Título original: Saint Seiya: Saintia Shō.
Director: Masato Tamagawa.
Reparto: Aina Suzuki, Inori Minase, Mao Ichimichi, Mao Ichimichi, Megumi Nakajima, Suzuko Mimori, Yukiko Morishita, Ayana Taketatsu, Rina Satō, Rika Tachibana, Mari Takano, Yasuyuki Kase.
Episodios: 10.
Duración: 25 minutos.
Estreno: 10 de diciembre de 2018 / 18 de febrero de 2019 (Japón).
Parecía inevitable que en una franquicia tan eminentemente masculina como la de Saint Seiya (dicho esto sin ningún ánimo de ofender), sobre todo en sus comienzos, se buscara una versión femenina de los caballeros. Eso es, claramente, Saint Seiya. Saintia Sho, que sigue las aventuras de un grupo de mujeres, las Saintias, cuya función principal no es otra que la de proteger a Atenea. Un poco como Seiya y los demás, sí, pero de una manera más directa. ¿Cuál es el problema de este planteamiento? En el manga, pocos, porque el chicle se ha estirado con suma facilidad, pero en el anime la cosa pinta un poco más rara. En los diez episodios que tiene la serie, que culmina además con un clásico final abierto llamada a aumentar la escala de lo que vemos, hay poco margen para entender el desarrollo de Shōko, que no deja de ser el personaje mejor construido, y las otras mujeres que están a su alrededor. En ese sentido, hay ideas muy poderosas sobre las hermanas que abren el relato y el enfrentamiento directo entre dos deidades femeninas reencarnadas de muy distinta manera, Atenea y Eris, pero todo queda demasiado en el aire, supeditado además al fin de una trama que nos vincula directamente con la saga de las doce casas, la culminación de la primera etapa de Saint Seiya… y que arrebata cierto protagonismo a lo que debería ser la gran apuesta de Saintia Sho.
En general, están en la pantalla todos los elementos que sirvieron para que Saint Seiya se ganara una más que merecida popularidad. Armaduras, dioses, una continua lucha contra el reloj, la vida de Atenea en riesgo, villanos grandilocuentes y golpes especiales. Es verdad que la animación deslumbra menos que la clásica y que el carisma de los ataques no es el mismo que en Los Caballeros del Zodiaco originales, y es hasta cuestionable, por mucho que se intente establecer un clarísimo y nada oculto paralelismo entre Seiya y Shōko, que su ataque sea prácticamente el mismo, el de los meteoros. ¿Entretenida? Mucho, una serie que además necesita un ritmo algo atropellado para llegar al clímax que busca no puede aburrir, pero se queda lejos de lo que podría haber sido la mejor versión de este segmento de la franquicia por muchos motivos, a pesar de que sí convence en lo que a priori podría resultar más difícil, que cogiéramos cariño a la protagonista en un mundo con tantos personajes que ya se han ganado ese aprecio durante tanto tiempo. Y es que, al final, la comparativa hace daño. Eso y el complicado encaje que se le busca a la historia. Una que tiene que crecer con Atenea en el centro y que arranca en paralelo al viaje de Seiya parece complicado que tenga el mismo alcance, por mucho que dé la sensación de que Eris sí podría haber sido una villana definitiva.
Si no lo es, precisamente, por falta de espacio y porque, al final, todo se resuelve de una manera precipitada. El carisma que necesita Saint Seiya aparece al final, en la resolución, y en algunos momentos magníficos (como su acoso psicológico y algo físico a una Atenea presa e indefensa), pero por lo general da la sensación de que hay una disociación evidente entre la parte en la que Shōko no se ha ganado aún la armadura de su hermana y lo que sucede después, cuando sí la porta. Saintia Sho es, por tanto, una derivación entendible de Saint Seiya, una que busca nuevos públicos y que no se sienta como algo añadido a posteriori, de ahí el afán de entrecruzar las historias, pero juega con enorme desventaja en todos los sentidos. Quién sabe lo que podría haber sido si el manga, en lugar de ser la prolongación de Saint Seiya, hubiera sido el relato que abriera este mundo, pero en el sector del entretenimiento juega un papel determinante el momento en el que llegan las cosas. A Saintia Sho le pesan las circunstancias, pero también que su acabado, a pesar de muchos elementos positivos que también se dejan ver, no está a la altura del anime original de Los Caballeros del Zodiaco, en una impresión que tampoco parece desgajada de lo que la animación contemporánea en general produce en comparación con la más clásica.
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