Guion: Toshiaki Yamada.
Dibujo: Toshiaki Yamada.
Páginas: 192.
Precio: 8,95 euros.
Presentación: Rústica con sobrecubierta.
Publicación: Septiembre 2023.
Si hablamos de historias basadas en combates, lo más normal es que haya más aficionados al videojuego que al cómic. Franquicias como las de Street Fighter o Mortal Kombat , probablemente las más conocidas tienen un tirón innegable, y también han vivido sus intentos de llevarlo al terreno más narrativo, sea en viñetas o en formatos audiovisuales. Y cuando no son estos mismos mundos los que vemos en esas nuevas historias y nos adentramos en escenarios originales, la influencia es también clara porque lo que funciona se acaba repitiendo, es algo inevitable. Tokyo Urban Fighters encaja perfectamente en esa idea y sigue los parámetros más reconocibles de este tipo de historias. Así, en un altísimo porcentaje de las páginas de este primer volumen lo que vemos son dos personajes repartiendo estopa, dos personajes siempre llamativos en su aspecto y en su personalidad, con características distintivas y golpes propios de cada uno de ellos para que funcionen como dinamizadores del relato. Si algo tiene claro Toshiaki Yamada es que las normas, no escritas están para cumplirse y que el entretenimiento de su propuesta surge de ahí y de los detalles de fondo que incorpora al relato. ¿Suficiente? La verdad es que sí, entendiendo claro está lo que se propone en una serie dinámica, divertida y con adrenalina.
En ese sentido, el ritmo es altísimo. A Yamada le da tiempo a explicar las reglas de su mundo y el porqué de los combates, se maneja el escenario de manera suficiente y concisa, y así puede dar paso por un lado a la presentación de su protagonista y por otro, es lo fundamental, a los combates. El guion de Tokyo Urban Fighters es, dicho entre comillas, sencillo. Entre comillas porque en realidad se puede complicar de aquí en adelante todo lo que quiera su autor, porque ha sentado bien las bases con ese fin, pero ahora lo que prima es ver a dos luchadores, es algo que dice el título, es lo que engancha desde el primer vistazo, y no hay engaño alguno al respecto. Lo complicado es que los luchadores tengan el carisma que ha hecho triunfar a las grandes franquicias del subgénero. No vamos a decir que los personajes de Yamada alcanzan así de primeras el rango de los iconos de esas series, pero funcionan francamente bien. Y aunque sólo hemos visto en este primer número un combate completo y el comienzo de un segundo, se anticipa ya una lógica variedad entre los combatientes. Hay un escenario claro, bien delimitado, y eso hace que no haya distracciones innecesarias. Y como no se impone muchos límites en las luchas, de lo que se trata es de disfrutar con las divertidas exageraciones que plantea.
Esas son, precisamente, la base del dibujo. También quiere ser relativamente sencillo en un sentido, en el de que se entienden los movimientos, los golpes, los ataques y las defensas, toda la estrategia de lucha, porque entender el combate es la clave de todo el entretenimiento que plantea Tokyo Urban Fighters. Lo recargado queda para los efectos visuales, para lo que desprende cada golpe, cada choque de trenes, y encaja fenomenal en el arquetipo del que parte el diseño de los personajes, con un héroe claro y unos contrincantes que tienen que parecer villanos despiadados desde la primera viñeta en la que aparecen. Yamada plantea por tanto un duelo en el que el lector está claramente predispuesto a tomar partido, sabiendo quién es el bueno. Es bastante básico en ese sentido el relato de Tokyo Urban Fighters, y por eso insistimos en que el foco está puesto en las peleas, que es donde el autor se vuelca con claridad, buscando puntos culminantes, sorpresas continuas y desarrollos distintos que ahuyenten el riesgo de la repetición, que es el peligro más claro siempre en un relato que apuesta por un esquema tan marcado, enfrentamientos que sí o sí dirimen un ganador a golpes. Está por ver hasta dónde nos puede llevar todo esto, pero el primer volumen se lee en un suspiro.
Coamix comenzó a publicar Tokyo Urban Fighters en 2020.