Guion: Emmanuel Reuzé, Nicolas Rouhaud.
Dibujo: Emmanuel Reuzé.
Páginas: 112.
Precio: 28 euros.
Presentación: Cartoné.
Publicación: Noviembre 2025.
Si lo que querían Emmanuel Reuzé y Nicolas Rouhaud era llamar la atención del lector y, sobre todo, del posible comprador, no podían haber escogido mejor título para su obra. No hay que tomar a los imbéciles por gente es una definición perfecta de lo que esconde un trabajo que toca situaciones tan absurdas que podrían ser reales. Habla de la idiotez de la sociedad actual en temas que tendrían que ser serios, y habla precisamente con una seriedad que se contrapone con los cómicos objetivos que persigue, haciendo que la ironía sea el elemento más evidente de este trabajo tan singular. Y si es singular es porque, en el fondo, no estamos ya tan acostumbrados a que la comedia se entienda de esta manera en la que, como lectores, nos sentimos respetados. Reuzá y Rouhaud respetan al lector, y por eso mismo no parecen tener miedo a que este se pueda identificar en cualquiera de las ridiculizaciones que lanza en cada página. Contundente y mordaz, es un tebeo que parece más bien una antología de gags, pero que tiene un conjunto bastante evidente y que se resume de la mejor manera con ese título. Y es que, sí, todos podemos tener la sensación de vez en cuando de que estamos rodeados de imbéciles, que es lo que realmente nos cuentan los autores con un descaro bastante notable.
Reuzé se encarga de escribir en solitario una cuarta parte del libro y el resto junto a Rouhaud, por lo que claramente se puede entender No hay que tomar a los imbéciles por gente como una obra genuinamente suya. La obra y el mensaje, claro. Reuzé escribe para desengañados de la vida moderna, para aquellos que están convencidos de que el día a día se ha convertido en un cúmulo de situaciones extrañas que, por imposible que parezca, encuentran defensa en sectores no poco numerosos de la población. Hay tiempo en estas páginas para la política, para la comunicación, para la familia, para la vida diaria y para las emociones, para muchas de las cosas que vemos en nuestro día a día. Y eso hace que el libro sea una experiencia. En él, podemos empezar por las risas, porque en el fondo hay que saber reírse de todo, pero Reuzé y Rouhaud consiguen que, al cerrar el volumen, ya no nos estemos riendo tanto. No porque sus brevísimos relatos no tengan gracia, que la tienen, sino porque son aterradoramente reales. Lo son en el entorno de las redes sociales, pero también más allá del mundo cibernético. Si lo cotidiano no deja de ser una sorpresa, cuando nos salimos de esa realidad establecida ya no hay límite. Reuzé dibuja un mundo extraño, pero reconocible; absurdo, pero tremendamente realista. Y eso es lo que da miedo.
La autoría de Reuzé, con el permiso de Bouhaud, se completa con su dibujo. Con un formato que casi nos recuerda al televisivo (lo que casi parece un mensaje en sí mismo en los tiempos en los que vivimos, en los que la televisión ha dejado ya de contener mensajes inteligentes con demasiada frecuencia), consigue explotar una calma casi documental para que el realismo sea todavía más intenso. Reuzé juega con el color, para que el aspecto no sea del todo cercano, quizá como mecanismo de defensa (¿autodefensa?) ante las barbaridades que la literalidad de los gags cuenta, pero forma también parte de un plan para que la obra tenga una unidad visual muy característica. Y si le podemos poner un pero, es que No hay que tomar a los imbéciles por gente se acaba cuando lo hace, aunque la esperanza está en que esto es el comienzo de una serie que podría ser infinita y en la que sigamos viendo imbéciles a los que habrá otros que tomen en serio, o sigan en redes sociales, o les apoyen en sus careras políticas. Porque imbéciles hay en casi todos los estratos de la sociedad, y seguro que todos somos capaces de nombra a alguno que tenga una sorprendente buena reputación. Si tú, amigo lector, lo puedes hacer, Reuzé está escribiendo y dibujando para ti sin ningún género de duda. Y los demás, ya tendrán tiempo de descubrir cuánta verdad hay en esta sátira.
El volumen contiene los dos primeros álbumes de Faut pas prendre les cons pour des gens, publicados originalmente por Fluide Glacial en septiembre de 2019 y octubre de 2020.
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