Guion: César Herce, Elchinodepelocrespo, Josep Salvia, Alfonso Bueno, Manuel Mota, Luis Camacho, Pablo Barbieri, Rodolfo Santullo, Florentino Flórez.
Dibujo: Julio Nieto, Rubén Rial, Josep Salvia, Edu Molina, Manuel Mota, Luis Camacho, Jorge Luis Gabotto, Carlos Aon, Guillermo Sanna, Jacques Solomon, Pedro Villarejo.
Páginas: 112.
Precio: 11,95 euros.
Presentación: Rústica.
Publicación: Mayo 2025.
El terror y la fantasía oscura son géneros curiosos. Nos lo hacen pasar mal, pero a la vez disfrutamos. Es tan sencillo dejarse llevar por los horrores, por todo aquello que da forma a nuestras pesadillas, ya sean las más realistas o las más imaginativas, que cuando un autor acierta a la hora de describirlo es muy gratificante dejarse llevar por ese relato. En Cthulhu, eso pasa mucho. Y pasa con mucha frecuencia, además. ¿De qué otra manera se puede sostener una revista de género como lo viene haciendo esta ya desde hace tantos años? Número 31 ya, y el disfrute sigue siendo el mismo o muy parecido que en sus inicios. Dicho de otra manera, Cthulhu nunca se ha conformado con el reclamo lovecraftiano y con mantener a una serie de correligionarios en esa fidelidad que exige una revista, y ha ido aumentando su círculo de autores, ampliando su número de temas y monstruos, evolucionando con los tiempos para que los horrores sean contemporáneos y, en muchos casos, también universales. Y es una revista, cosa que en nuestro tiempo despierta una inevitable nostalgia que celebramos cada vez que se publica un nuevo número, con la confianza, que ojalá no se rompa nunca, en que este que tenemos entre las manos no llegue a ser nunca el último. Larga vida a Cthulhu, criatura inmortal descrita por Lovecraft, y revista de género que tanto destaca.
El detallista dibujo de Julio Nieto en Morguy. La bruja de Arenera, la historia escrita por César Herce con la que se abre este número es la primera gran sorpresa que nos llevamos, porque cuenta de manera notable una historia de brujas con reminiscencias de Caperucita Roja que resulta muy estimulante. Dejarse llevar, de Elchinodepelocrespo y Rubén Rial es menos concreta, más atmosférica, pero igualmente aterradora desde sensaciones más oníricas que realistas, algo a lo que ayudan los gatos. El vampiro de Harts, de Josep Salvia, combina una buscada atmósfera victoriana con un agradable sentido de la aventura vampírica, una buena mezcla para dar ritmo a la lectura. La fianza, en cambio, nos devuelve a una tristísima realidad. Más que terror es un trhiller y más que buscar un susto concreto quieren que abramos los ojos ante una realidad que está ante nosotros y que es, por debatible que pueda ser, el principal problema de los españoles: la vivienda. Y sí, aterra aunque no sea una historia tan abiertamente de género, porque remite a las viejas revistas de mediados del siglo XX, sus historias de base real y sus finales impactantes. La cita es la habitual aportación en prosa de Cthulhu, esta vez a cargo de Manuel Mota, que se encarga también de las inquietantes ilustraciones que acompañan a su historia.
Soy un color, escrita y dibujada por Luis Camacho, se adentra en territorios más filosóficos primero y más concretos después, imaginando un mundo en el que no es difícil imaginar un mayor recorrido. Todos sus muertos, de Pablo Barberi Jorge Luis Gabotto, es una historia de fantasmas muy clásica, sin demasiadas sorpresas, pero muy bien ejecutada para provocar las sensaciones que busca. Rodolfo Santullo y Carlos Aon nos ofrecen El sobrino, inspirada en La jaula de tía Enedina, de Adela Fernández, con una baza infalible: los niños. Buena ambientación y buena conducción hacia el impacto final. Ars Dolors, de Javier Mora y Manu Gutiérrez, busca sensaciones diferentes, sobre todo desde un dibujo de manchas, tintas y efectos de gran profundidad. El quinto episodio de Kadath, adaptación del Lovecraft más aventurero a cargo de Florentino Flórez, Guillermo Sanna y Jacques Solomon, sigue manteniendo el alto nivel al que nos ha acostumbrado. Y cierra este número de Cthulhu una nueva tira de Hediondo Tarumba, influencer de ultratumba, una divertida comedia de Alfonso Bueno y Pedro Villarejo, que destensa con mucho acierto el aterrador e inquietante tono que necesita una revista como esta. Once nuevas propuestas de género para que Cthulhu siga más viva que nunca.
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