CÓMIC PARA TODOS

Televisión – ‘Astérix y Obélix. El combate de los jefes’

Título original: Astérix et Obélix : Le Combat des chefs.

Reparto: Alain Chabat, Gilles Lellouche, Jérémy Prévost, Anaïs Demoustier, Thierry Lhermitte, Grégoire Ludig, Géraldine Nakache, Grégory Gadebois, Jean-Pascal Zadi, Fred Testot, Laurent Lafitte, Jeanne Balibar, Jérôme Commandeur, Stéfi Celma, Alexandre Astier, Pio Marmaï, David Marsais, Barbara Tissier, Marie Facundo, Gérard Darmon, Chantal Lauby, Xavier Fagnon, Tanino Liberatore.

Distribuidora: Netflix.

Temporadas: 1.

Episodios: 5.

Duración: 32-43 minutos.

Estreno: 30 de abril de 2025 (Francia, España).

Vuelven los irreductibles a la pequeña pantalla, y lo hacen en un formato novedoso. Astérix y Obélix. El combate de los jefes se nos presenta como una miniserie de cinco episodios, repitiendo la animación 3D de sus últimas películas. Y aunque se trata de una historia cerrada, adaptación del séptimo álbum de la serie de Goscinny y Uderzo, queda la sensación de que está pensada para ser el inicio de algo más largo, rebuscando en otros álbumes o, quizá, con historias nuevas. No es una adaptación literal, aunque haya literalidad en muchos momentos. Y no es la adaptación soñada, porque al final la animación 3D es maravillosa pero los lectores más experimentados del lugar van a seguir teniendo en su cabeza a Astérix en forma de dibujo tradicional, algo a lo que la propia miniserie hace un precioso guiño que, por este motivo, puede hasta jugar en su contra. Lo que queda es un buen entretenimiento, uno que permite mantener viva la llamada de un personaje que suele tener presencia más o menos constante en el mercado audiovisual y a la espera de que su nuevo álbum impreso intente de nuevo reverdecer laureles. En cine y televisión, por supuesto con altibajos, el nivel suele ser constante, y por eso El combate de los jefes se recibe con cierto agrado y la sensación de que se busca contentar a un público más nuevo que clásico.

Eso resulta evidente desde el principio, desde la redefinición del origen del Obélix fortachón, que vemos aquí con pelos y señales, haciendo que la mítica historia de su caída a la marmita se vea con claridad. No está mal tirado, porque sirve para sustentar la base de la miniserie, la inquebrantable amistad entre Astérix y Obélix, aunque en los dos últimos episodios, los que redefinen ese combate de los jefes al que hace alusión el título, eso sea algo que se coge un poco con pinzas. Aun así, los personajes siguen motivando cariño en los espectadores y eso hace que las bromas se reciban con agrado. También las que sirven para acercar la historia a tiempos y públicos más modernos, no olvidemos que el álbum del que parte se publicó originalmente en 1966. Hay chistes actuales que divierten y otros que hacen torcer levemente el gesto. No importa mucho, es un peaje que todos sabemos que hay que pagar para que los más pequeños de hoy o incluso algunos padres se apunten al carro de Astérix, poco importa que haya personajes llamados Metadata (lo más divertido es cómo César le va cambiando el nombre cada vez que se cruzan) o Fastandfurious si seguimos viendo a la aldea gala y sus habitantes de una manera por momentos tan pura como aparece en la serie, aunque sea con animación moderna.

De lo dicho se puede entender que estamos ante un híbrido que tiene tanto de producto comercial como de historia hecha con corazón. De las dos vertientes se pueden poner ejemplos sobrados en las casi tres horas que dura este relato visto de manera continua, cosa que se puede hacer con relativa comodidad. Lo importante está en lo segundo, en que El combate de los jefes encaja en la mitología de Astérix, su historia, aun con detalles modernizados (algunos incluso modificados de forma más radical de lo que parece), sigue siendo la clásica. Se agradece el riesgo, por supuesto, la idea de introducir elementos que nos saquen de un escenario de confort previsible, incluso aunque no todos funcionen de la misma manera. Y, como se ha apuntado, esperemos que esto sea un punto de partida y no un producto que se quede ahí. Pensemos en que la inclusión en la serie de Julio César (y su madre, que da mucho juego) es una ventana abierta a que podamos ver más enfrentamientos entre el Imperio Romano y la única aldea que se resiste en la Galia ocupada. Cumple, con momentos notables y otros que no lo son tanto, porque entiende bien al público infantil de nuestros días, aunque los adultos podamos rabiar un poco con nuestras razones ante los cambios que introduce la serie.

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Esta entrada fue publicada en 16 mayo, 2025 por en Astérix, Cine, Dibujos Animados, Netflix, Televisión y etiquetada con , , .

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