Guion: Hiroshi Shimomoto.
Dibujo: Hiroshi Shimomoto.
Páginas: 400.
Precio: 19,50 euros.
Presentación: Rústica con sobrecubierta.
Publicación: Junio 2026.
Smother Me podríamos traducirlo como Asfíxiame. Y quizá eso sea la mejor manera de entender la metáfora que esconde el manga de Hiroshi Shimomoto, una historia de enorme violencia, de la gráfica y de la que se esconde detrás de la actitud de unos personajes extremos en un mundo que también lo es. Cuando a un niño no le queda más opción que convertirse en un asesino, hay poco más que decir sobre ese escenario. Pero cuando ese niño se acuerda de que tiene que seguir siendo un niño, con su inocencia y con su ternura, salen historias como la de Smother Me. Y puede ser verdad que tiene cierta sencillez, que en el fondo sus sorpresas no son demasiado impredecibles, pero lo cierto es que Shimomoto hace que todo funcione bastante bien, que todos los elementos vayan encajando, que cada personaje encuentre el final más adecuado a su papel en este drama y a la misma personalidad que muestra cuando aparece. Y puede también que el dibujo descoloque por momentos, por decisiones estilísticas que no son las habituales, pero consigue el impacto superficial que busca y también alcanza picos muy intensos, más cuando se trata de escudriñar a los protagonistas que cuando la violencia física se desboca. Lo que está fuera de toda duda es que Smother Me engancha hasta el final con un ritmo de lectura muy alto.
Esa es, en realidad, la clave. Pasan tantas cosas y tan rápido, se desarrollan un puñado de personajes de una manera tan adecuada a la historia que Shimomoto quiere contar, que no da tiempo a encontrar los agujeros que puede tener la trama. Los tiene, no vamos a defender la perfección formal de una obra que, en realidad, no está interesado en conseguirla. Pero sí apostamos por la emocional, la que hace que entendamos que esto es una historia de violencia, pero también una de venganza y, quizá por encima de todo, una de amor. ¿Importa demasiado el trasfondo sobre el control de una ciudad como Detroit? En realidad, no, pero tampoco molesta, y sirve de apoyo difuso a los personajes adultos. Ellos son los que marcan el camino que sigue el protagonista, un niño que, obligado a dejar de serlo, se convierte en un asesino llamado Serpiente. Y la historia va sobre eso, sobre por qué mata y qué quiere hacer con su vida en esa espiral de violencia. Lo curioso es que la excusa que busca Shimomoto es bastante sencilla, pero supera la endeblez que pueda tener el planteamiento contagiando al lector con la ingenuidad que tiene que tener un protagonista infantil, aunque se le haya tratado de despojar de toda su inocencia y su carácter tenga más que ver con un mundo echado a perder que con la esperanza que, al final, se va abriendo camino.
El dibujo es quizá la parte más complicada de asimilar. Shimomoto brilla por momentos con retratos bellísimos, con una puesta en escena sobresaliente y con una creación de coreografías de combate magnífica, aunque luego en la ejecución con los lápices y los rotuladores haya algún que otro momento en el que reina más confusión que claridad. Pero de repente entran en juego cambios de estudio. Sutiles, de esos que nos obligan a mirar dos veces a la escena para asegurarnos de que la vista no nos ha engañado. Al principio, chocan, pero con el uso reiterado se acaban convirtiendo en una marca de identidad. Y una, además, que engancha tanto como la historia, con un blanco y negro muy potente, con una acción muy definida por manchas de tinta muy, muy narrativas. El dibujo, eso sí, tiene una cierta sensación de irregularidad, pero es algo que tampoco parece romper mucho el alcance de la historia, por lo que hasta eso se acepta como algo inherente a sus intenciones. Smother Me tiene muchos puntos interesantes para ser un manga interesante entre todos los que se asoman a la violencia como forma de vida. Es curioso que eso se logre, además, con un niño como protagonista. Y que sea con una mirada que, visualmente, rezuma violencia, pero que, en realidad, apuesta por la ternura como auténtico motor del relato.
Shueisha publicó originalmente Smother Me en 2024.
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