Guión: Grant Morrison.
Dibujo: Igor Kordey, Frank Quitely y Ethan Van Sciver.
Páginas: 144.
Precio: 9,99 euros.
Presentación: Cartoné.
Publicación: Junio 2014.
Después de la limpieza, la que Grant Morrison hizo en los números incluidos en el primer volumen de New X-Men (aquí, su reseña), tocaba empezar a construir. Y Morrison, que por polémico y excéntrico que pueda ser sabe bastante de su negocio, lo hizo potenciando lo que le interesaba de cada uno de sus personajes: el poder de Xavier, la humanidad de la Bestia, el triángulo entre Cíclope, Jean Grey y Lobezno ampliado ahora a cuarteto con la presencia de Emma Frost, el lado más social del enfrentamiento entre mutantes y humanos. Y se pueden ir sumando temas y aspectos de los personajes que Morrison va explorando con tanto mimo como cautela para no precipitarse, y que en este volumen encuentran el colofón perfecto en el número final, uno prácticamente mudo que no sólo profundiza en el vínculo entre Xavier y sus estudiantes sino que asienta la rivalidad entre los dos grandes personajes femeninos de esta etapa, Jean y Emma. Lástima que Frank Quitely, el ilustrador que mejor entiende a Morrison con diferencia, no dibuje más que ese número final en este volumen, pero no hay muchas quejas posibles del trabajo de Igor Kordey y Ethan Van Sciver.
Si algo con lo que disfruta Morrison en esta andadura de los X-Men es dividir a los personajes para ver cómo actúan solos o en pareja. Y es complicado decir qué camino es más fascinante. Jean Grey puede ser el eje fundamental de esta parte del relato, porque actúa como directora de la escuela de mutantes asumiendo el legado de Xavier y afronta el ataque a la mansión casi en solitario, porque tiene sobre la mesa su matrimonio con Scott, del que habla con Lobezno, y porque protagoniza una confrontación tan fría como evidente con Emma Frost. Así, es el nexo entre todos que encuentra Morrison. La misión que cumplen Cíclope y Emma es casi una extensión de su presencia, aunque es la mejor forma de conocer el carácter de la otrora Reina Blanca del Club del Fuego Infernal. Lobezno, en su rescate a Ángel, copa los momentos de acción más divertidos de esta parte de la serie, mientras que para la Bestia queda lo más dramático a todos los niveles, tanto en el personal como en el vínculo con el grupo y su mentor. No hay personaje que aparezca en estas páginas que lo haga de forma baldía, por poco que sea el espacio que puede darle Morrison, y por eso la construcción de este nuevo mundo para los mutantes es tan acertada de principio a fin.
Que Quitely es el ilustrador perfecto para Morrison, y sin menospreciar a los brillantes dibujantes que han trabajado con él, es algo que sabe todo el que haya profundizado en su obra en común. En este volumen se nota precisamente porque el último número es suyo y marca una diferencia con respecto a los anteriores. No porque Van Sciver y Kordey hagan un mal trabajo en absoluto sino porque Quitely tiene tanta seguridad en los guiones de Morrison que va siempre un paso más allá. Sus páginas, el relato de una aventura psíquica son atrevidos, divertidos y clarificadores de las relaciones entre los diferentes personajes. Tanto Van Sciver como Kordey son ilustradores más convencionales dentro del cómic de superhéroes, pero no por ello menos espectaculares y efectivos. Con ellos, estos New X-Men siguen avanzando con acierto, mostrando a los mutantes del nuevo siglo de una forma tan original como deudora de los conceptos que marcaron las grandes etapas de la serie, potenciando todo lo que tiene que ver con la relación entre humanos y mutantes porque eso es consustancial a la existencia de la Patrulla-X pero sin olvidar que las inquietudes más personales son el motor que hace avanzar el relato. Más que interesante.
El volumen incluye los números 117 a 121 de New X-Men, publicados originalmente por Marvel entre octubre de 2001 y febrero de 2002. Como contenido extra, el libro presenta una introducción de Julián M. Clemente, las portadas originales de Frank Quitely, dos páginas a lápiz de Ethan Van Sciver e Igor Kordey y el guión original de Grant Morrison para el número 121.
Me costó leer la etapa Morrison de los X-Men, pero al terminarla me dejó más que satisfecho.
Emma Frost se convirtió en mi mutante favorito, junto a la clon de Wolverine, Laura.
Lo único que no me pareció fue el desenlace de Magnet, que en House of M brilla con todo el peso de sus contradicciones.
Excelente reseña.
Morrison tiene ese efecto. A veces cuesta arrancar, pero al final acaba dejando buen sabor de boca. Seguimos con ello, a ver si próximamente subimos las siguientes reseñas… ¡Gracias por comentar!