Guion: Bastien Vivès.
Dibujo: Bastien Vivès.
Páginas: 56.
Precio: 17,95 euros.
Presentación: Cartoné.
Publicación: Marzo 2026.
Con o sin polémicas, Bastien Vivès hace ya tiempo que se ha ganado el derecho a hacer los cómics que quiera. En realidad, eso es algo que deberíamos garantizarles a todos los autores, pero es que en el caso de Vivès ha hecho tanto y en tantos géneros que cualquier capricho se le ocurra tiene hueco sin problema en su trayectoria. Luna de miel hay que verlo así, porque si lo analizamos en frío veremos que es una absoluta locura. Podríamos achacarle una enorme falta de realismo, un recurso continuo a la casualidad, unos personajes que no sabemos si se toman en serio a ellos mismos e incluso una ausencia de explicaciones que casi parece más propia de la vaguería que del misterio. Pero resulta que Vivès es tan condenadamente buen narrador que hasta eso le funciona. Lo hizo en el primer álbum de la serie, El beso de la esfinge (aquí, su reseña), y lo hace de nuevo en el segundo, El secreto de Coatlicue, con características similares, pero a la vez con muchas sorpresas en el camino. No intentemos encontrarle la lógica, porque es irrelevante, lo que importa, lo que prima, lo que entusiasma, es el ritmo con el que narra Vivès, lo entretenido que es todo lo que cuenta, el carisma que desprenden sus protagonistas casi sin darnos cuenta y lo exótico de sus aventuras casi involuntarias, carentes en este caso de más objetivo que la supervivencia.
Si El beso de la esfinge ya era un álbum intrigante por su planteamiento, por lo que cuenta y por lo que imite, por las herramientas que usa Vivès para construir el relato, El secreto de Coatlicue lo es aun más. Tanto, que si no estuviera firmado por Vivès seguramente algunos de los aspectos que hacen más personal en este trabajo podríamos calificarlos de otra manera con un autor más desconocido en la firma. Puede que eso haga que Luna de miel no sea el mejor tebeo para adentrarse en la bibliografía de Vivès, pero es una delicia para quienes ya le conocemos desde hace años y sabemos lo que gusta de contar y cómo le gusta hacerlo. Podríamos decir, por sorprendente que pueda parecer, que este es uno de los tebeos más experimentales del autor, precisamente por la fórmula que emplea y a pesar de que el envoltorio parece tomar una forma mucho más comercial que otros de sus libros precedentes. Y seguro que por esa vía, Luna de miel es una serie que abre muchos debates sobre lo que nos invita a pensar que un tebeo es bueno. Vivès cierra la historia, sí, pero lo hace sin haberla abierto del todo. No sabemos lo que estamos buscando, ni tampoco tenemos claro qué pintan los protagonistas ahí, pero estamos enganchados. Asumimos que las cosas, a veces, pasan porque sí, y sin embargo nos las creemos.
Y lo que no deja de maravillar es el dibujo del autor. Qué fluidez es capaz de dar a sus figuras siempre, da igual que sean más esquemáticas o algo más completas como sucede en Luna de miel. Qué deliciosamente cinematográfica es su puesta en escena y qué bien usa los recursos clásicos del cómic, desde la configuración de la página y la forma de la viñeta hasta las onomatopeyas, para crear una historia siempre dinámica y en movimiento. Y qué bien trabaja el color para ambientar cada escena, con la misma destreza con la que hacía que manchas de blanco y negro cobraran vida. No hay nada reprochable en el dibujo de Vivès, ningún punto débil, ningún elemento que pueda parecernos fuera de lugar. Con la historia la duda puede ser lícita, aunque, insistimos, Vivès ofrece aquí café para cafeteros, algo que sus lectores habituales apreciarán más que los nuevos. Pero a estos siempre les podrá enganchar por el arte, porque visualmente Luna de miel es una absoluta pasada y todo lo que imagina para esta segunda aventura de Quentin y Sophie sube incluso las apuestas con respecto a lo que vimos en la primera. Vivès es un espléndido narrador de historias y tiene una cualidad que hay que destacar: siempre nos deja con ganas de más. Así que, sí, el deseo al acabar estas páginas es que haya más Luna de miel, por favor. Y más sabiendo que solo queda otro álbum.
Casterman publicó el segundo álbum de Lune de miel, Le secret de Coatlicue, en febrero de 2025.
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