Guion: Paula Cheshire.
Dibujo: Paula Cheshire.
Páginas: 88.
Precio: 10 euros.
Presentación: Rústica con solapas.
Publicación: Diciembre 2025.
Si La receta de la magia (aquí, su reseña) había supuesto un cambio en la carrera de una Paula Cheshire que hasta ese momento se había decantado por historias personales narradas en primera persona, Meigatas prolonga este nuevo camino, aunque de una forma distinta y de aquella manera. Lo que nos ofrece ahora, aunque en realidad lo que tenemos entre manos es una edición ampliada de una idea que salió a la luz en 2023, es una tira de humor que no necesita una historia lineal, es una sucesión de gags que, como explicitan las fotografías que hay al final del libro, parte de protagonistas reales que transporta a un mundo de fantasía. El título lo deja claro, esto va de gatos que utilizan la magia, aunque no solo de felinos vive Meigatas y se cuelan en sus páginas otros animales que buscan completar un universo simpático y juguetón, un divertimento para la propia autora que se lee con el mismo desparpajo con el que sin duda fue planteado y que, al final, nos sirve para ir completando la fotografía de una autora que, en pocas obras publicadas hasta el momento, ha ido dejando pinceladas de sí misma como persona y como creadora. Aquí se nota que hay un cariño enorme por sus protagonistas, motor incuestionable de una idea que parece divertida sobre el papel y que consigue serlo una vez acabada.
Es lógico que no afrontemos Meigatas de la misma manera que El duelo (aquí, su reseña) o Me das ansiedad (aquí, su reseña), pero sí es bueno que nos demos cuenta de que su autora es la misma. Porque hay un paralelismo en la génesis de todas estas obras. En cada una de ellas, Cheshire quiere contar algo de sí misma, solo que en Meigatas lo hace desde un humor absurdo con el que se deja llevar en cada sketch. No se trata de definir las normas de un universo de fantasía o de hacer que los protagonistas lleven a cabo una misión concreta y definida, como sí podía suceder en La receta de la magia, sino de ir sumando anécdotas, que si bien no tienen base real, no pueden tenerla, podríamos apostar a que tienen su origen está en la realidad, al menos algunas de ellas. Como siempre que hablamos de comedia, hay que conectar con ella, con la forma de hacer humor de la autora, para sacarle todo el jugo al contenido. La sencillez del planteamiento, crear la obra a base de gags concretos y cerrados, hace que sea más fácil hacerlo. No olvidemos que esto nació como un Inktober y después se publicó como fanzine. Que ahora lo haga en otro formato editorial habla del cariño que bien fácilmente se le puede coger a estas gatas brujas.
Su mismo origen ya habla de una idea sencilla de ejecutar. Nadie en su sano juicio se mete en un Inktober, ese reto de los meses de octubre de realizar una ilustración al día, sin tener el convencimiento de que lo va a sacar adelante. Cheshire lo tiene todo controlado, es evidente, y su ya de por sí accesible estilo aquí se puede sentir incluso un poco más simplificado. Eso, no obstante, no limita sus posibilidades. Al contrario, le da un estilo reconocible a la obra, consecuente con la forma de narrar de Cheshire, pero a la vez distinta de los trabajos ya mencionados, en los que contó con más tiempo y otra programación para sacarlos adelante. Las gatas son graciosas y las situaciones que viven también, Cheshire sabe hacer humor y lo despliega en cada página, en un blanco y negro que ayuda a lograr los objetivos de tiempo, pero que a la vez sirve para dar personalidad a las gatas en esos colores. Escapismo puro, diversión que tiene una dimensión personal y otra que cualquier lector puede entender, tenga gatos o no, Meigatas es un tebeo sencillo, sin más ambición que la de caer simpático y hacernos pasar un buen rato, y que, en el fondo, bien podría volver en el octubre menos pensado o en cualquier otro formato, porque Cheshire tiene sobrada capacidad de hacer que entremos en sus mundos.
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