CÓMIC PARA TODOS

‘La huella de Lorca’, de El Torres y Carlos Hernández

Editorial: Norma.

Guion: El Torres.

Dibujo: Carlos Hernández.

Páginas: 136.

Precio: 29,50 euros.

Presentación: Cartoné.

Publicación: Septiembre 2024.

Érase un vez un escritor de terror que, aunque demasiada gente no haya querido darse cuenta, era mucho más que eso. El Torres ha firmado algunos de los mejores tebeos de horror que se han publicado en España en las dos últimas décadas, y mucha fantasía, seria y aventurera, es lo que algunos llamarían un autor de género. Pero érase una vez ese mismo escritor que, en realidad, es un escritor mucho más completo que lo que el cajón del género hace que algunos vean. Desde esa perspectiva, es un autor que no ha tenido miedo alguno en hablar de nombres universales del arte español, ha escrito Goya. Lo sublime terrible (aquí, su reseña) o Galdós y la miseria (aquí, su reseña), porque es un apasionado de distintos saberes que le sirven de excusa para crear. La huella de Lorca fue una de esas primeras escaramuzas con ese otro yo, si es que se puede disociar (no, ya sabemos que no), saliéndose de la biografía pura para hablar del irrepetible escritor, y ahora que han pasado casi quince años desde la publicación original podemos disfrutar de una nueva edición que nos permite admirar uno de los primeros trabajos de Carlos Hernández, que plasmó con decisión no solo a Federico García Lorca, sino sobre todo su mundo, su Granada, su legado. No es una biografía, no es nada tan convencional como eso. Es un lujo que volvemos a ver en todo su esplendor.

La huella de Lorca se construye en base a doce momentos, que no están ordenados de ninguna manera coherente ni desde luego cronológica. Es como si El Torres los hubiera ido encadenando según le asaltaban, proponiendo un viaje más emocional que siguiendo cualquier otro hilo conductor. Y se compra con cierta facilidad esa idea, porque el Lorca que vemos aquí es uno que sentimos como propio de los personajes que van desfilando, pero también de quienes le conocemos a este otro lado de la página. No es fácil hablar de alguien de esta manera, y más imaginando situaciones que pudieron darse así o no, reacciones a su asesinato o la simple aparición del poeta en una habitación, pero estamos hablando de un escritor espléndido que entiende las emociones que son la base esencial del proyecto en su conjunto y de cada uno de los momentos retratados en el libro. Hemos dicho que no hay un afán cronológico en este viaje, pero empezar en 1936 es toda una declaración de intenciones. Se trata de mostrar y de respetar a Lorca desde su propio asesinato, desde que el franquismo decidió acabar con una de las voces españolas más universales de la manera más cobarde. Y eso funciona, porque encuadra a Lorca en su momento, abriendo la puerta a lo que supone para todos los demás.

Hernández muestra cada uno de los momentos escogidos con una cercanía soberbia. No vemos, estamos en cada escena. Su bitono es mágico, casi como si quisiera darnos a entender que Lorca es un ser a veces tan accesible como enigmático en otras ocasiones. Recordemos, no es una biografía al uso y por tanto Hernández hace bien en no retratarle de manera convencional, algo que se reserva para las ilustraciones que separan cada uno de los momentos que conforman la obra. Que no se nos malinterprete, el retrato de Hernández es muy bueno, pero no es la razón de ser de La huella de Lorca. Al contrario, en sus páginas se trata de sentir, de vivir lo que se está viviendo, sea algo personal del poeta o algo que afecta más a otras personas. Lo documental es exquisito, y eso se ve en su visión de Granada como en la de Nueva York, en escenas más intimistas y otras que tratan de llevarnos a lugares menos comunes. Siempre es una buena noticia que una obra publicada hace años encuentre una nueva edición, pero mucho más si es una sobre Lorca, mucho más si es una escrita por El Torres y mucho más también si la dibuja Carlos Hernández. Lorca vive, y lo hace con su obra, por supuesto, pero a la vez por la de quienes entienden lo que significa como lo hacen los autores de este libro.

El contenido extra lo forman una introducción de Antonio Arias, líder de Lagartija Nick, y un portafolio de bocetos e ilustraciones de Carlos Hernández.

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Esta entrada fue publicada en 13 diciembre, 2024 por en Carlos Hernández, El Torres, Norma y etiquetada con , , .

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