Guión: Aliena Shoemaker.
Dibujo: Chloe Chan.
Páginas: 160.
Precio: 6,95 euros.
Presentación: Rústica con sobrecubierta.
Publicación: Mayo 2013.
Manga, webcómic, género negro y fantasía. Esa es la atractiva mezcla que proponen Aliena Shoemaker al guión y Chloe Chan en el dibujo con Two Keys, una sorprendente y muy entretenida historia que saca lo mejor de los cuatro elementos que fusiona. Incluso explotando con acierto algunos tópicos y combinándolos con elementos más originales, el resultado es una sorpresa fresca y agradable, una lectura más que entretenida y una referencia para seguir en el futuro a sus dos autoras y los trabajos que presenten. Lo más atractivo de Two Keys está en la sutil inmersión del género negro en el fantástico que propone la historia, sin perder los toques más propio del manga y el anime. Tiene un arranque artquetípico del noir, el detective cansado de serlo y que lo expresa con una narración en off, la femme fatale rubia, tan atractiva como misteriosa, y el caso lleno de aristas peligrosas y dobles sentidos. Y de repente el escenario cambia y comienzan a aparecer criaturas fantásticas y poderes mágicos que cambian el escenario y lo enriquecen.
Este manga arranca con una conversación larga y pausada entre el detective, Colin Aston, y la mujer que quiere contratarle a toda costa, Audrey Price. Tras esa intrigante exposición inicial, que dice tanto de los personajes como de su mundo, Aliena Shoemaker completa un guión atractivo y lleno de misterios. Juega con acierto con sus personajes, desplegando información poco a poco, con continuos giros de guión que, no obstante, siempre parecen verosímiles dentro de este universo de fantasía que va describiendo poco a poco. Quizá eso mismo sea el punto más débil del guión, las necesarias explicaciones sobre el mundo que está describiendo, y que van cambiando de la narración en off a los diálogos a veces de una forma algo forzada. «Sólo quería oírlo de ti», llega a decir uno de los personajes, quizá delatando que Shoemaker es consciente de este asunto. El misterio que urde la guionista es la desaparición de un hombre, Lucas Blaire, pero pronto queda en evidencia que la historia esconde mucho más. Tópico, sin duda, pero efectivamente desarrollado.
Chloe Chan captura al lector con bastante facilidad mediante sus ilustraciones. Lo hace en primer lugar con la expresividad de sus personajes, tanto facial (aún cuando opta por dejar sin trazar ojos y boca, siempre con un sentido narrativo) como corporal, y lo consigue desde la presentación del primer capítulo. Esas ilustraciones a toda página son, además, casi un homenaje a las series de animación, sean o no anime. También juega con acierto con un original punteado para que las sombras encuentren un papel activo en la personalidad visual de Two Keys. Con unos personajes carismáticos, una ambientación noir notable y unos sugerentes diseños de las escasas criaturas fantásticas de aspecto no humano que se dejan ver por el momento, quizá lo menos conseguido en el dibujo de Chan en este primer volumen de Two Keys esté en que las pocas las escenas de acción que hay no encuentran coreografías demasiado claras. Sin embargo, y precisamente por ser tan escasas y breves esas secuencias, la flaqueza es mínima y se disfruta con el dibujo tanto como con el guión.
Two Keys es un webcómic manga que se actualiza en Internet dos veces a la semana y que después ha sido recogido en Manga Magazine. En este primer número en español se incluyen los siete primeros capítulos de la serie, publicados originalmente en la web entre el 12 de junio de 2009 y el 18 de octubre de 2011. A modo de contenido extra, y además de los curiosos interludios entre capítulos, este primer volumen Two Keys ofrece tres divertidos cortes que podrían insertarse en la historia. Son guiños al lector, a los personajes y probablemente entre las propias autoras que completan un proyecto sumamente atractivo, de fácil y rápida lectura, que deja con ganas de más y de seguir profundizando en la trama y un universo imaginativo, inmejorable carta de presentación de sus autoras en un mercado español cada vez más rico gracias a iniciativas editoriales como las de Milky Way. Tan asequible en precio como recomendable por su calidad.