Guion: Juan Pablo Escobar, Pablo Martín Farina.
Dibujo: Alberto Madrigal.
Páginas: 136.
Precio: 28 euros.
Presentación: Cartoné.
Publicación: Mayo 2025.
A veces da la sensación de que cuando el todopoderoso mercado de la industria audiovisual toca a un personaje lo acaba delimitando de tal manera que cuesta que otro medio lo aborde desde una perspectiva original. El cómic, alabados sean los dioses de las viñetas, suele escaparse con cierta frecuencia a esa idea, y Escobar. Una educación criminal confirma esa regla. ¿Por qué? La explicación está en la misma cubierta, en cofirmante del guion, Juan Pablo Escobar, hijo del narcotraficante que conocíamos de los informativos y que la serie televisiva de Netflix coronó como personaje imprescindible de la narrativa moderna. Y sí, dicha serie es el referente ineludible… O lo sería si el cómic fuera una biografía de algún tipo del criminal. Pero no lo es. Es, en realidad, el retrato de la infancia de su hijo, siendo descendiente de quien es y rodeado de un grupo de personajes que son los que acaban marcando la narración. No es tampoco una biografía del hijo de Escobar, sino una explicación de cómo era su vida, entendida desde la perspectiva más personal y de la de quienes tenían que velar por su seguridad. No es una historia pensada para hacer sombra a la figura mucho más imponente del Escobar que todos conocemos, pero sí es un complemento de lo más apetecible por su originalidad de enfoque.
Escobar tiene la gran idea de dejarse acompañar El guion lo firma junto a Pablo Martín Farina, del que no tenemos más referencias que este trabajo, pero su simple presencia ya nos invita a pensar que el protagonista, narrador y artífice de la historia ha tenido claro que contarla bien era prioritario por encima del ego, que queda suficientemente satisfecho por ser el centro y la excusa del relato. Este, lo decíamos, se construye en base a dos ejes, el contexto de cada uno de los sicarios que estaba con él en todo momento, y un instante concreto, la muerte de uno de ellos, con todo lo que implica que muera alguien tan cerca del hijo de Escobar. Dicho de otra forma, no hay una intención de redefinir al conocido narcotraficante, de contar la historia de una manera distinta a la de la televisión, de crear una suerte de héroe popular que las noticias no nos hayan dejado ver antes. No, se trata de entender una dimensión distinta, y eso es algo que funciona muy bien, incluso aunque asumamos que no tiene el mismo interés que la historia madre, aunque tengamos claro que el hijo de Escobar no puede hacer sombra al mismísimo Escobar. Asimilada esa idea, el relato es bastante eficaz y complementario, haciendo de esa desventaja inicial un elemento del que sentirse orgulloso. Este cómic no podría existir sin la realidad, sin la leyenda previa del narco. No tiene autonomía, pero sí personalidad.
A Alberto Madrigal, dibujante de Escobar. Una educación criminal, nos habíamos acostumbrado a verle como autor completo de obras como Pijama portátil galletas (aquí, su reseña) y Todo va bien (aquí, su reseña), lo que también supone una garantía de que vamos a leer una historia bien contada desde el punto de vista gráfico. Es lícito imaginar cómo habría sido Escobar de haberla escrito también él, pero nos basta con lo que plasma en la página. El tono más o menos documental siempre le ha sentado bien, y aquí lo consolida. No busca que los personajes sean caricaturas, sino todo lo contrario, a pesar de que cuesta creer algunas de las cosas que vemos. Se preocupa mucho por el impacto, por dejar ver que sus personajes entienden, asimilan y responden a lo que sucede en cada viñeta, en cada secuencia, incluso sin dejarse llevar tampoco por un realismo excesivo. Y completa un relato muy sólido tanto en sus secuencias del presente como las que nos tienen que llevar al pasado de cada uno de los personajes. Escobar. Una educación criminal puede tener el hándicap de su esencia, del hecho de no tener la entidad propia que quizá habría tenido de ser una historia en la que el narco no fuera un personaje real conocido, pero a la vez eso hace que entremos con más facilidad y, sobre todo, que nos creamos lo que estamos leyendo.
Soleil publicó originalmente Escobar – Une éducation criminelle en abril de 2023. El contenido extra lo forman una introducción y unas notas finales de Sebastián Marroquín.
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