Guion: Boum.
Dibujo: Boum.
Páginas: 228.
Precio: 22,90 euros.
Presentación: Rústica con solapas.
Publicación: Enero 2026.
La medusa es algo tan inesperado como cercano, tan emocional como sincero, tan pausado como dramático. La medusa, de Boum, es una obra que sabe ser potente desde lo aparentemente inane. La excusa es una medusa que acompaña de repente a nuestra protagonista. No le da importancia, vive con ella, va con calma al médico para que le corroboren que es una nimiedad. Y resulta que no lo es, que es el punto de partida de un drama colosal. Con el eufemismo por bandera, de qué otra forma se puede entender que esa medusa se multiplique a ojos del personaje central, Boum consigue un retrato emocional e intenso de lo que supone vivir con una enfermedad que no va a tener una cura milagrosa ni trabajada. La medusa no va sobre ninguna enfermedad en concreto, por mucho que hable de una afección de la vista, y se convierte en un modelo tan duro como hermoso de lo que es este proceso en todas sus fases, de la negación a la frustración, del duelo a la reconciliación. Dirán algunos que hay que haber vivido algo así para entenderlo, pero no es así. Boum nos facilita tanto la labor de asimilar lo que estamos viviendo que casi podríamos pensar que lo hemos sentido en nuestras propias vidas. Sea así o no, La medusa es una obra de enorme intensidad, difícil de leer por lo que representa, pero de un enorme corazón y mucho optimismo.
Eso no quiere decir que hay complacencia en lo que Boum escribe. Para nada. Y no es fácil, sobre todo porque la medusa comienza como un elemento anecdótico dentro del relato que Boum quiere hacer de su protagonista. De las dos, en realidad, porque La medusa, siendo la historia de un drama, tiene un alto componente romántico. Actual, además, por muchas razones, no solo por el hecho de que sean dos mujeres, algo que cuenta en la historia, pero no la condiciona. Boum logra que todo resuena cercano y complejo, tiene una vida trabajada para cada una de sus protagonistas para que su realidad tenga efecto en el momento que quiere contar. Eso es lo que hace que el drama posterior sea tremendamente eficaz, cuando la medusa cobra de verdad el protagonismo que se espera desde su portada. La obra ataca al corazón del lector, al que destruye de una forma tan agresiva como certera y realista. Si quitamos la manifestación de la enfermedad, que puedo incluso conducirnos a terrenos de cierta comedia al principio, no hay nada en el cómic que no pueda ser una vivencia verificable. Por eso las emociones son tan intensas, porque son aterradoramente reales, en lo positivo y en lo negativo. Lo hemos dicho, La medusa va directa al corazón, y el corazón no es plano, muestra los altibajos de la propia vida.
Si lo pensamos fríamente, no es fácil contar una historia como esta desde el punto de vista visual. ¿Una medusa acompañando a la protagonista en cada viñeta? Conseguir que no haya risas fáciles es un reto enorme y Boum lo salva con categoría. Puede ser por sus personajes, alejados del realismo más puro, aunque alejados a la vez de la caricatura, o por la eficacia de su blanco y negro, pero lo cierto es que conmueve con una facilidad impresionante. Y no, no es tan sencillo retratar una enfermedad y todo lo que implica de una manera que, visualmente, es muy inteligente, partiendo del detalle más ínfimo a una perspectiva mucho más dramática poco a poco, casi sin que nos demos cuenta de cuándo están sucediendo las cosas. Como en las enfermedades reales, como en procesos degenerativos, como en esas largas enfermedades que todavía hay gente que tiene miedo a nombrar. Todo esto no es que nos lo cuente Boum en La medusa, es que nos lo enseña. Y juega con los silencios con la misma virtuosidad que con los gritos, que los hay. Es un cómic que corre el riesgo de parecer otra cosa desde su ilustración de portada a ojos de algunos lectores, pero del que es muy difícil escapar una vez que nos damos cuenta de lo que se propone, que no es otra cosa que enseñarnos lo dura que puede ser la vida, lo injusta que alcanzar a ser, pero desde un positivismo final abrumador.
Pow Pow publicó originalmente La méduse en noviembre de 2022.