Guion: Keum Suk Gendry-Kim.
Dibujo: Keum Suk Gendry-Kim.
Páginas: 188.
Precio: 24,90 euros.
Presentación: Cartoné.
Publicación: Octubre 2025.
¿Formas de escribir una biografía? Cientos. Y siendo así, lo que Keum Suk Gendry-Kim hace en Mi amigo Kim Jong-Un es algo digno de elogio por muchos motivos. Primero, porque más que una biografía del líder supremo de Corea del Norte es una radiografía bestial de su país, de su momento actual y de la historia que nos ha llevado hasta aquí. Segundo, porque abraza el género documental de una manera bárbara, convirtiéndose la misma autora en documentalista y en protagonista de su viaje, sin necesidad de ser una obra narrativamente rompedora, pero desde luego mostrando una enriquecedora frescura en la historia que está contando. Finalmente, aunque podríamos seguir destacando virtudes y originalidades de la obra, porque abraza la ambición que tiene la obra con una determinación que nos mete de lleno en este viaje, retrato, biografía, análisis o ensayo, lo llamemos como lo llamemos, que tenemos entre las manos. Y eso hace que este volumen se convierta, de una manera inmediata, en un libro de cabecera para cualquier que necesite saber más de la figura que está en el centro de todo lo que narra Gendry-Kim, incluso de su propia vida de la forma en la que la enfoque aquí, o sobre la situación de Corea del Norte en el mundo y en la historia contemporánea.
Gendry-Kim maneja tan bien lo que está contando que consigue que una obra que se mueve en el caos, porque quiere abarcarlo absolutamente todo, encuentre una estructura que nos acerca a su relato, una por capítulos aparentemente cerrados pero que, como la Historia misma, vive de todo lo que entrelaza. Página a página, nos damos cuenta de que Mi amigo Kim Jong-Un es cada vez más un viaje más humano, más certero, más implicado. Y por esa vía, la obra crece sin parar hasta el final, que es cuando nos damos cuenta de que el retrato no está acabado. No puede estarlo. No quiere estarlo. Porque al final lo que cuenta es que estamos ante un punto de vista documentado, fundamentado, crítica y analítico, pero en el que se pide la complicidad, la participación y la libertad del lector. Por eso hay momentos en los que se habla de Kim Jong-Un con una familiaridad casi inaudita, y otras como el eje sobre el que gira una de las naciones más peligrosas del mundo en el que vivimos, aunque los grandes conflictos de nuestros días puedan haber eclipsado un tanto su figura. Quizá por eso Mi amigo Kim Jong-Un impacta incluso un poco más de lo que lo habría hecho hace algunos años, cuando la autora estaba de hecho trabajando en la obra, porque la memoria cortoplacista que manda en la sociedad de la información ha dejado un tanto de lado a este personaje.
Que la autora domina un estilo de narrativa gráfica bastante minimalista es algo que ya sabíamos de sus anteriores trabajos, pero cuando se aplica a personas reales, que necesitan de la referencia fotográfica para colarse en la mente del lector, esa idea tiene algunos riesgos más notables. Mi amigo Kim Jong-Un, en todo caso, responde a las expectativas que despierta su título. Quiere ser una obra cercana y lo es. Quiere ser un documental y también lo es. Quiere ser una forma distinta de entrar en el juego de la actualidad contemporánea y sí, lo es. Y todo con líneas finas, en un apacible blanco y negro, con una sencillez evidente pero que a la vez no cercena la libertad creativa de Gendry-Kim, que utiliza tantas herramientas narrativas que casi parece estar dando un portazo a esa sencillez de la que hablamos con el equilibrismo de no deshacerse nunca de ella. Mi amigo Kim Jong-Un cobra así una fuerza fascinante, porque ese mismo adjetivo se le puede aplicar tanto al protagonista como a las formas escogidas por su autora para mostrárnoslo. No es un libro pensado para ser definitivo, precisamente por su ausencia de final, pero cuesta quitarle el adjetivo de imprescindible por la profundidad de sus reflexiones, de las de alta política, pero también de las que percibe el ciudadano de a pie. Qué mezcla tan interesante.