Guion: Aldara Prada.
Dibujo: Aldara Prado.
Páginas: 128.
Precio: 28 euros.
Presentación: Cartoné.
Publicación: Octubre 2024.
La enorme riqueza de los mitos artúricos viene demostrada, aunque no haga falta a estas alturas, por su pervivencia. Todo el mundo conoce los nombres del Rey Arturo, del mago Merlín o de la espada Excalibur, y por eso las historias que tienen que ver con ellos siguen entreteniendo como lo han hecho durante siglos. Pero con Nimue vamos un poco más allá. Aldara Prado nos lleva por un camino que, por imposible que pueda parecer a estas alturas, no ha sido demasiado transitado. La Dama del Lago no es precisamente la figura más explotada de estas leyendas y su historia, de alguna manera, está virgen para ser explotada. Prado lanza un claro mensaje con el mismo hecho de adentrarse en la personalidad de un personaje femenino que queda a la sombra de tantos otros masculinos, pero consigue que esa militancia se vea como algo poderoso e interesante. La historia de Nimue, de Anna, de la Dama del Lago, que son los distintos nombres con las que vamos a ver a la protagonista, es brutal, actual por mucho que forme parte de una mitología de siglos de existencia, y está contada con garra narrativa y visual. Y eso que estamos hablando del primer cómic de la autora, lo que nos invita a pensar que, como dice en la promoción del libro alguien que sabe tanto como Teresa Valero, vamos a oír hablar mucho de esta autora.
El primer gran acierto de Prado está en la premisa, y no es algo que debamos tomar a la ligera. Encontrar algo poco manido dentro de algo que ha sido tan comúnmente abordado, el mito artúrico, y darle además una forma inteligente, atrevida y coherente con la leyenda, es algo que tiene mucho mérito. A partir de ahí, Prado encuentra temas muy actuales para darle forma. La de Nimue no deja de ser la historia de una niña que sufre de problemas de aceptación social y que está aprendiendo a descubrirse. Son muchas las analogías que se pueden trazar y son tan buscadas por la autora como libres por parte de los lectores. Y el envoltorio es una fantasía notable, bien conducida, que resulta llamativa para los conocedores de la leyenda de la que nace, pero también para quienes busquen una fábula que ahonda en temas como la familia o el miedo. Esa fantasía se desborda sobre todo en la segunda mitad del libro, y en un final precioso, que sirve de enlace entre la imagen que tenemos de la Dama del Lago, la que podemos tener en función de las versiones que hayamos apreciado, y la niña de la que nace el relato de Prado. Y son la misma persona porque el viaje que nos plantea la autora es respetuoso con la historia. Tan brutal es el retrato de Nimue como los de Morgana y Merlín, aunque en ellos haya todavía más riesgo.
Visualmente, la obra es intensa. Mucho. El hecho de que la guardiana de Excalibur sea un personaje más o menos marginal en la mayoría de las representaciones de esta leyenda hace que Prado tenga mucha libertad a la hora de retratarla. Y usa esa libertad de una manera espectacular, para que haya una confluencia muy natural entre la fantasía y las emociones que tienen que resultarnos reales y cercanas. Lo primero, lo decíamos con la historia, se desborda al final, cuando Nimue abraza su papel mágico en este relato, pero lo segundo es lo que realmente nos hace entrar en la historia: las inquietudes de la niña están tan bien representadas en la gestualidad como la brutal atmósfera a medio camino entre lo natural y lo mágico que se plantea en toda la obra. En ese sentido, es un tebeo que se sabe oscuro, que disfruta colocando una historia inteligente en un escenario que podría haber hablado por sí solo. Y sí, es bueno tener en cuenta que este es el primer libro de una autora que demuestra tantas cosas en estas páginas que casi parece mentira que sea una carta de presentación. Cuando se trabaja con ese talento, con esas ganas de contar historias y con esa inteligencia para abrirse camino allí donde tantos autores han querido probar suerte, es que firma alguien a quien merece la pena seguir. Ojalá Nimue sea solo el comienzo.
Casterman publicó originalmente Nimué en abril de 2024. El contenido extra lo forman una introducción de Aldara Prado, un glosario mitológico y un portafolio de bocetos, diseños e ilustraciones de la autora.
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