Título original: Green Lantern: First Flight.
Director: Lauren Montgomery.
Reparto: Christopher Meloni, Victor Garber, Tricia Helfer, Michael Madsen, John Larroquette, Kurtwood Smith, Larry Drake, Kath Soucie, Malachi Thorne, William Schallert, David Lander, Rob Paulsen.
Guión: Alan Burnett y Michael Allen.
Duración: 77 minutos.
Distribuidora: Warner.
Estreno: 28 de julio de 2009 (Estados Unidos).
Cinco minutos. Eso es todo lo que necesita Green Lantern. Primer vuelo para demostrar lo fácil que es contar el origen de un personaje sin que eso condicione más que en lo necesario la historia posterior. Ese es el tiempo que gasta la película de dibujos animados de Lauren Montgomery en ponerse muy por encima de la versión casi coetánea que dirigió Martin Campbell en imagen real con Ryan Reynolds como protagonista (aquí, su crítica). Primer vuelo toma una decisión muy inteligente, que es la de querer abarcarlo todo cuando no tiene tiempo para hacerlo. Los aspectos terrestres de la odisea de Hal Jordan quedan en un segundo plano, descritos con dos escenas brillantes, en las que Carol Ferris juega un papel secundario, casi un cameo, y se centra en el aprendizaje del protagonista de las normas de los Green Lantern Corps. Viajamos a Oa, conocemos a los Guardianes, a los Green Lanterns más populares, y por supuesto vemos a Sinestro caer en desgracia, su camino desde el lado más brillante del cuerpo verde hasta la manera en la que abraza el poder del amarillo. Y todo con un nivel de imaginación portentoso, una acción brillante, una animación mucho más fluida que lo que vemos actualmente y una espectacularidad digna de elogio. Es una película de origen modélica que en realidad no lo parece.
Primer vuelo corresponde a unos años en los que la animación, y más específicamente la de Warner/DC, estaba marcando un camino que la acción real era en muchos casos incapaz de seguir, historias brillantes, carismáticas, prácticamente indiscutibles, orígenes contados de forma escueta pero fiel a los cómics y que nunca entorpecían un gran relato que contar. En esta ocasión, el relato es el origen de Hal Jordan pero a la vez no lo es. Es, en realidad, la transformación de Sinestro. Todo lo que sucede en la película tiene relación con el gran villano de este universo, por mucho que Jordan ande por medio para desbaratar sus planes. Quizá esa sea la gran flaqueza de la película, porque estamos acostumbrados a vivir historias desde el punto de vista del héroe, y porque en el fondo Jordan queda algo desdibujado después de la brillante introducción del personaje en el lado galáctico de sus aventuras. Puede que, en ese sentido, a la película le falten cinco o diez minutos más en su parte central que dieran algo más de poso a su protagonista, pero el envoltorio es tan gozoso que casi acaba siendo un detalle menor. No hubo continuación, porque no se puede considerar Caballeros Esmeralda (aquí, su crítica) como tal, pero la merecía. Es ahí donde probablemente se habría conseguido asentar cada logro de esta primera película.
Porque los hay, y muchos. La grandiosidad de los Guardianes, de los Green Lantern Corps, del poder de los anillos, se ve con gran esplendor, solo limitado por los medios con los que cuenta una producción destinada al mercado de vídeo. Y aún así hay tanto talento e imaginación que en casi todos los aspectos se consiguen superar sus barreras. Sobre todo porque la película es valiente en casi todo, en la historia, en el drama e incluso en la violencia, también en el uso de sus personajes, aunque tengan que estar limitados a un pequeño grupo de Green Lanterns entre los que, por supuesto, no falta el imprescindible Kilowog. Sabe mezclar ciencia ficción, acción, superhéroes e incluso noir, coge tópicos como el del poli bueno y el malo para forjar el antagonismo entre Sinestro y Hal Jordan y los aplica bastante bien a lo que necesita el relato, y cuando tiene que entregarse a unas coreografías de combate lo hace con inteligencia. ¿Y cómo se hace eso? Respetando lo que puede hacer cada personaje. En el caso de los anillos, es divertido ver las diferencias entre el uso que le da cada personaje, pero también cómo las diferentes razas alienígenas que vemos se mueven de manera diferente. Todo está pensado para sentirnos en otra parte del universo, haciendo honor a lo que el cómic ofrece pero también admitiendo la influencia de la gran space opera cinematográfica.
La clave de Primer vuelo está en que es el capítulo piloto que cualquier querría para una serie más longeva, e s una introducción brillante al universo de los Green Lantern, que tiene ambición en su escala y respeto hacia la franquicia, que sabe aprovechar todas las posibilidades técnicas a su alcance y despertar la curiosidad por saber qué va a pasar incluso entre quienes nunca hayan leído un cómic de Green Lantern. ¿Hal Jordan? Es un héroe un tanto plano en algunos momentos, eso es cierto, pero no deja de ser un pequeño defecto, un peaje que casi se antoja necesario para poder mostrar todo lo demás, cada aspecto de un universo extenso y complejo, emocionante y sorprendente. En cada rincón de Primer vuelo, en cada personaje, en cada escenario, hay elementos tan bien tratados que resulta difícil no apreciar el valor de la película. Y como el ritmo es frenético y sus escenas de acción abundantes, en una de ellas hasta anticipando un recurso que mostró J. J. Abrams en su segunda película de Star Trek, no hay lugar al aburrimiento. Puede que con algún minuto más, como se ha dicho más arriba, esta película hubiera podido colarse entre los grandes clásicos de la animación DC de los últimos años, pero lo que muestra es más que suficiente para considerarla una pieza notable.
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Ya la he visto. Y me ha gustado bastante. Mejor que Caballeros esmeralda. Muy amena, buen ritmo, sin excesivas luchas que me suelen cansar, y un villano fantástico.
Un saludo
Caballeros Esmeralda el problema que tenía era la historia central… que aquí es justo lo que funciona. Casi se puede decir que son un buen complemento la una de la otra para conocer la mitología de los Green Lantern.