Guión: Judd Winick.
Dibujo: Jeremy Haun, Pablo Raimondi y Cliff Richards.
Páginas: 133.
Precio: 152,95 euros.
Presentación: Rústica.
Publicación: Septiembre 2014.
Batman. Bajo la capucha empieza por el final, y a la vez por el principio. Esta serie de tres volúmenes que recopila el arco argumental escrito por Judd Winick y en el que Batman se enfrenta a Capucha Roja, un nuevo enemigo que reciclaba a uno muy antiguo que, en realidad, era el Joker (la explicación a esa enrevesada historia está en La broma asesina). Y se empieza en esta edición por lo que más tarde se publicó, la miniserie que exploraba los años perdidos de ese enemigo una vez conocida su identidad. Por lo tanto, y aunque es una historia sobradamente conocida y el personaje se ha mantenido en el nuevo universo DC tras el reboot de 2011, es imposible analizarla sin recurrir al spoiler de forma total. La recomendación, si se se quiere leer esta saga tal y como fue publicada es pasar directamente al segundo tomo y dejar este para el final. Pero el orden cronológico es éste. Lo que Winick cuenta aquí, por tanto, son los años que pasan entre la resurrección de Jason Todd, el segundo Robin, y el momento en el que regresa a Gotham para vengarse de Batman por no haber acabado con la vida de su asesino, el Joker. Así, es una historia sobre la perversión del héroe caído.
Winick fue el autor tanto de la saga original como de esta miniserie que se publicó para completar las lagunas de aquella. Es evidente que hay que tomar la cronología como algo muy, muy flexible, porque si no es difícil darle credibilidad a los muchos años que narra la historia, una especie de año uno extendido de Jason Todd en el que se detalla su aprendizaje complementario. Con Batman aprendió a ser un héroe y ahora le toca aprender a ser un villano. A partir de ahí, Winick encuentra con facilidad temas atractivos para desarrollar el relato, sobre todo a la hora de mostrar la personalidad de Jason, pero también la de Talia, mentora en la sombra del antiguo Robin y enamorada en la distancia de Batman. Eso genera un triángulo fascinante de amores, odios y lealtades cruzadas que sirven para explicar el enfrentamiento ya conocido entre Batman y Capucha Roja. Para los lectores más clásicos, el episodio más fascinante será el último de la serie, el inevitable encuentro entre Jason y el Joker, bien resuelto aunque demasiado condicionado por lo que ya se había podido leer previamente. Pero en conjunto Winick explora los vacíos de su propia historia con bastante interés.
Como casi siempre desde hace demasiado tiempo en DC, el principal inconveniente de sus historias cerradas está en el interminable trasiego de dibujantes. Pablo Raimondi comienza la serie, pero ya en el segundo número tiene que ver completado su trabajo con ocho páginas de Cliff Richards. Por tanto, Jeremy Haun, autor de los números restantes, es el ilustrador principal de la miniserie aunque no fuera el primero. No hay un salto demasiado grande entre ellos, aunque sí hay diferencias palpables analizando las páginas de cada uno. Raimondi valora la puesta en escena y la espectacularidad de los diseños, mientras que Haun es un narrador efectivo y realista, que trabaja con menos detalle pero que crea unas atmósferas más conseguidas. Más allá de la ausencia de estabilidad, no hay muchos motivos para la queja en el apartado gráfico. Los años perdidos completa Bajo la capucha pero también otra de las sagas más populares de Batman en los últimos años, Silencio. Por eso ya merece aunque sea una lectura, pero Winick va un poco más allá de la simple conexión y convence por el retrato del personaje central, incluso con las concesiones que exige del lector.
El volumen incluye los seis números de Red Hood: The Lost Days, publicados originalmente por DC entre julio y noviembre de 2010. Además de una introducción de Jorge García, el libro sólo tiene como contenido extra las cubiertas originales de Billy Tucci.
Llevo tiempo queriendo leer esta serie limitada pero nunca me pongo con ello. Lo cierto es que tengo a Batman bastante abandonado comparado con el resto del elenco del Universo DC como Green Lantern o Aquaman a los que sigo más ultimamente. Quizás este sea un buen momento para volver con el hombre murciélago ;)
Un saludo.
Lo bueno que tiene Batman es que siempre se andan publicando y reeditando cosas modernas y más antiguas, con lo que es fácil subirse al carro cuando uno pueda.