Guion: Doug Bayne.
Dibujo: Trudy Cooper.
Páginas: 148.
Precio: 15 euros.
Presentación: Rústica.
Publicación: Agosto 2025.
En Oglaf vale reírse de todo… hasta en la edición española. Porque, sí, estamos ante el volumen dos y medio de la serie. ¿Dos y medio? ¿No habíamos tenido ya el libro dos (aquí, su reseña)? ¿No tendría que venir el tres? Pues no, es el dos y medio porque el tres se ha dividido en dos partes y el próximo que veremos sí será el tres. Parece una tontería, algo nimio e inane, pero no lo es. ¿Por qué? Porque sigue la broma de Doyg Bayne y Trudy Cooper de una manera brillante. Y es que en Oglaf todo vale. La serie, ya lo sabemos de sus dos primeros volúmenes (aquí, reseña del primero), es una fantasía medieval sexual. O una comedia pornográfica. O una absoluta ida de olla en la que el escenario de princesas, héroes, guerreros y magos se mezcla con escenas de cama, diálogos abiertamente sexuales y comportamientos que tienen mucho más que ver con el absurdo sexual de nuestros tiempos que con la anacrónica posición que le dan Bayne y Cooper para que Oglaf siga adelante. Y si alguien cree que por hablar de sexo la broma es sencilla, no tiene más que irse a la página 13, no podía ser otra, porque allí asistimos a un “Polla Rodeo”, con una pancarta que lo anuncia, que no se lee entera en ningún momento… pero que sí vemos completa con dos viñetas consecutivas desde tiros de cámara muy parecidos. Parece una tontería, pero no, todo está pensado en Oglaf.
Oglaf, como ya sabíamos por los anteriores volúmenes, captura escenas que van sucediendo en una cronología más o menos difusa, en la que de vez en cuando repiten algunos personajes, y sin más pretensión que la de ir construyendo pequeñas historias que expliquen este mundo y que lo hagan a través del sexo. Pero no sexo sin más. Sexo divertido. Claro que hay parejas que copulan de una manera, digamos, normal, pero al final se trata de convertir la perversión, la fantasía, la extravagancia erótica, en algo divertido. Si hemos llegado hasta este punto es porque el humor de Bayne nos gusta, claro, porque hay distinto en su mirada desenfadada, cínica y muy, muy, muy absurda por momentos. Podemos pensar en que es fácil hacer humor con el sexo, pero eso suele ser soez o escatológico. O tópico. No hay nada de eso en Oglaf. No importa los límites que rompa, nunca parece algo desagradable o carente de imaginación. No hay chistes que ya hayamos escuchado… y seguro que hemos escuchado muchos. No hay repetición, a pesar de su estructura de gags cortos, de pocas páginas, con o sin continuidad en las siguientes escenas. Y eso mismo hace que cada nueva página sea algo inesperado, imprevisible y, por tanto, susceptible de generar risas nuevas. Y sí, el sexo vende, somos conscientes de que el punto de partida es una apuesta segura, pero también de que Oglaf es una divertidísima rara avis.
El dibujo de Cooper es muy funcional. O lo que es lo mismo, muy divertido. Si estamos ante una comedia pornográfica, lo suyo es que nos divierta ver lo que vemos desde que nuestros ojos se posan en la página, y eso lo consigue con bastante naturalidad. Optar por la estructura de la tira simplifica bastante las alturas artísticas de Oglaf, pero no por ello omite algunos trucos bastante divertidos para construir historia, desde el lenguaje corporal de los personajes (fundamental cuando hablamos de sexo, aunque sea en clave de comedia) hasta el propio diseño de los personajes, que es lo suficientemente atrevido para conjugar la mejor tradición de la fantasía medieval con todo lo necesario para hacer bromas eróticas en ocasiones y pornográficas en otras, permitiéndose hasta el lujo de bromear con historias tan conocidas como las de Flash Gordon o El Señor de los Anillos. Y con desnudos de todo tipo, que nadie vaya a pensar que Oglaf es la típica fantasía masculina llevada al género, porque no lo es. Después tres volúmenes y medio, si es que esas son las cuentas que podemos hacer con la serie de Doug Bayne y Trudy Cooper, ¿no ha quedado ya claro que Oglaf es una sorpresa continua, una juguetona, divertida e impredecible? Pues poco más hay que añadir, leed, y disfrutad, solos o en pareja, que el sexo es lo que pide.
Iron Circus publicó originalmente Oglaf Book Three en diciembre de 2020.
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