Guion: María Castro Hernández.
Dibujo: Tyto Alba.
Páginas: 120.
Precio: 18 euros.
Presentación: Cartoné.
Publicación: Octubre 2025.
Allí donde otros parece que no quieren llegar, el cómic está haciendo una labor impagable para que conozcamos la verdad de la historia de nuestro siglo XX, esa en la que nos matamos entre hermanos y después sufrimos una de esas dictaduras que tendrían que avergonzar a todo un país por concluir en la placidez de una cama de hospital y no por la acción del pueblo. Aquí donde estoy hace una doble reivindicación. Por un lado, es un cómic histórico que nos acerca a la batalla del Ebro, la más cruenta de la Guerra Civil. Por otro, se estructura como un testimonio real y contemporáneo de un superviviente de la época, recordándonos que estamos viviendo los últimos años en los que va a ser posible conversar con alguien que haya estado presente en una guerra que se produjo hace ya casi 90 años. María Castro Hernández y Tyto Alba recrean así este viaje, haciendo que veamos a un chaval casi imberbe teniendo que coger las armas en aquella maldita guerra, con un mensaje antibelicista tan sencillo como maravilloso, y a otro muchacho que está estudiando aquello y encuentra, por casualidad, a un testigo directo que consigue lo que los estudios reglados no siempre lograr: captar el interés de los jóvenes por lo que pasó hace no tanto tiempo en este país, haciendo que lo entienda y que se ponga en la piel de los que sufrieron, en la guerra y después de ella.
No es una cuestión baladí, porque Aquí donde estoy es una historia que pelea contra la ignorancia en toda su extensión. La real y la inducida. Castro Hernández lega un testimonio que, sí, tiene ya mucho de único en nuestros días, y eso le sirve para reconstruir la historia de un combatiente de 18 años que se integró en lo que la Historia ha bautizado como la quinta del biberón del ejército republicano. La edad, el momento histórico y el bando hablan mucho de lo que persigue la obra. Y por mucho que algunos la consideren excluyente (no lo es) o militante (sí lo es), lo cierto es que su mensaje es universal y lo lanza el protagonista en las páginas de la obra: las guerras no deberían existir. Pero, y ahí es donde entra en juego el gran valor que tiene el cómic, las guerras hay que conocerlas. Y no solo para no volver a tropezar en la misma piedra, algo que se antoja fundamental en el desarrollo de cualquier sociedad aunque se tome a cachondeo desde la extrema derecha con su lenguaje prebelicista, sino para no dejar que se usurpe la verdad, para que los discursos de odio no se antepongan a lo que realmente sucedió y a lo que supone vivir en un marco de enfrentamiento continuo por cuestiones ideológicas. Todo eso se ve en el marco de una historia que, ya por sí sola, es fascinante en su doble momento temporal.
Es evidente que es decisión del equipo creativo, y más concretamente del dibujante, el estilo que tiene que tener una historia y que el de Alba es el que vemos en las páginas de Aquí estoy. Pero dicho eso, es importante señalar que es un acuerdo narrativo pleno. Su forma de dibujar desdibujando es perfecta para explicarnos lo que busca el cómic, que se trata de un recuerdo que vuelve al presente en forma de narración, que es una forma de saltar sobre la nebulosa didáctica que planea sobre tantos jóvenes de nuestros días, que busca humanizar a los protagonistas de aquel periodo oscuro de nuestra historia y, por supuesto, simbolizar ese rechazo a la guerra que tan patente es en Aquí donde estoy. ¿Pierde por todo ello precisión histórica lo que dibuja Alba? Ni un ápice. Es, en ese sentido, un tebeo realizado con mucha y buena documentación, que sabe trasladarnos con acierto a un escenario de hace casi un siglo y de entorno más bélico que militar, porque en aquella guerra, y más en el entorno que muestra el libro, combatieron más muchachos que soldados. Aquí donde estoy se antoja así como una de esas obras cuya lectura deja poso, deja información, deja emoción y deja ideas. Leer siempre es importante. Que nadie os diga nunca lo contrario, y más cuando se trata de polarizar o enfrentar. Aquí donde estoy es un sitio en el que muchos estuvieron.
El contenido extra lo forman una introducción de María Castro Hernández y un dosier con las cartas que sirven de base a la historia.
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