Guion: Teresa Radice.
Dibujo: Stefano Turconi.
Páginas: 192.
Precio: 30 euros.
Presentación: Cartoné.
Publicación: Febrero 2026.
Han pasado diez años desde que descubrimos a Teresa Radice y Stefano Turconi con la llegada de El puerto prohibido (aquí, su reseña) y cada nueva obra que nos llega con su firma, ahora Malas hierbas, mantiene el mismo efecto que provocó aquella, la sensación de haber leído algo precioso, minuciosamente construido, con un cariño absoluto tanto por la historia como por los personajes y con un dibujo precioso con el que es muy fácil conectar. Radice y Turconi nos han llevado a rincones muy distintos del planeta y han viajado en el tiempo a su antojo para mostrarnos relatos apasionantes, nada lineales y por tanto escasamente predecibles, pero sobre todo maravillosos, emocionales, tiernos cuando hace falta ser y dramáticos cuando toca cambiar el tono de la escena, siempre con personajes interesantes y sin miedo a romper arquetipos de una manera sutil y siempre encajando en la historia. Si aquí han sido capaz de darle la vuelta a la imagen malévola del Cardenal Richelieu que nos dejó Alejandro Dumas en Los tres Mosqueteros, eso quiere decir que no hay nada que se les pueda resistir a la hora de construir personajes. Y si son capaces de mostrar una precisión histórica tan maravillosa y mezclarla con elementos fantásticos de una manera tan inteligente como hacen en Malas Hierbas, es que pocas cosas pueden resistirse a la magia de Turconi y Radice.
Radice tiene una enorme habilidad para escribir historias a partir de pequeños detalles, historias que se convierten en algo mucho más grande con el paso de las páginas. Y siempre dejando un regusto agradable, cogiendo de aquí y de allá las partes de comedia, de drama, incluso de aventura que necesita para que lo que leemos parezca cualquier cosa menos algo artificial. Hay mucha vida en Malas hierbas, igual que la había en cualquiera de sus obras precedentes, porque hay un mimo magnífico en la construcción de los personajes y de los escenarios. Malas hierbas podría haber sido una historia más o menos pequeña sobre el legado, sobre la familia, sobre la búsqueda que una joven emprende para encontrar a su madre, pero acaba siendo un retrato fascinante de la Francia de mediados del siglo XXVII y de cómo funcionaban sus núcleos de poder. O una sobre la brujería. Y hasta podríamos pensar que es una historia de amor. Al final, como siempre, las historias de Radice se escapan a cualquier encasillamiento y funciona más como “un cómic de Radice y Turconi” más que una historia sobre algo en concreto, puesto que tiene muchas capas y matices que ver. Pero por mucho que nos hayamos habituado en sus tebeos a que surja la magia de una manera aparentemente tan sencilla, no vamos a dejar de destacarlo con cada nueva obra.
Si el guion de Radice ya es interesante, lo que Turconi hace con él es sobresaliente. Como siempre, vaya, pero no vamos a dejar de destacarlo por muy acostumbrados que estemos a la vida que insufla a cada personaje, a cada escenario, a cada instante de los que conforman cada una de sus historias. En Malas hierbas lo tiene relativamente fácil después de una primera escena que engancha, que es de las que hace que cojamos cariño a los personajes con elegancia. Y después, insistimos, no hay más que ver lo que la obra hace con Richelieu para que nos demos cuenta de su alcance y de sus posibilidades. Turconi siempre parece fresco, siempre sabe cómo transmitir emociones, y por eso la empatía que genera su dibujo en el lector es de una intensidad muy alta. La expresividad de las miradas hace el resto, con esos grandes ojos que, desde una curiosa escapada del realismo más fotográfico que sí sabe imprimir a los escenarios (la vista de Notre Dame es exquisita), sabe transmitir la realidad con un tiro certero. Malas hierbas, como casi todas las obras de Radice y Turconi, está pensada para emocionarnos con un viaje muy interesante y lleno de matices. La revolución narrativa queda para otros menesteres, porque los autores son unos maravillosos contadores de historias. Y eso tiene un valor incalculable.
Bao Publishing publicó originalmente Ávila en octubre de 2025-
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