Guion: Alan Grant.
Dibujo: Arthur Ranson.
Páginas: 144.
Precio: 26,90 euros.
Presentación: Cartoné.
Publicación: Septiembre 2025.
Cuando uno lee historias de Alan Grant, sobre todo tebeos que hizo antes de ser adoptado por la industria americana, se da cuenta de que era un extraordinario escritor que, seguramente, no ha recibido el crédito que merece. Las de Satán, este volumen de las aventuras de la Juez Anderson que recoge el título de una de ellas, le colocan en una categoría muy alta. El del Juez Dredd es un mundo muy rico, explotado con habilidad, pero con autores como Grant saltan a una dimensión superior. No le importaba la extensión, pues hay relatos más cortos y más largos, ni tampoco el grado de fantasía o acción que pudieran tener estos fragmentos, en todo sacaba algo que definía a su protagonista, a pesar de la dificultad añadida de ser una telépata. Pero es justo eso lo que le permitía abrazar a Grant temas de fondo mucho más elevados que las simples peripecias que podían afectar a una agente de la ley de un mundo futuro como este. Arthur Ranson, dibujante de estas historias, supo sacar partido a los guiones, pero es ahí, en el trabajo de Grant, donde realmente sobresale la ciencia ficción de Juez Anderson. Cuando surge un personaje icónico, y Dredd lo es, surgen siempre personajes satélite sobre los que se plantean spin-offs, pero que salgan bien ya es otro cantar. Grant y Ranson hacen aquí de Anderson una heroína de enorme personalidad propia que encaja además en ese mundo.
Luego entran ya las valoraciones personales. Se entiende que si el título del libro es Satán es porque se ha considerado esta como la más destacada historia de este recopilatorio, pero uno lee R*evolución y le explota la cabeza. O se replantea lo que está pasando en La protesta y alucina con el nivel crítica social que hay en estos relatos de ciencia ficción. Es que el escritor se atrevió a colocar a Jesucristo en estas páginas, con todas las implicaciones que eso tiene. Juez Anderson le daba a Grant una libertad tremenda para escribir y lo supo aprovechar de una forma bestial. Y cuando Dredd aparece, que lo hace para deleite de todos, no es para robar escenas, ni coger el protagonismo que en muchos sentidos podría merecer, a pesar de que esa sería la salida más fácil, sino para reforzar la posición de una secundaria que en manos de Grant siempre se ve como una principal, más allá de la lógica que hay detrás de que el tomo lleve su nombre. Juez Anderson es más que un complemento para Dredd lo que seguramente no se entiende es que su viaje no haya tenido una consideración mayor. Un poco como con Grant, un escritor al que seguramente todo el mundo valora positivamente, pero al que pocos situarían en una posición de privilegio. Reivindicar ambas figuras, la de Anderson y la de Grant, casi parece una obligación viendo un volumen como este.
El trabajo de Ranson, además, es bastante interesante. El cómic era distinto entonces a lo que es ahora, había menos necesidad de impactar de una manera inmediata y, seguramente, más intención de que la historia hablar en diferentes niveles y momentos. Ranson, un poco como Grant, no se equiparará a otros autores más populares y famosos, pero en las historias de este volumen hace un trabajo más notable. No solo sabe dar a Anderson la personalidad que necesita un personaje femenino más allá del atractivo físico, sino que sabe encontrar la manera de que sus poderes mentales tengan una presencia real en las historias, y que estas tengan el marco de ciencia ficción que necesitan para poder desarrollarse. Puede que su dibujo se coloque fácilmente en el tiempo de su creación si nos dejamos llevar por un juicio apriorístico, pero eso no le resta calidad. Al contrario, aporta ese componente de nostalgia que, en el cómic, como en el cine, acaba siendo decisivo para que nos guste lo que lo estamos viendo. Satán es un volumen que es fácil colocar al menos a la misma altura de Shamballa (aquí, su reseña), el anterior recopilatorio de las aventuras de la Juez Anderson, y juntos forman un díptico que nos recuerda la magia que tenía el cómic de ciencia ficción británico de las últimas décadas del siglo XX.
El volumen incluye material de los números 1.263 a 1.272 de 2000 AD y 2.22 a 2.24, 3.01 a 3.07 y 3.14 de Judge Dredd Magazine, publicados originalmente entre 1993 y 2001. El contenido extra lo forman un prólogo de Barsen Sánchez e introducciones a cada historia de Mikel Bao.
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