Guion: Pau Castanyer, Pau Arévalo.
Dibujo: Xavier Tárrega.
Páginas: 264.
Precio: 39,95 euros.
Presentación: Rústica con solapas.
Publicación: Noviembre 2025.
Si hay algo que se ve con frecuencia en el cómic (y fuera del cómic) es la aparición de universos de fantasía trabajados para convertirse en historias de largo recorrido que incluso puedan trascender la idea original y convertirse en algo mucho más extenso. Las crónicas de Nyur Nyur encaja bien en ese marco. Ahora viene la parte en la que los autores tienen que demostrar algo diferente que haga que su propuesta no se pierda en un bosque de historias más o menos parecidas. Y lo bueno es que el guion de Pau Castanyer y Pau Arévalo, con dibujo de Xavier Tárrega no luce solo por un aspecto, sino por varios. Al principio podemos pensar que es una historia de zombis más o menos clásica, pero pronto descubrimos que ese no es su propósito. Podemos imaginar un desarrollo, pero la historia nos va demostrando que no es nada previsible, no ya en acciones concretas, sino en un conjunto que, después de más de 250 páginas de lectura, sigue pareciendo bastante inesperado. Su doble espacio temporal, con estilo de dibujo distintos para diferenciarlos sin problema, añade otro punto de atractivo a un viaje que todavía está por concluir en un próximo volumen y que en sus mismas páginas nos demuestra que puede volver atrás en el tiempo con la misma frescura con la que se asoma a su retrato apocalíptico.
Castanyer y Arévalo crean su mundo con una premisa curiosa, y es la de hacer que sus personajes hablan de una manera muy cercana y actual, que parezcan reales y, por qué no decirlo, incluso algo estúpidos por momentos, lo que no solo no nos aleja de ellos, sino que nos invita a sentir empatía y cariño casi de manera instantánea. No hay épica en Las crónicas de Nyur Nyur porque su objetivo es mucho más mundano. No se trata de salvar al universo ni de contar la historia de un elegido. No es el viaje del héroe, aunque asuma algunos de sus preceptos con bastante naturalidad. ¿Y qué es? Es un tópico decir que lo mejor es que lo descubramos leyendo la obra, pero es también cierto, porque su propuesta es lo suficientemente inteligente, cambiante y dinámica como para que disfrutemos de todas las etapas de un viaje que sabe presentar a sus protagonistas en escenarios muy distintos, que acierta encontrando una base y un razonamiento para cada uno de ellos. Puede faltar un foco claro que ilumine el escenario final de la obra, y de hecho en la segunda mitad de este libro Castanyer y Arévalo no tienen problema alguno en introducir elementos que cambian completamente el escenario, pero la intriga de saber qué puede suceder a continuación pesa bastante más.
Tárrega encaja bien en todas estas pretensiones. Su estilo no nos invita a pensar en una fantasía épica, tiene un divertido toque macarra que en los zombis encaja de maravilla, con esa exageradísima boca que caracteriza a estas criaturas, pero también en las sirenas, alejadas de la belleza física más evidente… pero sin alejarse a la vez de su parte más erótica cuando la historia lo requiere. Esa aparente contradicción en la que vive el dibujo hace de Las crónicas de Nyur Nyur un relato más que apetecible, porque disfruta siendo el relato de un grupo de marginados en un escenario que, por momentos, sí puede tener una cierta ambición visual bien concretada por Tárrega. Y bien hecho, además, en los dos escenarios temporales, en los dos estilos con los que da forma al libro, uno de una aparente formalidad, más dramático (aunque en el fondo no sea del todo cierto), y otro más macarra y divertido. Y, claro, llega el final abierto del libro y uno se queda esperando más. No puede haber mejor señal de que la montaña rusa que nos proponen los autores genera sensaciones parecidas a las que seguramente se planteaban conseguir de los lectores. Como todo viaje, necesita un final que corone esas emociones, pero este volumen proporciona una base muy sólida para llegar a buen puerto.
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