Es todo un placer compartir mesa con con Bill Sienkiewicz. Y cuesta creer que un tipo tan amable y encantador, que responde a todas las preguntas con una sonrisa en la boca, es el mismo que tiene un trazo tan agresivo y diferente, el que marcó una época en los 80 con obras como Los Nuevos Mutantes o Elektra asesina. Pero es lo que tiene el arte, que detrás de una imaginación truculenta puede estar el tipo más afable que uno pueda conocer. Hablamos con Sienkiewicz de varios aspectos de su carrera, y también de la relación que ha tenido con otros grandes como Neal Adams y Frank Miller en la charla que mantuvimos con él en la reciente edición de la Heroes Comic Con de Madrid.
Dentro del mundo de la ilustración, has hecho prácticamente de todo. Vamos a centrarnos en los superhéroes, pero me gustaría empezar preguntándote si es ahí donde más cómodo te sientes o si es en cualquier otro campo…
En interesante que hables de comodidad… Con los personajes de cómic siento una comodidad como la de llevar la ropa vieja que solías ponerte. En algunas ocasiones puede no compensar hacer superhéroes y prefiero hacer otras cosas que supongan un mayor reto. Me gusta estar atento a otras cosas porque he hecho superhéroes durante mucho tiempo, literalmente me enchufo y me desenchufo de ellos. Es divertido, pero no me entusiasma de la misma manera que cuando cuento una historia interesante con otros personajes que sean más humanos. Estoy haciendo una adaptación de La isla del Doctor Moreau, y estoy dibujando la jungla, personajes que mezclan rasgos humanos y animales. Estoy muy entusiasmado y es muy diferente a dibujar a Batman o Superman. Son dos mundos muy diferentes.
Sabiendo lo que sabemos ahora, casi parece ridículo que DC rechazara tu portafolio en los 80, antes de que te contratara Marvel…
Para ser justo con DC, a la persona que me rechazó le encantaba mi trabajo, pero me dijo que si me contrataba estaría en la calle en dos semanas porque estaban despidiendo a mucha gente. Así que siempre le estaré agradecido a Vinnie Coletta, que fue quien me envió a Neal Adams, y este, mi héroe, me invitó a Marvel. Yo soñaba con que me dieran un pin-up o una cubierta, desde luego no esperaba estar empezando una carrera allí. Fue algo mágico, tuve mucha suerte.
En aquellos tiempos, se comparó mucho tu dibujo con el de Neal Adams de una manera muy crítica hacia ti… ¿Cuál es tu relación entonces con Neal Adams?
Neal y yo nos llevamos fenomenal. No tengo ningún problema en darle todo el crédito del mundo por ser una enorme influencia en mi trabajo. Y tenemos una extraña especie de relación profesional, pero también una relación como de padre e hijo, mentor y aprendiz. A veces vamos de una a otra, Neal ha cogido algunas de las cosas que yo he hecho, y él está abierto a enseñar a los demás, lo cual es interesante. Me siento muy afortunado, soy muy consciente de la reputación de Neal. Nos llevamos genial.
Tu dibujo evoluciona en una época hacia un estilo muy atrevido y extraño, quizá el más atrevido y extraño que había en toda la industria. ¿Tú lo veías así entonces?
No tenía muchas referencias para ser si era tan atrevido o no, porque yo le veía solo en mi cabeza. Cuando yo hice Los Nuevos Mutantes y Elektra no había nada con lo que compararlos en el cómic, no sé si era una locura, si era bueno… Lo único que sabía es que era diferente. Y no solo diferente, sino algo que tenía que probar, tanto si tenía éxito como si no, necesitaba hacerlo. Tenía esas imágenes en mi cabeza que quería sacar. Tanto si tenía éxito como si fracasaba, iba a ser como yo quería. Así es como me sentía entonces. Incluso si me la pegaba envuelto en llamas, si caía por el precipicio, iba a ser sintiendo que había hecho todo lo que podía hacer. Por suerte, hubo más gente a la que le gustó.
¿Fueron Los Nuevos Mutantes el punto de inflexión?
Ese fue el gran salto, sí. El primer indicativo del cambio de estilo fue Hit It!, el número 26 de Caballero Luna, ahí me di cuenta de que lo que estaba tratando de transmitir era un sentido del ritmo y de la música de manera visual, que los cómics no eran solo superhéroes o villanos, sino que podían ir sobre algo más, con un subtexto, con cosas por debajo. Era algo sobre el medio en sí mismo, lo que era posible en el propio lenguaje del cómic.
Hablando de un lenguaje diferente, no sé si has visto el trailer de la película de Los Nuevos Mutantes…
Sí, estuve en el rodaje. Josh Boone, el director, es un tipo brillante. Todo lo que he visto hasta ahora, algunas escenas, el reparto, el hecho de que se va a basar en el Oso Demonio… Estoy muy emocionado con la película.
Has mencionado antes a Elektra, personaje que tocaste con Frank Miller, con quien también hiciste Daredevil. Amor y guerra. Elektra asesina es todavía hoy una de las mejores historias del personaje, si no la mejor… Pero Miller y tú parecéis dos artistas muy diferentes. ¿Cómo os lleváis?
¿Frank y yo? Somos como hermanos, nos adoramos. Me siento afortunado y bendecido por haber conocido a Frank. Todos sabíamos que estaba pasando un mal momento, y ahora ha vuelto a lo más alto. Hace un par de días estuvimos hablando de lo que estaba haciendo ahora, pero también de volver a trabajar juntos. Esto ya se lo he dicho a él, ha tenido mucha suerte de alcanzar el zeitgeist con su Dark Knight (aquí, su reseña), con algunos aspectos de Sin City, ha creado algunos momentos clave de la cultura popular en el lenguaje del cómic. Y con lo que está haciendo con Jerjes, continuación de 300 (aquí, su reseña) creo que lo va a conseguir de nuevo. Para mí es una fuente continua de inspiración, y es una gran suerte para mí tenerle como amigo.
Ya que has mencionado a Batman, sueles decir que es tu personaje favorito…
Sí, lo es.
Siendo así, ¿cómo es posible que DC no te haya ofrecido una serie en condiciones con el personaje?
Creo que en muchos aspectos, tanto si hablamos de Marvel como de DC, no entro en su estilo. Creo que Marvel se sintió muy feliz de tener el éxito de personajes como los Nuevos Mutantes o Elektra y sacarle provecho, pero creo que confundió mucho a los ejecutivos y también a muchos de los lectores. El estilo no era el de Gil Kane o John Buscema, ni tampoco el de Jim Lee en DC. Mi trabajo es extraño, incómodo. Lo acepto, y de hecho lo prefiero. Me gusta el hecho de que me dejen jugar con sus juguetes, pero no creo que me vean como parte del equipo. Sí que hice una serie de Batman hace algunos años, Ciudad del crimen (aquí, su reseña), con David Lapham. Dibujé el primer número completo, estaba ya en el segundo, cuando cancelaron el proyecto. Nunca me explicaron por qué, creo que fue porque mi Batman era bastante inusual, no era como una figura de acción que pudieras llevar a una película, era algo más incómodo, propio del subconsciente. Esa es mi impresión, creo que no lo ven vendible en ese sentido.