CÓMIC PARA TODOS

‘Galdós y la ceguera’, de El Torres y Alberto Hernández Rivero

Editorial: Nuevo Nueve.

Guion: El Torres.

Dibujo: Alberto Hernández Rivero.

Páginas: 64.

Precio: 22 euros.

Presentación: Cartoné.

Publicación: Noviembre 2025.

Se van a cumplir ahora cinco años de la publicación de Galdós y la miseria (aquí, su reseña). Y en ese tiempo, por las razones que El Torres da en las notas finales con las que siempre nos alumbra tanto sobre su obra, a la aproximación que hace al dramaturgo, a la historia se le ha caído su dibujante. Sin embargo, tiempo y cambios no han podido acabar con algo que, digámoslo ya claramente, es formidable. Galdós y la ceguera, que así se titula esta continuación de la historia es tan notablemente maravillosa como lo fue la obra anterior, sigue ampliando los horizontes de una historia que, lo podemos decir ya abiertamente, no concluye aquí. Como sucede con el primer libro, el principal argumento de El Torres es hablar de Galdós casi sin Galdós, como parte esencial del mundo en el que vive, pero ya en unos años postreros en los que estaba ya pasando penurias, económicas y físicas. La ceguera del título no es una metáfora, precisamente. Y Alberto Hernández Rivero, que es quien ha conseguido revivir una historia que sin su dibujante original, Alberto Belmonte, parecía estar abocada al olvido en un cajón, cobra una nueva vida, distinta en muchos sentidos al original, pero con la misma comprensión que hace cinco años del mundo que El Torres quería llevar a sus tebeos, uno que, ya no es ninguna sorpresa, domina tanto como los de terror.

Dado que estamos en el marco de una secuencia que El Torres tenía ya prevista, es difícil no aplicar los mismos elogios que merecía Galdós y la miseria a Galdós y la ceguera. Sigue muy viva la sensación de que es una genialidad hablar de un personaje tan potente como el protagonista sin darle en la obra el papel central que el título nos hace imaginar. Y también la idea de que estamos asistiendo a un magnífico retrato de la sociedad madrileña de la época desde el punto de vista de Galdós sin que sea él nuestro narrador. Ahí entra en juego una sutileza que se desborda cuando Emilia Pardo Bazán entra en escena, siendo el personaje que se queda con lo mejor de este segundo libro de la serie. La suya es una figura que bien merecería un rol principal en una historia que quisiera ser un retrato como este y El Torres le hace justicia con firmeza y determinación, sin miedo a que su obra parezca más actual que de su época, sobre todo a través de unos diálogos brillantes que funcionan francamente bien. Galdós y la ceguera, como el anterior capítulo, es una obra por momentos muy teatral y que supone una más en el recorrido que El Torres hace a través de la cultura española de los últimos siglos, una labor que, a medida que aumenta, resulta todavía más impagable y que bien merecería una atención mayor de la que parece que está recibiendo.

Podría pensarse, y no pocas veces sucede así, que la autoría o la continuidad se resienten cuando se cambia de ilustrador, pero Hernández Rivero hace un trabajo tan interesante que nos hace dudar de ese principio. El dibujo de Belmonte en el primer libro era brillante, captaba la esencia de aquel Madrid y la de los personajes reales e inventados. Pues bien, Hernández Rivero hace lo mismo, pero sin renunciar a su propio estilo, sin dejar de lado su forma de dibujar y retratar, sin menospreciar el igualmente intenso trabajo de documentación que requiere un cómic como este y logrando que, desde el principio, tengamos presente el trabajo de su predecesor disfrutando al mismo tiempo del suyo. Y ojo, que este no es un papel sencillo, pero todo parece más fácil cuando se tiene talento y se ponen las ganas suficientes como para que un proyecto así reviva. Galdós y la ceguera no se puede entender sin Galdós y la miseria, en lo que supone una continuidad natural, la forma que tiene El Torres de escribir, pero también en el giro visual que manifiesta. Giro quizá no es la palabra adecuada, cierto, pero es importante tener en cuenta que Hernández Rivero se ha ganado ese papel autoral que requiere un cómic así. Si Galdós y su retrato histórico no son suficientes, que tendrían que serlo, aquí hay otro motivo más para disfrutar de la lectura.

El contenido extra lo forman una introducción de Antonio Becerra Bolaños, unas notas finales de El Torres y una galería de retratos de Alberto Hernández Rivero

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Esta entrada fue publicada en 18 noviembre, 2025 por en Alberto Hernández Rivero, El Torres, Nuevo Nueve y etiquetada con , , .

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