CÓMIC PARA TODOS

‘Marshal Bass’ 1, de Darko Macan e Igor Kordey

Editorial: Astiberri.

Guion: Darko Macan.

Dibujo: Igor Kordey.

Páginas: 288.

Precio: 45 euros.

Presentación: Cartoné.

Publicación: Diciembre 2025.

A veces es chocante comprobar cómo el western ha salido de su entorno más natural, el más clásico, y vive agazapado en rincones en los que hace no tanto tiempo nadie habría osado entrar. Marshal Bass, aunque se aproxima a la década de vida desde la aparición de su primer álbum en 2017, es una buena muestra de ello. Darko Macan e Igor Kordey bucean, de una manera evidentemente más libre, en la vida del primer marshal negro, un antiguo esclavo que ha conseguido medrar, y con él trazan una radiografía precisa, que no necesita ser históricamente intachable, de lo que eran los Estados Unidos a finales del siglo pasado. Y en cierta medida, de lo que siguen siendo todavía. Western, sin duda, porque la época se fusiona con el género, pero que nadie espere que las historias de Macan y Kordey apuesten por tópicos manidos de las historias del oeste. Algunos aparecen, pero no para ser representados de la forma más heterodoxa. Quizá sea eso lo que llama la atención de los cinco álbumes que componen este primer volumen integral de una serie que llegará a los tres libros, su fórmula violenta que busca un espíritu más violento que el que caracteriza al western tradicional y, de alguna manera, eso actualiza sus escenarios para que contemplemos Marshal Bass desde una perspectiva distinta y fresca.

Macan lo tiene claro. Le interesa la figura, pero también lo que puede hacer con ella sin necesidad de trazar una biografía exhaustiva e históricamente precisa. Bass se convierte en una suerte de antihéroe que protagoniza historias muy diversas, con un cierre propio para que se puedan leer en solitario, sin la necesidad de establecer una cronología del todo clara, pero con referencias continuas a la misma para que el lector no se pierda por el camino. Este Marshal no es John Wayne, pero tampoco es un vaquero a lo Clint Eastwood. El acierto de Macan está ahí, en definir a un protagonista que puede tener cientos de referentes y a la vez ninguno es exactamente igual. Eso le da una libertad a la hora de imaginar situaciones que desemboca en una variedad tremenda de un álbum a otro. En otras palabras, Bass es para Macan como Tintín para Hergé o Corto Maltés para Hugo Pratt, un protagonista con el que bailar en diferentes escenarios sin que uno invalide a los demás. No deja de ser evidente que eso invita a una cierta irregularidad en la serie, el lector no tiene por qué reaccionar igual ante historias en las que Bass es el héroe con una moral intachable con otras en las que se mueve con una torpeza indigna de un arquetipo intachable. Lo que sí está claro es que en todos estos pasos hay momentos que merecen la pena para construir un universo.

A Kordey le queda la ardua tarea de entender el escenario que necesita Marshal Bass. O los escenarios, más bien, para adecuarse a esa variedad de la que hablamos. Puede que sea por el origen americano del western, pero es intrigante ver cómo el ilustrador apuesta por viñetas de gran tamaño, incluso las splash page dobles de las que suele prescindir casi siempre el cómic francobelga, para que estemos mucho más cerca del mundo de Marshal Bass de lo que lo haríamos con otro tipo de narración gráfico. Su aparente suciedad encaja como un guante en esta perspectiva del género. Y la busca fealdad de los personajes, también. Kordey entiende la faceta más crepuscular del relato, también la más espectacular y, sin duda, logra igualmente resultados espléndidos con la más íntima, la que se deriva de las muchas escenas de conversaciones que sirven para construir la serie. Es verdad que es un estilo duro en ocasiones, puede que no todos los lectores estén acostumbrados a seguir una trama de esa forma, pero el resultado final tiene tantos recursos, tantos matices, que es imposible no deleitarse con sus páginas. Marshal Bass no busca ser el western definitivo de ninguna manera, y sería injusto pedirle que lo fuera. Es, en cambio, una propuesta de esas que no dejan indiferente, algo que, aplicado a un género clásico, tiene todavía más atrevimiento.

El volumen incluye los cinco primeros álbumes de Marshal Bass, Black & White, Meurtres en famille, Son nom est personne, Yuma y L’ange de Lombard Street, publicados originalmente por Delcourt entre mayo de 2017 y octubre de 2019. El único contenido extra son las cubiertas originales de Igor Kordey.

Marshal Bass1 08

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Esta entrada fue publicada en 23 enero, 2026 por en Astiberri, Darko Macan, Delcourt, Igor Kordey y etiquetada con , , .

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