CÓMIC PARA TODOS

‘Bienvenidos a Pandemonia’, de Diego Agrimbau y Gabriel Ippóliti

Editorial: Grafito.

Guion: Diego Agrimbau.

Dibujo: Gabriel Ippóliti.

Páginas: 80.

Precio: 18 euros.

Presentación: Rústica con solapas.

Publicación: Marzo 2026.

Hemos visto ya tantas manifestaciones del infierno que casi parece descabellado que una nueva pueda llamarnos la atención, pero entonces cae en nuestras manos Bienvenidos a Pandemonia y a partir de ahí somos nosotros los que caemos rendidos a la visión de Diego Agrimbau y Gabriel Ippoliti. La razón es que su inferno es aterradoramente real. Por su planteamiento, pero sobre todo por su final. En algún momento puede dar la sensación de que la doble narración que escoge (por un lado, la de un embaucador que muere, va al infierno y se empeña en probar allí su inocencia; por otro, la del consejo de administración del Infierno, con sus disputas, sus razones, sus puñales) hace que el ritmo sea algo irregular, pero todo cobra sentido al final. Y cuando se dice todo, es todo, incluso lo que conecta con el mundo real, con ideas, personajes y estrategias que podemos ver a este otro lado de las viñetas. No es que Agrimbau sobre todo, pero también Ippoliti, apunten su sátira específicamente a un personaje concreto, no, eso no es algo que destaque especialmente en Bienvenidos a Pandemonia, sino que habla del modelo social imperante en nuestro día a día. Habla de esos personajes que se elevan a categoría de ídolo a seguir, de los difusos límites de lo que es ético y lo que no lo es o de las consecuencias que tiene portarse de una manera entre errónea y deleznable.

Lo que brilla en el guion de Agrimbau es esa ambigüedad de la que hace gala su universo, en el que la justicia parece funcionar, pero en realidad no lo hace. Por eso encaja tan bien un personaje como el protagonista, un tipejo que se gana la antipatía del lector, que por esa misma vía acaba sembrando una razonable duda y que al final… bueno, mejor dejamos que lo descubra todo el mundo por su cuenta, porque el desenlace es una de las razones de ser de esta historia y su principal moraleja. Lo es, sí, una moraleja dura, que habla a las claras del escepticismo que Agrimbau vuelca en su retrato de toda una sociedad, que es lo que reconstruye en Bienvenidos a Pandemonia. Y lo hace, además, con una naturalidad envidiable. Aporta bastantes explicaciones, cierto, pero las da mientras suceden cosas y con diálogos punzantes y cínicos que dan lustre al conjunto. Se conecta más fácilmente con este caradura que con los demonios metidos a directivos que manejan el cotarro, pero todo tiene su valor. Por ahí, se desprecia la burocracia y la meritocracia que algunos venden que todavía funciona en la sociedad, aun a sabiendas de que es mentira. Y con ese escenario, es demoledor el retrato del charlatán, remedo del influencer moderno, ese que habla de todo sin saber de nada, que vende cualquiera cosa sin importarle las consecuencias.

Hay en el dibujo de Ippóliti una cualidad cínica que encaje muy bien en el relato, y la mejor manera de comprobarlo es el diseño del personaje protagonista. No podríamos decir que es una caricatura, y si embargo lo es. Tampoco que abrace una realidad apabullante, y si la historia convence es precisamente por lo bien que refleja la realidad. Luego está la fantasía, claro, los demonios, los cuernos, esa visión del infierno que encaja perfectamente con el entorno de cualquier gran urbe que conozcamos, aunque Ippóliti la deforme con elegancia. Es verdad que hay más interés en los personajes que en los fondos, menos presentes aunque muy completos cuando los vemos, porque al final centrarse en un escenario espectacular habría restado fuerza a lo que realmente importa en Bienvenidos a Pandemonia. ¿Y qué es eso? Muy sencillo, que con el título nos lo dice todo. Que con la personalidad narcisista del protagonista, todo está más que claro. Que el infierno no está en un lugar lejano. Y qué bien nos lo cuentan todo Agrimbau e Ippóliti en un cómic que bajo una coraza de entretenimiento más o menos pasajero esconde reflexiones profundas e inteligentes que convierten a este cómic en una fascinante sorpresa que no hay que dudar en leer una y otra vez para entender todo lo que sus autores han colocado en estas páginas.

El contenido extra lo forman unas notas finales ilustradas sobre el cómic y un epílogo de la psicóloga sanitaria Beatriz Cuervo Prieto.

El cómic se puede adquirir en preventa en este enlace de la web de la editorial.

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Esta entrada fue publicada en 18 marzo, 2026 por en Diego Agrimbau, Gabriel Ippóliti, Grafito y etiquetada con , , .

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