Ver a Vicente Cifuentes dibujando un tebeo como La Segunda Guerra Mundial en cómic (aquí, su reseña) es una maravillosa sorpresa. Lo es porque le imaginamos moviéndose entre superhéroes y personajes de fantasías propias, pero tiene capacidad para hacer muchas más cosas. Lo es porque es un tebeo ambicioso nacido en el mercado francobelga, y es obviamente una delicia ver a uno de los nuestros moviéndose más allá de nuestras fronteras y lejos al mismo tiempo de los omnipresentes cómics de superhéroes. Y lo es, finalmente, porque hace un trabajo espectacular, a todas luces recomendable desde un punto de vista narrativo, pero también desde uno más didáctico. Así que, claro, teníamos que hablar con él para que nos contara cómo ha sido hacer La Segunda Guerra Mundial en cómic.
¿Cómo llegas al proyecto y cómo ha sido el trabajo con Arnaud de la Croix?
He de decir que a este proyecto llegué por una de esas casualidades que no esperas, pues yo estaba mostrando un proyecto personal al editor, Into the deep, y cual fue mi sorpresa que después de verlo me ofreció este apasionante proyecto. En un principio pensé que sería una historia basada en esa época, pero pronto me dijo que estaba equivocado ya que la intención sería realizar un viaje a lo largo de todo el evento. Nuestra pretensión siempre fue hacer que la gente se sintiera al leerlo como si estuviera viendo un documental. Arnaud es un historiador y eso ha ayudado en todo para la realización de este proyecto, pues me ayudaba con las referencias o con cualquier duda que pudiera tener en alguna viñeta o evento que fuéramos a recrear. De hecho, creo que hemos conectado porque los dos trabajamos muy cómodos con el otro, pues ya voy a por el tercer álbum que trabajo con él y parece que no habrá tres sin cuatro.
Para un dibujante como tú, ¿cuál es el principal reto de una obra como esta, que pretende resumir nada menos que el mayor conflicto bélico del siglo XX, desde sus antecedentes a sus consecuencias?
Pues aquí te podré hablar sobre todo en el aspecto técnico, porque en la capacidad de síntesis y estructuración del proyecto el mérito lo tiene todo Arnaud. En un principio pensaron que usáramos un estilo un poco mas cartoon, pero cuando vieron que podía hacer un estilo más realista decidimos que sería la mejor opción para que la gente pudiera reconocer de mejor manera a todas las personas que intervinieron. De hecho, el proyecto estaba pensado para ir a color, pero al ver mi intención con las tintas de que cada página tuviera una lectura clara y clásica no dudaron en desestimar el color y decidir que el proyecto fuera en blanco y negro. Volviendo a tu pregunta, creo que es el mejor resumen que se podía hacer de este evento mundial. Ya te he comentado de nuestra intención de hacer que pareciera un documental, pero ahí Arnaud saca su parte mas didáctica para mostrar un evento de estas magnitudes de una forma coral y creo que bastante entendible. Otras de nuestras pretensiones es que la pudieran leer adolescentes como mayores y que a todos les pareciera interesante. De momento estamos muy contentos, pues parece que muchos profesores están recomendando el álbum a sus alumnos para que se hagan una visión más concreta del momento bélico.
Estamos más acostumbrados a verte en historias o ficciones de género. ¿Es muy diferente para ti trabajar en un cómic de este estilo?
No soy nada bélico, lo juro. Odio la guerra, desde lo que pueda generarla hasta sus consecuencias, Y sin embargo lo que he realizado para el mercado franco-belga siempre ha sido de corte bélico. La adaptación de La Guerra de los Mundos de H. G. Wells, La Segunda Guerra Mundial… ahora estoy con La Primera Guerra Mundial… y aún parece que queda otro proyecto para acabar esta trilogía. La verdad que no me importa cambiar de estilo en mis proyectos, de hecho lo agradezco, no me gusta estancarme y siempre quiero probarme a mí mismo con nuevos recursos y retos. Lo que mas me motivaba para trabajar en este proyecto es que creo que es de esos proyectos que marcan y que quedarán ahí.
Me ha llamado a la atención que en el retrato de todos los personajes históricos apenas se les ve con la boca abierta. ¿Es algo buscado?
