CÓMIC PARA TODOS

‘Cthulhu’ 32

Editorial: Diábnlo.

Guion: Alfonso Bueno, Elchinodepelocrespo, Rail Roben, César Herce, Josep Salvia, Alberto Ávila Salazar, Nicolás Viñolo, Rodolfo Santullo, Gonzalo Simone, Florentino Flórez.

Dibujo: Pedro Villarejo, Paco Zarco, Rail Roben, Julio Nieto, Josep Salvia, Juan Serrano, Nicolás Viñolo, Edu Molina, Santaplix, Gonzalo Simone, Guillermo Sanna, Jacques Salomon, Taco Silveira.

Páginas: 112.

Precio: 11,95 euros.

Presentación: Cartoné.

Publicación: Octubre 2025.

No vamos a ser demasiado originales a la hora de valorar la aparición de un número más de Cthulhu, nada menos que el número 32, porque lo que realmente importa, lo que trasciende, es que una publicación de estas características siga viva, muy viva, durando en el tiempo mucho más de lo que seguramente nadie pudo imaginar cuando comenzó su andadura en un ya muy lejano 2007. Es una especie de milagro que siga habiendo un reducto así en el siempre precario cómic español en el que podemos ver a un grupo de autores haciendo fantasía y terror de una manera abierta, sin complejos y con talento. Aunque esta vez sí podemos decir algo más que trasciende esa consideración que aplicamos número a número a cada novedad de la marca Cthulhu. Empezar como empieza esta entrega con una página de Hediondo Tarumba. Influencer de Ultratumba, la tira cómica de Alfonso Bueno y Pedro Villarejo, una página que en esta ocasión, a diferencia de las risas habituales que provoca, se convierte en una ácida crítica a la Israel de Benjamin Netanyahu es razón más que suficiente para añadir otro adjetivo más a este número de la revista: valiente. Lo que en otros ámbitos no se hace, en el del cómic siempre hay respuesta, y a veces desde los rincones más inesperados. Bien por Bueno y Villarejo, bien por Cthulhu.

Hediondo Tarumba al margen, porque es un paso distinto en la revista, el arranque de este número es una espléndida historia de Elchinodepelocrespo y Paco Zarco, El paisaje más bello y triste del mundo, que efectivamente sabe reunir ambas cualidades en muy pocas páginas con enorme brillantez. En El urbatecto, de Rail Roben, hay una ironía bastante intensa en su mensaje final, que es lo que marca una buena historia. César Herce y Julio Nieto siguen ampliando el universo de brujas de Morguy con La bruja de Can Llobet, y uno no deja de imaginarse lo que podrían hacer juntos en relatos más largos con esta base. Roben repite a continuación con La soga, y vuelve a demostrar lo bien que se le da el relato circular, el arrancar desde un punto para terminar enlazándolo con un final bien urdido y planteado, con un relato que habla casi sin querer de muchos males sociales demasiado aceptados. L’Obaga, de Josep Salvia, crea una muy interesante atmósfera de terror, en la que resulta fácil entrar y con cuya conclusión es fácil estremecerse. Ya en prosa y en no ficción, Alberto Ávila Salazar nos presenta a Azazoth en el Bestiario cósmico, además con una espectacular ilustración de Juan Serrano. Nicolás Viñolo adapta en El fin un cuento de Frederic Brown, con una muy inteligente narración en espejo.

Bueno y Edu Molina nos ofrecen en La cadena un relato que se aleja del terror, que se enmarca mucho más en el thriller, y que plantea un escenario penitenciario muy peculiar. A Barco Fantasma, de Rodolfo Santullo y Santaplix, solo le habría faltado un poco más de espacio para hacer que el momento y el lugar escogidos para su historia, en plena guerra de las Malvinas, hubiera tenido un peso un poco más palpable en su buena idea, mejor desarrollo y espléndido dibujo. Osculum Finale, de Gonzalo Simone, nos invita a una narrativa distinta para entender e interpretar el terror de su relato, y se compra fácilmente su propuesta en este formato de historia corta. Flotentino Pérez, Guillermo Sanna y Jacques Salomon nos ofrecen un nuevo episodio de Kadath, el sexto, que nos sigue invitando a descubrir al Lovecraft más aventurero. Bueno, ahora con dibujo de Taco Silveira, hablan en Crimen de lesa venusidad de justicia intergaláctica con la mala leche que necesita este cuento. Y si de cuentos hablamos, adaptados a este formato, brillante es lo que ofrecen Viñolo adaptando un relato de I. A. Ireland: Final para un cuento fantástico. El cierre del libro, como el arranque, es para Hediondo Tarumba, ahora ya con una historia que se ajusta más al tono normal de esta serie y que, aún desde un espíritu distinto, sabe ser tan parte de Cthulhu como todo lo anterior.

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