Directores: Sam Bailey, Angela Barnes.
Reparto: Dominique Thorne, Lyric Ross, Manny Montana, Matthew Elam, Anji White, Jim Rash, Eric André, Cree Summer, Sonia Denis, Shea Couleé, Zoe Terakes, Shakira Barrera, Anthony Ramos, Alden Ehrenreich, Regan Aliyah, Paul Calderón, Sacha Baron Cohen.
Episodios: 6.
Duración: 42-60 minutos.
Plataforma: Disney+.
Estreno: 24 de junio / 1 de julio de 2024 (Estados Unidos, España).
Puede que la forma en la que lleva desenvolviéndose Marvel después de la catarsis que fue Vengadores. Endgame (aquí, su crítica) no se corresponda con la pulcritud del plan que había antes de ese punto culminante. Y no es que antes estuviera todo atado, decirlo sería engañarnos a nosotros mismos, pero todo pintaba bien, a veces hasta los errores. Pero ahora, sin el respaldo de los primeros espadas, hay demasiados proyectos que se han visto con recelo, de manera más o menos justa. Ironheart es uno de ellos, y parece evidente que la serie que sigue los pasos de Riri Williams después de haber sido presentada en Black Panther. Wakanda Forever (aquí, su crítica) se queda muy lejos de lo que tendría que haber sido y su cierre hace que se entienda como un título puente… precisamente por un final que casi parece no ser el adecuado para esta serie. Si lo que se buscaba era una confrontación entre tecnología y magia, no está tan bien llevada como habría sido deseable. Pero, claro, el impacto final es gigantesco, y no se puede hablar mucho sobre eso sin caer en el terreno del spoiler, cosa que no vamos a hacer, pero sí parece evidente que Marvel ha querido dotar a Ironheart de una trascendencia futura que no tiene por qué tener relación directa con Riri, al menos no de una manera absoluta, y que de hecho desborda su ámbito más natural.
Sin revelar el final, hablar de Ironheart implica hablar de muchas vaguedades, pero también se puede hablar de certezas. El esfuerzo de la protagonista, Dominique Thorne, es encomiable, cierto, pero la serie no le da el respaldo necesario como para que el personaje crezca… hasta el impacto final. Porque sí, es un impacto, motivado con lo justo a lo largo de la serie, después de muchos vaivenes que no justifican del todo una serie de seis episodios y que temáticamente no se sostiene. La parte tecnología es extraña, porque parece que a Riri le cuesta más mantener una armadura con toda la tecnología que puede comprar con dinero y los medios de una gran universidad que hacerla con los restos de un coche. Es quizá la incongruencia más forzada, por necesidades de llegar al clímax, pero no la única de la serie, que gusta más de las puertas abiertas que deja que de las respuestas que da. Incluso apuesta por una protagonista que casi no parece la misma que vimos en Wakanda Forever, lo que complica todavía más la sensación de continuidad que tanto se esfuerza en mantener con la constante repetición de nombres que sonarán al aficionado. ¿Y la magia? ¿Es realmente Ironheart un personaje que, en este punto, acepte con tanta facilidad que la historia desemboque en esos territorios? No lo parece y eso hace que su credibilidad se resienta con suma facilidad.
Pero claro, tenemos un gran impacto final que tiene que resonar en el Universo Marvel de los próximos años con enorme fuerza. Y lo hará, de eso no hay duda, pero el impacto, por gozoso que sea y es, por interesante que sea su protagonista y lo es, necesita unos cimientos sólidos. En Loki (aquí, su crítica) sí los tuvimos. Aquí, en realidad, no. Aquí hay elementos que en el futuro se pueden hacer buenos, pero en la narrativa de la serie no son tan atractivos o contundentes como se necesitaría. Es como se hubiera elegido colocar aquí el efecto final y no en otro lugar del futuro Marvel para tratar de dar algo de sentido a la serie, sentido que por sí sola no ha conseguido. Y es que Riri Williams, con lo bien marcado que puede estar su sendero por la tragedia inicial, no consigue erigirse en arquetipo de nada. Ryan Coogle, que está detrás del proyecto, ya tiene a una joven mujer negra que ha llegado antes a este universo. Marvel ya tiene armaduras más carismáticas. Y magos y hechiceros que se esperan con muchas más ganas. Lo único que de verdad tiene pinta de perdurar en Ironheart es lo que pasa al final. Ni siquiera el villano de los cinco episodios y medio primeros es lo suficientemente carismático, y evidencia que esto va de promesas más que de aciertos en el momento. Es curioso que de Ironheart vaya a hablar todo el mundo, pero poca gente lo hará por sus propios méritos.
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