Voy a quedar fatal, pues aquí estaría genial inventar alguna excusa para decir que sí, que es totalmente intencionado, pero en este caso no. Supongo que buscaba mas mostrar la actitud o estado anímico de los personajes durante todos sus momentos que en fijarme si estaban con la boca abierta o no. Piensa que muchas de las conversaciones que mostramos, pocas veces son en un momento de paz y tranquilidad, y las bocas cerradas y mandíbulas apretadas creo que mostraban mejor los momentos de tensión.
Asumo que este trabajo es imposible sin referencias, ya sean fotográficas o cinematográficas. ¿Cómo se consigue coger distancia, que sea un tebeo personal y que a la vez todo sea reconocible?
Este proyecto no se podría plantear sin el trabajazo de documentación que conlleva. El viaje que proponemos es inmersivo, por lo que durante la lectura invitamos al lector a ser participe de todos los acontecimientos y para ello ha de resultar lo mas creíble posible. Si estamos en un palacio se ha de respirar que así es, si estamos en una habitación pequeña, un escritorio… Eso es lo que siempre más me preocupa en mis cómics, que la gente pueda empatizar y entre en la dinámica visual que propongo. Como te he comentado anteriormente, por eso decidimos un estilo más realista, para que la gente pudiera identificar todo de manera mas fácil y directa.
En un cómic así, ¿disfrutas más con los personajes o con los escenarios y todo lo que nos tiene que meternos en la época en la que se desarrolla la historia?
Las páginas son un todo para mi, los personajes estarían vacíos sin su entorno. Eso de hecho es de las cosas que mas me gusta de los cómics franco-belgas, que puedes recrearte tanto en los fondos como en los personajes, algo que cada vez hecho más de menos en el cómic americano, que muchas veces parecen una locución de primeros planos en lo que no sabemos ni dónde se encuentran los personajes.
Aunque lo has dicho un poco antes, con lo que te gusta el color y lo maravilloso que es verte siempre con las acuarelas en las dedicatorias, casi sorprende que no hicierais en color La Segunda Guerra Mundial en cómic y apostarais por el blanco y negro…
Creo que era la mejor opción para este cómic dejarlo en blanco y negro, con algún toque de grisalla o trama, para darle ese toque más clásico. Incluso el papel que se usa no es el blanco puro, usamos uno mas apagado, para darle un toque antiguo.
Como decías, estás trabajando en un tomo parecido, pero centrado en la Primera Guerra Mundial. ¿Te ha servido la experiencia en este que se ha publicado primero o has partido de cero?
Digamos que en este fue una puesta a punto para ver cómo podíamos trabajar Arnaud y yo de una manera cómoda. Algo que se afianzó muy pronto, pues con él no puedo estar mas cómodo. Siempre que le propongo cosas o añadir alguna viñeta le parece bien. En un trabajo como el nuestro siempre se ha de remar a favor y no muchas veces encuentras gente con la que emprender este tipo de viajes, con Arnaud he tenido muchísima suerte. Lo que pasa es que con el tomo de La Primera Guerra Mundial me he venido arriba y estoy dando todo lo que puedo y un poco más, en las recreaciones de las escenas y la gente que meto por viñeta. Quiero que la gente al primer vistazo no dude de que es un álbum que puede merecer la pena tener.
¿Vamos a seguir viéndote en tebeos históricos de tono didáctico como estos? ¿Qué épocas o qué acontecimientos te gustaría tocar?
Pues nunca me lo había planteado, pero realmente me está pareciendo muy enriquecedor como autor. Es como vivir un poco de aquellas épocas, por eso si hubiese una época que me gustaría recrear es la de los filósofos. Es la base de nuestro pensamiento actual y creo que no estaría demás ir recordándolos a la gente.
Y al margen de esto, ¿en que se mueve ahora mismo Vicente Cifuentes? ¿Dónde vamos a ver tu firma próximamente?
Ya sabes que no me gustar estarme quieto y siempre ando metido en varias cosas, tanto laborales como personales. En lo laboral, estoy terminando el tomo de La Primera Guerra Mundial y trabajo para DC, y en los tiempos libres sigo creando proyectos personales. Después mi último crowdfounding D’eath. El duelo, con una historia whodunnit en época victoriana, me puse a escribir una historia que tenía rondándome la cabeza. Pues bien, no solo se escribió, sino que será editada el año que viene por Norma Editorial… Y el problema es que después de esa historia ha surgido otra, que justo ahora estoy terminando de dibujar. Estas dos son muy especiales para mí, creo que dan un mensaje positivo y estoy poniéndoles todo el cariño que tengo. Deseando de que la gente las tenga ya en sus manos y ver si conectan con lo que les quiero contar.