Guión: Queco Ágreda.
Dibujo: Javier Ortiz.
Páginas: 80.
Precio: 10 euros.
Presentación: Rústica con solapas.
Publicación: Mayo 2018.
¿Puede ser el aragonés más universal de la historia del cine una figura de la que todavía queden cosas por decir? Queco Ágreda y Javier Ortiz dan con la respuesta ideal a esa pregunta en La noche perdida de Luís Buñuel. Retrocedamos hasta el año 1946. Buñuel ha tenido que marchar al exilio por la guerra civil y está en Hollywood, pero muy lejos de lo que le gustaría hacer, seguir dirigiendo películas. Su cine le define pero Ágreda nos define a Buñuel sin su cine, y eso tiene mérito. Aborda esa tarea en el marcó de ese periodo de quince años en el que no firmo ninguna película, por mucho que intentara que estudios y productores se fijaran en él. Y el autor opta exactamente por lo que dice el título, por narrarnos una noche. Hay muchas historias que han sabido centrarse en tan reducido espacio de tiempo, y de alguna manera el pensamiento se va a ¡Jo, qué noche!, la película de Martin Scorsese. No por el tono, que lógicamente es muy distinto entre el filme y el cómic, pero si por las intenciones. Una noche, solo una, en la que van a pasar muchas cosas inesperadas, en la que Buñuel se va a cruzar con personajes significativos y otros que Ágreda coloca ahí porque le encajan, en la que se van a suceder acontecimientos que no estaban en el guion inicial de esa noche. Y el resultado es un tebeo espléndido, ante el que es fácil rendirse.
Ágreda da un salto a lo adulto desde Los amanticos (aquí y aquí, reseñas de sus dos volúmenes) y lo hace para rendir un homenaje sin que parezca serlo. Es tan honesto con Buñuel que pone en boca de uno de sus personajes lo especial que es el director de Calanda. Hollywood no era su lugar. Ni para dirigir, ni para ser. Pero lo que nos cuenta es una experiencia compleja, casi onírica más que histórica, a pesar de que haya un descomunal trabajo de documentación que se nota en la lectura y se afianza en las notas finales que el escritor aporta al libro. Buñuel es solo la cabeza de una tropa singular, de un grupo de personajes extravagantes. Y en ese escenario, Buñuel sí encaja. La historia no es una biografía, no es completista, y sin embargo incita a saber más, de la vida y de la obra del cineasta para saber qué daba tanto miedo a Hollywood. Pero Ágreda no se queda en Buñuel. Es más, en muchos momentos él no es la pieza central. Lo que vemos en La noche perdida es un delicioso micro universo en el que no falta de nada, desde poderosos productores de cine a putas con llamativas taras físicas. Hollywood es así, un juego de poder, sexo, secretos y amistades en el que pocos saben moverse. Buñuel, desde luego, no supo hacerlo, y Ágreda acierta al colocarle en la historia como un personaje que observa con avidez todo lo que sucede a su alrededor.
Javier Ortiz, además, le da forma a la historia de una manera notable. Sobresaliente en los retratos, porque sus actores van más allá de ser meras representaciones dibujadas de personajes reales. Hay muchos matices en sus rostros, y eso hace que los momentos más divertidos, cínicos, sorprendentes y hasta inverosímiles que hay en el guion de Ágreda sean perfectamente creíbles. Hay un detalle, eso sí, que puede ser discutible. Ortiz prescinde de los fondos en muchas viñetas. El color de Guillermo Montañés contribuye a dar a esos marcos un tono casi psicodélico pero sin pasarse, en una medida justa y sin excesos, que hace pensar que ese es el objetivo real y que todo está pensado, pero al mismo tiempo puede parecer un detalle levemente descuidado en un trabajo muy interesante en el que define muy bien a los personajes. Pero es un detalle, nada más. Todo sea por poner un pero a un tebeo que resulta satisfactorio de principio a fin, en lo narrativo y en lo visual, y que agranda la enorme labor de GP Ediciones de encontrar la manera de que toda clase de lectores puedan adentrarse en las vidas de figuras aragonesas de una manera sencilla y demostrando que el cariño por lo que se cuenta no está en absoluto reñido con la calidad. Y en La noche perdida de Buñuel hay mucha calidad.
El contenido extra es un dosier de notas del autor sobre lo que aparece en cada página.
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