Título original: Los Muértimer.
Director: Álvaro Fernández Armero.
Guion: Jelen Morales.
Reparto: Diego Montejo, Iratxe Emparan, Adrián Checa, Bruna González, Melani García, Belén Rueda, Alexandra Jiménez, Víctor Clavijo, Fele Martínez, Pepe Lorente.
Música: Vanessa Garde.
Duración: 90 minutos.
Distribuidora: Paramount.
Estreno: 14 de agosto de 2025 (España).
La comedia de aventuras infantil y juvenil es un género muy agradecido, lo es en el cómic, en la literatura y también en el cine, y es normal que sea un nicho que se quiera explorar. Es más, se agradece que sea así en un mundo en el que casi toda la narrativa se siente en la obligación de abordar temas adultos como epicentro de toda acción. Los Muértimer entra en ese terreno, el cómic de Léa Mazé lo hace con muy buen gusto, partiendo de ese pequeño toque macabro que tiene colocar un cementerio como lugar cotidiano de los protagonistas en el que tiene lugar la aventura. Cuando damos el salto a Los Muértimer, la película de Álvaro Fernández Armero, lo hacemos con la expectación de salirnos de la norma y, como ya sucedió por ejemplo con Zipi y Zape y el Club de la Canica (aquí, su crítica), con la sensación de que la traslación de la viñeta a la pantalla no ha sido del todo redonda. Al filme le fallan dos elementos. Por un lado, que más que infantil y accesible a públicos de todas las edades, acaba siendo demasiado simple, hasta el punto de que sus giros de guion son tan previsibles que uno espera que en el clímax se produzca uno más que nunca llega. Por otro, que las secuencias de acción, básicamente las que tienen que ver con coches y la carretera, no son nada finas, se notan los cromas y el montaje ralentiza la acción hasta el punto de hacerla poco creíble.
Fernández Armero se centra por eso en lo que le puede dar puntos a favor, los chavales protagonistas, Diego Montejo e Iratxe Emparán, que a diferencia del cómic no interpretan a dos gemelos hijos de los gestores del cementerio, sino que aquí la chica es una estudiante francesa de intercambio, en uno de esos cambios que resultan difíciles de entender cuando hablamos de una adaptación que se aprovecha de que el público general no conoce el referente de Los Muértimer en el cómic. La construcción de los personajes en el guion es, lo hemos dicho, algo previsible, pero los chicos hacen un buen trabajo y sustentan bien la película ante la aparición de actores de más renombre como Alexandra Jiménez, Belén Rueda, Víctor Clavijo o Fele Martínez, quien se convierte en la mejor muestra del camaleónico cine de Fernández Armero, que hace un cuarto de siglo le dirigió en El arte de morir. Eso sí, hay cierto choque generacional que genera un ambiente, digamos, peculiar. Mientras los más jóvenes intentan mover una aventura de misterio, los adultos juegan a la comedia negra con arquetipos más que evidentes. La película se mueve entre esas dos aguas durante demasiado tiempo y, quizá por eso, el clímax no parece que vaya a ser la resolución real de un thriller cuyos toques sobrenaturales casi parecen algo impuestos.
Dicho todo esto, lo cierto es que Los Muértimer sobrevive a sus defectos y deja un rato entretenido sin más pretensiones que esas, sobre todo para un público dispuesto a pasarlo bien sin darle demasiadas vueltas a aspectos técnicos o narrativos de la cinta. El misterio es en realidad poco misterio, juega con bazas que cualquiera puede anticipar y con despistes en los que es difícil caer, pero al final lo que importa es hacer una comedia simpática con un grupo de niños como protagonistas para desentrañar misterios adultos, muy en la línea de Los Cinco y otras series e historias literarias, televisivas o cinematográficas que cualquiera puede imaginar. Nada memorable, quizá por ser una película que nada a contracorriente, en una época en la que es difícil creer en material de esta índole, pero suficiente para esa diversión sin complejos y sin demasiada ambición por la que apueste. Los Muértimer tiene algo de oportunidad perdida, cierto, porque quiere colocar elementos que permitan pensar en una serie, pero a la vez se conforma con lo que tiene, porque juega a cambiar demasiadas cosas del cómic del que parte, pero no duda en apelar a su público, con la introducción de algunos actores famosos que inviten a que haya adultos entre el público infantil, pero sin demasiada convicción como para hacer algo, al menos, carismático.
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