Reparto: Steve Blum, Scott Porter, Jennifer Hale, Danielle Nicolet, Cam Clarke, Stephanie Sheh.
Episodios: 12.
Duración: 22 minutos.
Estreno: 1 de abril de 2011 / 17 de junio de 2011 (Estados Unidos).
A la industria norteamericana siempre le ha gustado prestar sus figuras a manga y anime para que jueguen con ellas. Marvel lo hizo a comienzos de la pasada década con cuatro miniseries de doce episodios centradas en Lobezno, Iron Man, Blade y X-Men. Esta última parecía la más acertada elección por las enormes posibilidades que tenía. Con un argumento de Warren Ellis, lo cierto es que la serie tiene bastante impacto, empezando por el punto de partida, que es la muerte de Jean Grey para salvar al universo del poder de la fuerza Fénix. Esa idea no solo está en la base de la historia, sino que se va reproduciendo de una manera bastante acertada a lo largo de los doce episodios que tiene, y que pese a su final abierto, con la recuperación de un villano clásico, no llegó a tener continuación. Es cierto que la serie busca en una exageración que gustará más a los aficionados del anime que a los del cómic americano de superhéroes, pero es muy entretenida. Podemos pensar, argumentos hay para ello, que la serie es fiel reflejo de su espléndido tema musical de apertura, que alcanza un pico maravilloso para acabar de una forma un tanto abrupta, pero como presentación de una forma tan concreta de presentar a estos personajes lo cierto es que funciona bastante bien, y sorprende que todo este Marvel anime viva en una cierta clandestinidad.
Desde el punto de vista del lector de cómics, no es fácil evaluar lo que ofrece el anime porque juega con distintas épocas y con una alineación de los X-Men algo corta y con una evidente concesión al estilo anime con el personaje de Hisako (no olvidemos, eso sí, que su origen está en los cómics, concretamente en la etapa de Joss Whedon y John Cassaday). Y, si acaso, podemos pensar que no se termina de hacer justicia a algunos de los mutantes que vemos, especialmente a Tormenta y a Bestia, a quienes no se saca del rol tradicional que juegan en el grupo, sin más motivaciones personales que ayuden a dar continuidad a su papel en esta historia. Eso sí sucede con Cíclope, claro motor de la serie, o con Emma Frost, además de con el Profesor Xavier, aunque en su caso hay que limitarlo a la segunda mitad de la serie. De hecho, siendo estrictos, a la historia que realmente quiere contar el anime de X-Men le sobra en buena medida el arranque de la serie, con los U-Men, un grupo extremista antimutante al que se quiere dar un papel al final de la historia para dar algo más de unidad, papel que, en todo caso, no tiene mayor trascendencia que la de sumar minutos a la serie para que alcance el formato deseado. No obstante, dado que el cine no trató demasiado bien a Cíclope en el salto de los X-Men a la gran pantalla, esta versión aporta ese valor a la mitología del grupo.
Los códigos del anime son bien conocidos, y X-Men los aprovecha bien. Los diseños de los personajes pueden parecer algo chocantes, con una exuberancia femenina quizá demasiado exagerada en Tormenta y Emma Frost, evidencia de una sexualización que tampoco ha envejecido demasiado bien o con algunos detalles en los trajes que no terminan de parecer funcionales y buscan un impacto más inmediato, como las hombreras de Cíclope o el recorte en las caderas de Ororo, pero la serie utiliza con mucho acierto los poderes de los protagonistas. Al margen de todo lo que sucede en el clímax de la serie, seguramente lo más destacado en todos los sentidos, brilla el personaje de Hisako, Armadura, porque aporta algo distinto y fresco. Los créditos, más los finales que los iniciales, juegan a ofrecernos detalles y personajes que no vemos en la serie, y eso resulta bastante llamativo, pero la experiencia es positiva porque es una serie cargada de adrenalina, que maneja bien a algunos de los personajes y sobre todo una espectacularidad visual que encaja muy bien con la franquicia mutante de Marvel. Lástima que no continuara, porque no es difícil imaginar personajes que habrían encajado muy bien en esta visión… empezando por cierto amo del magnetismo al que se apunta en la escena postcréditos del último episodio, escena que cayó en el olvido.
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