Guion: Michel Rabagliati.
Dibujo: Michel Rabagliati.
Páginas: 256.
Precio: 20 euros.
Presentación: Cartoné.
Publicación: Noviembre 2025.
Hay en Rose en la isla un cambio radical en la obra de Michel Rabagliati que él mismo explica en las líneas que escribe antes de dar comienzo a la historia. En lugar de un cómic, como lo eran sus nueve obras anteriores con Paul como protagonista, esta vez nos sirve un libro ilustrado. Dice que es para salvaguardar “la majestuosidad de la isla” en la que acontece el relato. Es fácil comprarle el argumento cuando el escenario se impone en la historia, algo que sucede con bastante frecuencia, pero es cierto que eso hace que la historia tenga un poco menos de vida en lo emocional. Funciona la isla como lugar de retiro, de reencuentro, de descubrimiento, pero a cambio cedemos algo de terreno cuando hay confesiones, con recuerdos del pasado. En conclusión, se entiende la explicación, pero no cuesta tampoco imaginar cómo habría sido Rose en la isla si las viñetas hubieran troceado la isla para ser escenario a la vez que protagonista de esta parte del viaje de Paul. Rabagliati, en todo caso, juega con una prosa sencilla y cercana, lo que le supone ganarse un merecido respeto a su decisión y una lectura igual de interesante que si hubiera escogido un formato más tradicional en su obra. Es, independientemente de eso, una historia muy bonita de leer, que encaja bien en la trayectoria de su personaje.
Lo hace porque el cambio es solo en lo visual. Rose en la isla afronta a su protagonista con la misma naturalidad de siempre, y el dibujo, siendo expuesto de otra forma, cumple con la misma satisfacción que lo hace en la narración secuencial. Y sí, el lápiz con el que da forma a todo lo que vemos cumple con lo que nos promete el autor en esa brevísima introducción y hace que la isla en la que padre e hija pasan las vacaciones de verano genere sensaciones en el lector, pero no convirtiéndose en un personaje más, no es Rose en la isla una historia que necesite de esos mecanismos, sino dotando al conjunto de un contexto formidable. Así que, sí, Rabagliati acierta en la forma en la que nos brinda la historia, aunque no parezca la única forma posible. Acierta porque cumple con lo que busca, porque transmite lo que se propone, y de esa manera crea una comunión auténtica con el lector, al que embauca emocionalmente para llegar a puntos parecidos a los que pasa su personaje. Su dibujo sigue siendo delicioso, sencillo y muy bonito, sin que la historia pierda nada de su efecto. Rose en la isla es un libro tremendamente agradable de leer, con un costumbrismo muy bien apoyado en sus imágenes y que se entiende bien como un todo y como parte de un viaje más amplio, que se insinúa en muchas ocasiones, pero que a la vez no obliga a tener más información que la que brinda aquí.
La Pastèque publicó originalmente Rose à l’île en marzo de 2024.
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