CÓMIC PARA TODOS

‘Blazing Combat’, de Archie Goodwin

Editorial: Norma.

Guion: Archie Goowdin, Alex Toth, Wallace Wood, Reed Crandall.

Dibujo: Joe Orlando, George Evans, Guy Morrow, Reed Crandall, John Severin, Al McWilliams, Alex Toth, Eugene Colan, Wallace Wood, Russ Heath, Angelo Torres.

Páginas: 224.

Precio: 29,50 euros.

Presentación: Cartoné.

Publicación: Enero 2026.

La prudencia y los años como lector hacen que, de partida, uno se sienta en la obligación de poner en duda frases como la que adorna la contraportada de Blazing Combat. “Probablemente el mejor cómic bélico jamás publicado”, reza la sentencia del historiador del medio Richard Arndt. Y quizá lo sea, o quizá no. Bueno es, pero bueno de verdad, aunque el adjetivo que quizá le pegue con más contundencia es el de histórico. No fue seguramente el pionero a la hora de retratar la guerra de una manera cruda, por ejemplo Two-Fisted Tales (aquí, reseña de su primer volumen) supo entender lo bélico de una manera parecida bastantes años antes, pero Blazing Combat fue tan objeto de la censura como aquella. Una censura silenciosa ya, sibilina, de las que actúan lejos del foco público, pero que cercenó este espectacular tebeo creado por Arche Goodwin y Jim Warren cuando apenas tenía cuatro números de vida, cuatro números que ahora conforman un magnífico recopilatorio que no necesita basarse en historias reales y documentadas para dejar la sensación de que estamos viendo la guerra tal y como era, en sus episodios oscuros, lejos de figuras heroicas que Hollywood siguió perpetuando durante décadas, como parte de una maquinaria de propaganda que, seguramente, estaría detrás del final de Blazing Combat.

Goodwin se encargó de escribir la práctica totalidad de las historias que forman la serie, como solía hacerse en las viejas revistas de género que recogían relatos cortos que giraban en torno a una temática concreta. Blazing Combat, por tanto, tiene mucho de autoría, aunque el título pueda pesar más que el nombre del autor en la Historia de esta publicación. Eso, no obstante, no le quita mérito alguno a un Goodwin que ya tenía experiencia militar y que dejo en Warren un legado espléndido antes de emprender el salto a las grandes editoriales. Ahora puede tener cierta gracia que Blazing Combat fuera tildado de antiamericano, pero hoy, en la era de las redes sociales, somos más conscientes del poder que tienen ciertos sectores. Eso fue lo que acabó con esta revista, porque lo que Goodwin hizo fue reflejar la realidad de la guerra. Y esa es una violenta, descarnada, atroz por momentos, nada romántica o glorificadora. Blazing Combat es un alegato puramente antibelicista, aunque se explaye a partir de acontecimientos bélicos que retrata con precisión de cirujano, incluso aunque sean sucesos puramente inventados por el escritor. Eso, que aceptamos sin reservas cuando se trata de historias de mayor fantasía, es aquí tan válido como en otros géneros porque las historias de Goodwin impresionan de primeras y dejan un poso de enorme melancolía después.

Y en lo visual, hay absolutas joyas. Es imposible no detenerse en las historias dibujadas por Alex Toth porque son una absoluta delicia, un prodigio de movimiento en el que se capta la esencia del combate con una maestría apabullante. Cómo se ven sus aviones surcando los aires, como mejor muestra de lo que es capaz de conseguir este cómic, a pesar de tener tan corta vida. De hecho, la inmersión en el entorno bélico es total, dibuje quien dibuje, como nombres como los de Joe Orlando o Wallace Wood aportando una categoría notable. Ellos contribuyen a que el realismo de las historias sea tan auténtico como para que incluso las autoridades consideraran esta revista como un ataque a sus operaciones. Antiamericano, decían que era este cómic. Qué poca inteligencia tuvieron quienes lo entendieron así. Y es que el no a la guerra es un mensaje que, en realidad, es completamente universal. Por eso Blazing Combat sigue teniendo resonancia en nuestros días. El arte de la guerra ha cambiado, el combate ya nada tiene que ver con lo que se veía en las secuencias que imaginaron Goodwin y sus dibujantes, algunos de ellos como Toth o Wood firmantes también de guiones, pero su vigencia es total. Y eso, para qué negarlo, asusta. También nos invita a poner barreras emocionales para no vernos avasallados por el horror de la guerra.

El volumen contiene los cuatro números de Blazing Combat, publicados originalmente por Warren entre julio de 1965 y abril de 1966. El contenido extra lo forman las cubiertas originales, una introducción de Michael Catron y entrevistas con Archie Goodwin y James Warren.

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