Guion: Ram V.
Dibujo: Evan Cagle.
Páginas: 168.
Precio: 32 euros.
Presentación: Cartoné.
Publicación: Enero 2026.
Imaginar el futuro es relativamente sencillo, y hacerlo además desde un punto de vista apocalíptico (o postapocalíptico) parece serlo todavía más. Solo hay que imaginar un punto de cambio, una tragedia, un acontecimiento climático, y construir a partir de ahí un mundo nuevo. ¿Fácil? No, en realidad no lo es, y quizá por eso seguimos teniendo tantos autores que se prueban a sí mismos y retan a los lectores a creerse lo que imaginan. Dawnrunner es una tentativa más de Ram V, una que bebe claramente de la tradición japonesa de kaijus, pero que no tendría sentido sin El gigante de hierro, la película de Brad Bird de 1999, porque, como aquella, trata de encontrar corazón en el concepto. Corazón y espectáculo, de la mano de un Evan Cagle desatado que convierte cada página en un mundo en sí mismo para perderse en sus detalles. Hay una enorme ambición en Dawnrunner, y no todas las apuestas se ven satisfechas en el corto espacio que siempre deja una historia que se desarrolla en solo cinco números americanos, pero parece complicado salir de su lectura sin que algo nos haya tocado. Puede que solo sea la parte más ruidosa, la de los grandes mechas peleando con monstruos llegados de otro mundo o puede que sea el lado más humano de la historia, pero llegar, llega con una enorme sinceridad.
Ese es el punto más notable de Dawnrunner, donde se aleja de lo convencional. Los pilotos de los mechas son estrellas mediáticas, su pelea para proteger a la humanidad está financiada por una corporación privada que adora el espectáculo mediático y que vive, cómo no, presa del marketing y de los beneficios. Y en esa tesitura, como ocurre en los grandes espectáculos de masas de nuestro tiempo, nos damos cuenta de que sus protagonistas son humanos. E inesperados, porque Ram V siempre se guarda sorpresas en el desarrollo de sus personajes. Eso le permite jugar con misterios y con emociones con los que resulta bastante fácil conectar, a sabiendas de que la parte más grandilocuente, la de las grandes batallas, va a terminar de completar un cuadro bastante atractivo. Y aunque falta algo de concreción, aunque hay apuntes filosóficos que se pueden quedar a medio camino por la mencionada falta de espacio, el ritmo es tan alto que parece imposible bajarse de la propuesta. Ram V tiene eso, que lleva la emoción del lector al límite, incluso aunque sus guiones puedan no ser todo lo redondos que parecen en primera instancia. Si uno relee Dawnrunner de manera inmediata, puede percibir que hay algún que otro agujero más o menos intencionado, incluso alguna solución fácil como el monólogo final, pero es indiscutible que Ram V tiene un dominio absoluto del espectáculo.
Y si el guion sale airoso de sus retos, por mucho que una versión más larga hubiera podido concretar mejor sus ambiciones, lo que hace Cagle en el dibujo es una barbaridad. No solo diseña unos personajes de manera casi perfecta, icónica a pesar de esa brevedad de la historia y, por tanto, de sus apariciones, siempre con significado, sino que la parte más espectacular colma cualquier expectativa que se pueda tener. Incluso innova, porque en nuestra mente hay mil imágenes de mechas y kaijus, sobre todo en las de quienes hayan disfrutado de las incontables aportaciones japoneses a estos dos mundos y a sus encuentros, pero no hay nada en Dawrunner que nos suene a lugar común. Ese es el gran hallazgo de Cagle, el de sumarse a una tradición de ya muchas décadas de vida desde una perspectiva tremendamente fresca. Desde luego que podemos buscar, y encontrar, referentes, pero Dawnrunner no se sostiene por su presencia, sino por una puesta en escena imponente, producto de un dibujo bestial y de un trabajo de color a cargo de un siempre magnífico Dave Stewart que realza al máximo cada viñeta, cada escena, cada instante. Con sus subtextos y apuntes de lo más interesante dentro de la ciencia ficción moderna para quienes quieran degustarlos, Dawnrunner tiene la virtud de aceptar su lugar en un segmento del género muy explotado sin tener que copiar a nadie.
El volumen incluye los cinco números de Dawnrunner, publicados originalmente por Dark Horse entre marzo y septiembre de 2024. El contenido extra lo forman las cubiertas originales de Matías Bergara, Dike Ruan, Tula Lotay, Karl Kerschl, Dan Quintana, Anand Radhakrishnan, Caspar WijngaardDavid Liu, Gax, Filipe Andrade y Dis. Pater, y un portafolio de diseños de personajes.
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