Guion: Joan Escandell, Joan Miquel Morey.
Dibujo: Joan Escandell.
Páginas: 96.
Precio: 19,90 euros.
Presentación: Cartoné.
Publicación: Febrero 2025.
Al leer Dibujando tebeos entre Ibiza y Barcelona, es inevitable descubrirse con una sonrisa permanente en la cara, a poco que le tengamos cariño a esa época del tebeo español que marcó la editorial Bruguera. Y no necesariamente porque esta simpática autobiografía de Joan Escandell se centre en la editorial para contarnos un episodio concreto, como hiciera por ejemplo Paco Roca en la brillante El invierno del dibujante (aquí, su reseña), o incluso su vida completa, sino porque ese nombre nos habla como pocos de la industria del cómic en España. Escandell no solo publicó con Bruguera, y eso es algo bien explicado en estas páginas, pero que tampoco es una biografía profesional. Es Dibujando tebeos, pero es también Entre Ibiza y Barcelona. Este libro es, por tanto, un deseo de humanizar la figura del autor, precisamente eso que Bruguera no quiso hacer negando tantos derechos a sus historietistas, y por esa razón es una lectura que merece la pena, aunque no sea autobiografía pura y esté escrita por Joan Miquel Morey. Por ser amena, cercana, humana, por ser un cómic sobre cómic, sí, pero también por establecer un diálogo, no directamente con el lector, pero sí teniéndolo en mente, que nos invita a recorrer el mismo viaje que el propio Escandell ha hecho en su vida, de ahí la apelación final para romper la cuarta pared. Y puede parecer poca cosa, porque todo es natural, realista y creíble, pero eso mismo hace que el libro esté muy lleno de vida.
La apuesta de Morey para hablar de Escandell es tan sencilla que parece imposible no entrar en el juego. Quien haya ido a una firma de un autor cualquiera, quien disfrute con esas charlas y confidencias, verá en Dibujando tebeos una de esas experiencias. Hay tanto cariño hacia el cómic que incluso cuando el autor sale de esa zona de supuesto confort para hablarnos de su vida, de la familia, de sus traslados, de esa segunda parte del título del cómic, no solo lo aceptamos, sino que lo validamos y lo valoramos como parte de un todo precioso. El autor no es solo autor, es también persona, con sus sueños, con su vida, y con demasiada frecuencia al hablar de un creador tendemos a disociar esos dos elementos, como si el hecho de estar feliz o agotado en un momento dado no tuviera nada que ver con los tebeos que dibuja. Verlo así, insistimos, con esa sencillez, acaba suponiendo un soplo de aire fresco dentro de esta moda autobiográfica actual en la que no dejamos de ver a autores hablar de sí mismos. En este caso, además de no ser del todo así, hablamos de una figura que muchos tendrán como más desconocida por el hecho de no ser uno de los pioneros en el cómic americano o uno de los que se pueden considerar como primeros espadas de Bruguera, los creadores de sus grandes personajes. Pero es que Dibujando tebeos no mide egos, expone el cariño hacia este medio.
El hecho de que sea el propio Escandell quien dibuje su trayectoria es un artificio visual que tiene mucho encanto, porque vemos sus series, sus personajes, sus tebeos, cobrando una nueva vida paralela a la suya propia. El final, en ese sentido, es un precioso autohomenaje que nos viene a recordar lo que el autor ya señala en el libro, que la versatilidad es un valor importante. Hay que asumir, es lo lógico, que si hay un estilo más personal es el que uno escoge para dibujar su propia autobiografía, y por eso resulta tan fácil caminar de la mano de Escandell en el tebeo, sí, pero también en toda su bibliografía, acompañada con mimo por las imágenes reales de los cómics que ha ido publicando a lo largo de su vida, recordatorio continuo de que esto es una trayectoria viva, rica y en movimiento, con muchos tebeos que hemos leído y que a lo mejor muchos ni siquiera sabían que eran de Escandell. Muy gozoso el relato que nos proponen Escandell y Morey, porque nos ayuda a conocer un poco más a una de esas figuras tapadas por el ruido mediático de otros nombres, porque nos enseña cómo era el mundo del cómic hace no tantas décadas y porque todo lo cuentan los autores con sinceridad y con cariño, que al final es de lo que se trata cuando se busca reivindicar un trabajo, un medio y un legado.
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