Guion: Sandra Sabatés.
Dibujo: Judith Crehuet.
Páginas: 192.
Precio: 20 euros.
Presentación: Cartoné.
Publicación: Febrero 2024.
Asusta que cerca ya de cumplir el primer cuarto del siglo XXI hay que seguir celebrando que aparezcan obras como No me cuentes cuentos y que su existencia sea algo no ya necesario sino imprescindible para entender nuestra sociedad. Es desgarrador que la mujer tenga que seguir viviendo con miedo en la calle, en su hogar, con su familia cuando el hombre actúa como un depredador, y que estas historias que nos cuentan Sandra Sabatés y Judit Crehuet no solo tengan una apariencia de realidad, basadas en temores que más o menos nos puedan resultar cercanos, sino que sean, literalmente, reales. Lo que hace No me cuentes cuentos es encontrar víctimas de las que habremos oído hablar en las noticias, hablar con ellas y entenderlas. Y mediante la forma del cómic y con el paralelismo con esas viejas fábulas que todos conocemos de sobra, invitarnos a los demás a entenderlas también. A ellas y a sus emociones. A lo que sienten en sus propias carnes, a lo que supone una violación, una agresión sexual, sea puntual o continua, sea grupal o con un único culpable. Y sí, se pasa mal leyendo No me cuentes cuentos, no vamos a engañarnos, porque desde un punto de vista ingenuo, el que decíamos, sigue pareciendo imposible que esto siga pasando con tanta frecuencia. Pero pasa. Y por eso, cuando salen libros como este, siempre estaremos del lado correcto.
Sabatés lleva años destacándose como una profesional de la comunicación que dice muchas más verdades de las que estamos acostumbrados a escuchar, y se agradece que haya sido capaz de ver, después de tantos años, las posibilidades del cómic para transmitir esos mensajes. En ningún momento da la sensación de que este salto a las viñetas, que ya nos anticipó en su capítulo de Voces que cuentan (aquí, su reseña), sea algo oportunista o meramente comercial, una simple adaptación de un libro que ya había escrito. No, es, simplemente, otro medio para que el mensaje llegue. Y su mensaje es abiertamente feminista, por supuesto, no puede ser de otra manera en una denuncia tan contundente de la cultura de la violación que sigue existiendo, pero entiende que hay tanta importancia en denunciar al culpable como en atender a la víctima. Los mensajes que tienen estos cuentos trasladados a la realidad son duros, pero también inspiradores. Son de los que abren los ojos, son historias que ponen cara y voz a las frías estadísticas con las que finaliza cada episodio, números que ya tendrían que ponernos el corazón en un puño pero que con nombres y rostros parecen llegarnos de una manera más profundo. Podemos ver en Sabatés que sigue primando un afán comunicador, pero también que se maneja bien en la narrativa.
Lo es, además, por lo que cuentan sus protagonistas editoriales sobre su dibujante. Crehuet se veía más como ilustradora como narradora, y por eso todo lo que nos ofrece en No me cuentes cuentos tiene todavía más mérito, porque entiende francamente bien todo lo que busca Sabatés con las historias. Hay realidad, sí, hay foto fija a veces casi con una intención periodística y documental notable, pero si no hubiera una sensación de movimiento, de acción, de narración, el libro no generaría todo lo que consigue mover en el lector. No es un cartel, o una suma de carteles, sino una colección de historias muy bien narradas. Crehuet sabe utilizar muchos recursos para dar vida a sus personajes. Podría parecer a simple vista, por lo espectacular que resulta, que las licencias fantásticas, las transformaciones de hombres en criaturas depredadoras, es lo más destacable, pero en realidad no. Lo que manda, lo que conmueve, lo que remueve, es su retrato femenino, la forma en la que consigue transmitir emociones con sus rostros y con su lenguaje corporal, también con artificios narrativos de buena narradora. Es una muy agradable sorpresa, un nombre que ya tenemos subrayado en rojo. Como el de la Sabatés narradora de cómic, capaz de dejarnos una obra que tiene un alcance superlativo. Ojalá su mensaje no fuera necesario.
En nuestra galería de Facebook podéis acceder a todas las páginas que mostramos de todos los títulos que comentamos.