Guion: Josh Pettinger.
Dibujo: Josh Pettinger.
Páginas: 176.
Precio: 27 euros.
Presentación: Rústica con solapas.
Publicación: Enero 2026.
Aquellos que leyeran Goiter (aquí, su reseña) hace ya casi un par de años salieron con una idea muy clara de lo que Josh Pettinger era capaz de hacer desde una descarada ausencia de filtros y un claro sabor de cómic independiente. Tedward no va a defraudar a quienes supieran entrar en el juego del autor porque, desde perspectivas distintas, sí se puede ver como una continuidad en su forma de ver el mundo. El mundo, el sexo y las relaciones sentimentales, que es el claro motor del que se nutre Tedward, nombre de un protagonista que es icono absoluto del lado perdedor de la historia romántica por muchos motivos, aunque a veces parezca que él mismo lo desconoce. Tedward está en el centro de situaciones imposibles que, en el fondo, tienen un deseo claro de profundizar en temores reales en el terreno de la búsqueda de pareja y de la cita perfecta o de las perversiones sexuales de las que disfrutan los millonarios (¿hay aquí una crítica a todo lo que se va sabiendo de los archivos de Epstein o es pura casualidad…?), por citar solo dos excusas de las que se sirve Pettinger para construir los relatos aparentemente independientes que conforman el libro y, de paso, el retrato de su héroe, porque, sí, en la narrativa de Pettinger esto es lo más cercano al héroe que vamos a encontrar nunca.
Esta es la segunda obra de Pettinger que llega a España, y quizá por eso sea todavía importante incidir en el carácter underground de su forma de hacer cómics, en los temas que busca, cercanos a la realidad, pero con una mirada muy distinta a lo que permite lo socialmente aceptado. Y el caso es que Pettinger no busca ser controvertido. Siempre da la sensación de que lo que busca, por inocente que pueda parecer, es divertirse. Y divertir a los lectores que, claro, estén dispuestos a comprar su planteamiento. Tedward es casi una perversión razonable de una serie de televisión de los años 60. Tiene la apariencia de ese humor, aunque pasado por su feroz filtro para acercarse a temas que no hace falta decir que entonces no se tocaban. El suyo es un relato extrovertido, que casi parece buscar todo aquello que puede hacer sentir culpable a un hombre en relación con el sexo y las necesidades afectivas y lo retuerce de tal manera que nos tenemos que mover entre el asombro y una sonrisa casi igualmente culpable. Y son estas sensaciones tan extrañas que es complicado no considerar a Tedward como un tebeo inclasificable, más allá de ser uno de esos de los que no dejan indiferente por lo que cuentan y por la forma en la que lo cuenta. No es que Pettinger quiera ser pionero de nada, pero sí se aleja de toda convención.
Lo hace también con un dibujo que casi parece sencillo, incluso facilón. Pero el caso es que todo es buscado. Su estilo forma parte de su rareza narrativas. Sus estáticas figuras tiene la capacidad de transmitir casi con su simple contemplación, y de paso, precisamente por escaparse del realismo más potente, hasta mostrando los genitales nos hace permanecer en el rollo que nutre Tedward, ese de una comedia cínica que no necesita de una empatía directa para conectar más allá de la página. Líneas marcadas, colores claros, perspectivas casi planas y una expresividad volcada casi por completo a las miradas hacen que Tedward destile ese aire de rareza que tanto hace por una obra de estas características. Lo que está claro es que resulta necesario entrar en el libro con la mente muy abierto. No tanto por el hecho de que el sexo sea el centro de todo y siempre sea complicado hablar de sexo, incluso en los tiempos que corren (o quizá sobre todo en los tiempos que corren), sino por la forma en la que lo encara Pettinger. Inclasificable, sí, por tanto original, diferente sin ninguna duda. Y atrevido precisamente por eso, porque no tiene miedo a nada, en lo que escribe o en lo que dibuja un autor que busca impacto en el lector. Eso, desde luego, lo consigue con esta suerte de antología con un personaje idolatrado desde lo olvidable.
Fantagraphics publicó originalmente Tedward en 2025.