de esta temporada lo evidencia, es que Invencible es una serie pensada para impactar de principio a fin, y no siempre de la manera que podamos esperar.
No se puede negar que Invencible no es una serie para todos los estómagos. Es gráfica es exceso, seguramente como nunca se había visto en la adaptación en dibujos animados de un cómic, y ese carácter pionero habla de los objetivos reales de la serie. Hay momentos, y no pasa nada por reconocerlo, que son abiertamente desagradables. Pero también es cierto que, sobre todo en ese capítulo final de esta temporada, esa manifestación de la serie tiene un sentido narrativo podríamos decir que necesario. Invencible, una serie que tiene peleas a golpes de una manera abundante, ¿excesiva incluso?, pone un punto y aparte más recordándonos que el superhéroe no es más que una persona, con sus miedos, sus ansiedades, sus remordimientos y sus errores. Y cuando, además, es un héroe prácticamente adolescente, se une a todo eso el descubrimiento de la vida forzado desde unas situaciones extraordinarias. ¿Importa mucho el episodio del infierno para sacar del olvido un personaje llamado al principio a ser importante y que luego no lo fue tanto? Pues seguramente no, pero Invencible juega mucho a eso, a distraer la atención con temas que puede o no desarrollar en un futuro cercano. Eve es el ejemplo perfecto de esta temporada, reducida a un plano muy secundario y a vivir su momento de impacto en una elipsis. Muchas tramas se olvidan con excesiva facilidad.
Y si no podemos negar que la violencia es una salvajada, tampoco que la animación tradicional sigue siendo una manera extraordinaria de abordar a un personaje de cómic en su salto a la pequeña pantalla, mucho más a un superhéroe. No es, digamos, una animación puramente clásica, pero con el simple diseño de los personajes y sus movimientos más básicos ya hay algo ganado en el corazón del espectador. Vivimos en tiempos en los que parece que solo hay un camino, e Invencible demuestra cuan falso es eso en lo que se refiere a la animación. Sin necesidad de giros de cámara imposibles, los que el 3D permitiría con algo de presupuesto, hay en la narración visual de Invencible ideas muy interesantes, como el combate en el espacio, donde arriba y abajo son conceptos que no tienen sentido, o incluso con los efectos de las escenas, digamos, más cósmicas y épicas que hay en esta temporada. Ni siquiera una decisión arriesgada como la de sacar el clímax de acción del final de la temporada merma el impacto que tiene la serie. De hecho, lo diversifica. Y eso, si seguimos teniendo estómago para ver la salvajada continua que es Invencible, hay que reconocérselo como un mérito bastante acusado de una serie a la que todavía le queda mucha tela que cortar y que, de hecho, termina exponiendo uno de los escenarios más interesantes que pueden ofrecer Invencible y el género.
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