Guion: Yann.
Dibujo: Didier Cassegrain.
Páginas: 152.
Precio: 35 euros.
Presentación: Cartoné.
Publicación: Julio 2025.
Que Yann apueste por protagonistas femeninas es algo a lo que estamos habituados, pero que lo haga en entornos de fantasía y ciencia ficción no es tan frecuente en su bibliografía, cargada de mujeres que buscan su hueco en historias ambientadas en el siglo XX y, con frecuencia, en entornos bélicos. Así que, ya desde esa consideración, Trampa en Zarkass es una obra que despierta curiosidad. Casi lo mismo podríamos decir de Didier Cassegrain, al que hemos disfrutado mucho en entornos de thriller contemporáneo, en Nenúfares negros (aquí, su reseña) o No sueltes mi mano (aquí, su reseña). Y sin embargo, aquí estamos, en el año 3001 y siguiendo los pasos de dos mujeres en un planeta extraño en una aventura que no para de crecer hasta llegar a su final. Trampa en Zarkass, no lo vamos a negar, es una rareza. Feminista sin parecerlo, aventurera sin dirigirse a un nicho concreto de público, atrevida sin necesidad de salirse de las normas del género. Es una abierta contradicción, pero una que resulta muy entretenida en todo momento, imaginativa por el mundo que monta y por los giros que va tomando la historia y con dos personajes centrales antagónicos que, siguiendo un tópico bien aprovechado, van conociéndose y admirándose para que el relato pueda avanzar con la necesaria naturalidad.
En eso Yann siempre ha sobresalido, sus personajes están bien definidos, tienen voces propias, son reconocibles, y Trampa en Zarkass demuestra una vez más esa habilidad, añadiendo dos mujeres más a su galería de creaciones que no desmerecen en nada a otras féminas de su repertorio. Juegan un tanto con el tópico, sí, pero eso es clave para que la obra funcione en clave buddy movie. Y ojo, es un tópico bien interpretado, que eso es algo importante. No copia de nada, sino que explota un arquetipo. Lo mismo pasa con su ciencia ficción. ¿Novedosa? En realidad, no, pero no importa, porque tiene personalidad sin sentirse atrapada por la necesidad de imaginar algo que jamás hayamos leído. Yann es un escritor hábil en ese sentido, y domina además el manejo del tiempo para que la aventura, con distintos estadios, con velocidades cambiantes, no decaiga nunca. Puede que le falte cierta iconicidad en algunos momentos para perdurar con mucha más fuerza en la mente del lector y convertirse en una de esas historias que uno imagina en continuaciones o en adaptaciones a otros medios, pero la experiencia es bastante irreprochable y entretenida, completa en su mensaje, donde nadie echa en falta a personajes masculinos tan propios del género y, a la vez, nadie piensa que sea algo forzado más que por la necesidad argumental explicada al principio del libro.
Cassegrain aporta bastante, en el sentido de que su estilo no es el tradicional, no quiere un realismo evidente. Por supuesto, eso no tiene que verse ni en las criaturas ni en los escenarios, pero es que tampoco lo necesita en los personajes humanos. Y sin embargo, su falta de realismo no implica falta de credibilidad, ni de acción ni de emoción. Es muy divertido ver ciencia ficción en su estilo, porque se asimila como algo fresco, y también lo es ver a mujeres protagonizando esta historia, aunque eso ya nos lo haya dejado ver, por ejemplo, en la citada No sueltes mi mano. Es fácil destacar, además, las escenas oníricas, hay alguna que otra en la historia, y complementa muy bien todo lo que tiene que ofrecer visualmente Trampa en Zarkass, una obra que no se limita a contar lo de siempre y apuesta a lo grande, con ambición, encontrando una muy buena historia cerrada, pero una que se desarrolla en un universo conscientemente abierto y en el que cabrían otros muchos relatos, con o sin estas protagonistas. Si tuviéramos que elegir, con ellas, porque se les coge cariño con facilidad, por separado y en su dinámica conjunta, y porque ambas son clave en una historia que destaca en lo cotidiano, en lo cercano, pero también como parte de un universo mayor en el que nos lo hemos pasado francamente bien.
El volumen incluye los tres álbumes de Piège sur Zarkass, Une chenille puor deux, New Pondichery mon amour y Gaïa, Go Home!, publicados originalmente por Ankama entre enero de 2013 y septiembre de 2014. El contenido extra lo forman una entrevista a Didier Cassegrain, un portafolio de bocetos y diseños y las portadas originales.
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