Guion: Miguel Á. Giner Bou.
Dibujo: Miguel Á. Giner Bou.
Páginas: 136.
Precio: 22 euros.
Presentación: Rústica con solapas.
Publicación: Febrero 2026.
Cuando cerramos Lem y Grandullón, lo hacemos con una satisfacción que puede ser hasta difícil de explicar, al menos en un primer momento. Miguel Á. Giner Bou consigue que disfrutemos de la superficie de su historia, la de un tipo y un robot anticuado que vagan por un mundo futuro buscando un empleo, con todo lo que eso conlleva en la dinámica de su relación, pero también que vayamos más allá, y ahí radica su verdadero valor. Ojo, lo mencionado hasta ahora ya es más que positivo, porque plantea un viaje en busca de un sueño tan mundano como el de tener su propio lugar de trabajo (¡ah, los emprendedores del futuro!) para dos personalidades tan distintas como complementarias en muchos sentidos. Pero de repente nos damos cuenta de que Giner Bou habla también de derechos laborales, de condiciones del centro de trabajo, de las relaciones que se establecen en esos lugares en los que pasamos más tiempo que junto a nuestras propias familias. Y, para coronar su trabajo, se convierte en un retrato de la humanidad que se canaliza a través de robots, trascendiendo los límites de la ciencia ficción que parecía estar exponiendo con la simple presencia de robots como elemento conductor. Dicho de otra forma, Lem y Grandullón apela al lector desde diferentes puntos de vista, con capas que profundizan con acierto en su mundo.
Si bien cada lector puede quedarse con el punto de vista que le llegue con más precisión, lo cierto es que Lem y Grandullón tiene un equilibrio notable entre todas estas almas… y seguramente alguna más. Giner Bou tiene una enorme facilidad de palabra, construye el viaje sin necesidad de divagar en las explicaciones de este futuro inhóspito y apelando a una forma de hablar muy cercana, tanto en los humanos como en los robots. Es como si viéramos ciencia ficción en una realidad que, de no ser por los avances sociales cosechados, bien podría ser la nuestra. Casi sin darnos cuenta, estamos tan metidos en el viaje de los dos protagonistas, disfrutamos tanto de sus conversaciones y estamos tan ávidos de leer lo que significa este mundo, tratando de rellenar los huecos que va dejando el autor con la información que nos da, que es imposible no sentir una cierta implicación. Se intuye el drama que se les avecina, sí, porque Giner Bou lo va deslizando con elegancia, y tiene ese toque final, ese giro de guion que invita a sentirnos sorprendidos con sinceridad y que culmina una buena historia que no necesita más que de la imaginación del lector para saber qué sucedió antes o qué puede pasar una vez que llegamos al final. Dicho de otra manera, el autor trata al lector con el debido respeto y no le da todas las soluciones, pese a cerrar, y muy bien, la historia que cuenta.
Lem y Grandullón supone el regreso de Giner Bou al dibujo, después de un tiempo centrado en la escritura, y no podría ser una decisión más afortunada. Lo más llamativo, claro, son los robots, su mismo diseño es ya una declaración de intenciones de la metáfora que esconde la obra, en la que todos los seres artificiales juegan a ser humanos, a hacerse preguntas que podríamos hacernos cualquiera de nosotros, a presentar taras que son manifiestamente humanas. Con ellos es fácil entrar en lo más realista y a la vez en lo más fantástico de la obra, dejando espacio para que la aparición de los seres humanos, escasa y contenida, sea un gancho a nuestro día a día más cotidiano, no uno urbano y moderno, sino el más chusco y hasta paleto que podamos imaginar. Y eso, casi sin que nos demos cuenta, añade más capas a Lem y Grandullón, una que puede pasar desapercibida mientras nuestros ojos se mueven sobre un dibujo de apariencia sencilla, pero que va generando algo adicional según pasamos las páginas. Así llegamos a una conclusión maravillosa: leer Lem y Grandullón es una experiencia muy agradable, pero su gran mérito está en que intuimos segundas y terceras lecturas en las que podremos seguir descubriendo cosas que Giner Bou ha dejado ahí para quienes las quieran entender.
En nuestra galería de Facebook podéis acceder a todas las páginas que mostramos de todos los títulos que comentamos.