Guion: Graham Baker.
Dibujo: Jordi Bernet.
Páginas: 168.
Precio: 24,90 euros.
Presentación: Cartoné.
Publicación: Febrero 2025.
Hay una deliciosa ingenuidad en el cómic de antaño que no se agota con el paso de los años y que hace que historias de entonces sean ahora tan disfrutables como lo eran hace algunas décadas. Ese argumento se puede aplicar sin miedo alguno al cómic británico de ciencia ficción. 2000 AD es la cabecera más conocida, sin duda, pero no la única que exploró ese terreno. Los cazadores de leyendas surgen en Smash! y son, otra razón para que atesoremos con cariño lo que logró la serie, historietas dibujadas por Jordi Bernet, quien se hizo popular sobre todo por su trabajo en Torpedo 1936. Si a eso añadimos que la serie, escrita por Graham Baker, permanecía inédita en España, otra muestra más de los muchos tebeos que todavía faltan por llegar hasta nuestras manos en esta era de bonanza editorial en la que vivimos, en la que constantemente se recuperan títulos perdidos, podemos concluir con facilidad que la de Los cazadores de leyendas es una lectura espléndida de viajes en el tiempo y exploración de los mitos populares más conocidos de la fantasía y el terror. La pena es que la serie no perdurara, porque su punto de partida abría las puertas a infinitas combinaciones, a la ampliación del equipo, al viaje a mil y un lugares distintos y a la exploración de mitologías de muy distinta procedencia. Lo que quedó, en todo caso, brilla.
Los guiones de Baker son muy clásicos y los héroes prototípicos. La serie es heredera de la ciencia ficción de siempre, de las historias de exploradores de lugares desconocidos y de viajes en el tiempo en los que todo es posible. Quizá el gran reto al que hacen frente Los cazadores de leyendas está en la necesidad de explorar mitos más bien conocidos y, a la vez, encontrar rincones que encajen en su búsqueda, pero que también ofrezcan emociones novedades al autor. Es cierto que la serie no tuvo la longevidad que seguramente le hubiera gustado para explorar de verdad ese doble escenario, pero en lo que llegamos a ver, 150 páginas divididas en siete aventuras, no cabe el aburrimiento. El ritmo era alto sin necesidad de crear situaciones artificiales, simplemente dejándose llevar por el escenario, por las leyendas que iba describiendo y por los retos que se planteaba a la pareja protagonista, en un tono de buddy movie de siempre, muy televisivo en muchos momentos, haciéndose muy fácil imaginar que esta dinámica se reprodujera en la pequeña pantalla. Podemos pensar que el punto débil de la serie está en que los personajes no tienen una evolución real, pero no es el objetivo: los que busca Baker en Los cazadores de leyendas es que nos atrape la aventura, y eso lo hace con mucha facilidad, dejando el carisma para los hallazgos y no tanto para los protagonistas.
Bernet, en todo caso, sabe insuflar espíritu a las dos partes del cómic. Cierto es que, sin coloristas disfraces, perdidos en el blanco y negro original del tebeo, se pierde un elemento que podría haber hecho destacar a sus protagonistas con más fuerza, pero el ilustrador sabe aportarles lo suficiente como para que nos importen. Son los clásicos galanes que viven aventuras y protagonizan huidas imposibles, misiones complicadas, aventuras deslumbrantes, y no necesitan más que eso. Y las criaturas, el elemento más abiertamente fantástico y de ciencia ficción que tiene la aventura es lo que le permite disfrutar con los lápices y hacer que la nostalgia galope desbocada ahora que hemos recuperado Los cazadores de leyendas con el esplendor que tuvo en su momento. La de Bernet, aun sin grandes sorpresas, es una puesta en escena de enorme eficacia y la nostalgia hace el resto. Ojo, la nostalgia no es algo que sustituya al talento, sino que es algo que lo magnifica. Las páginas de Bernet son francamente buenas, pero son de un tipo de cómic que ya no se hace, que nos devuelve a muchos a historias de la infancia que, sin necesidad de ser esta, conectan emocional y temáticamente con Los cazadores de leyendas con una elegancia notable. Y eso, encima en un tebeo inédito, justifica con creces el buen rato que pasamos descubriendo esta serie.
El volumen incluye material publicado en la revista Smash! entre abril de 1966 y julio de 1967. El contenido extra lo forman una introducción de Jordi Bernet, sus portadas originales y un artículo sobre su trayectoria en la revista de Jordi Canyissà.
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