Título original: The Defenders.
Reparto: Charlie Cox, Krysten Ritter, Mike Colter, Finn Jones, Eka Darville, Elden Henson, Jessica Henwick, Simone Missick, Ramón Rodríguez, Rachael Taylor, Deborah Ann Woll, Élodie Yung, Rosario Dawson, Sigourney Weaver, Wai Ching Ho, J. Mallory McCree, Michelle Federer, Chloe Levine, Babs Olusanmokun, Ron Simons, Yutaka Takeuchi, Carrie-Anne Moss.
Música: John Paesano.
Temporadas: 1.
Episodios: 8.
Duración: 44-55 minutos.
Estreno: 18 de agosto de 2017 (Estados Unidos / España).
Cuando comienza The Defenders, la sensación que uno tiene es la de que se trata de un crossover que se hace más por necesidad que por convicción. Se han soltado algunas tramas, en Daredevil (aquí, su crítica), en Iron Fist (aquí, su crítica), que pueden ser más grandes, y se han cruzado personajes que invitan a pensar en que esta historia es viable. El arranque deja dudas. Muchas secuencias juntas de cada uno de los personajes, de los mencionados, de Luke Cage (aquí, su crítica), también de Jessica Jones (aquí, su crítica), pero poca conexión evidente, más allá de saber que todos están en ese Nueva York Urbano. Y entonces llegamos al tercer episodio, a su escena final. Matt Murdock, Danny Rand, Luke Cage y Jessica Jones confluyen en el mismo lugar y con enemigos comunes delante, integrantes de La Mano. Y luchan. Lo hacen de una manera tan fluida y elegante que destruyen cualquier duda sobre la necesidad de The Defenders. No es un grupo formalmente constituido, ni falta que hace. Es el primer gran grupo del Marvel cinemático después de los Vengadores y hay una química bestial entre los cuatro, que combaten como uno solo, que discuten como lo hacen las familias del universo Marvel, que hacen disfrutar al espectador como si fuera un niño leyendo un antiguo tebeo, cuando las cosas eran más sencillas que ahora.
The Defenders tiene agujeros, sí, incluso, si lo pensamos detenidamente, el convertir a Danny Rand en un cautivo durante varios episodios casi nos está invitando a pensar que estamos viendo una locura, o incluso el giro esencial de la serie, el que revela al villano definitivo de la función, puede antojarse algo gratuito y hasta facilón, la sorpresa por la sorpresa, aunque eso implique desechar elementos a los que todavía parece quedarles recorrido, al igual que un epílogo que minimiza el impacto del clímax (aunque comercialmente sea algo lógico, no vamos a desvelar los motivos por si alguien no ha visto la serie). Pero es que el disfrute es tan grande cuando se juntan los cuatro héroes en pantalla, cuando chocan sus personalidades, cuando vamos asistiendo a la formación de un grupo sin que ellos mismos lo busquen, cuando afloran las dudas, cuando se dan cuenta de que tienen que trabajar juntos, y hasta cuando, antes de la lucha final, entienden que no todos trabajan de la misma manera o con los mismos estándares éticos. Esa es la verdadera magia de The Defenders, que no iguala a sus personajes, sino que trata de aprovechar todas sus virtudes y defectos para que la relación que hay entre todos ellos sea increíblemente realista y cercana, usando el bagaje previo y trabajando en sus mejores versiones posibles, y eso afecta también a los secundarios de cada serie.
Hay una incorporación al reparto que habla de la ambición de la serie: Sigourney Weaver. Es cierto que Marvel, como en general todo el cine y la televisión de ciencia ficción y fantasía, gusta de contratar a actores y actrices maduros que den caché a sus producciones, no es algo nuevo, pero la elegancia de Weaver da credibilidad a la amenaza para que después podamos disfrutar de todo lo demás, de lo que traemos ya de las series anteriores y de la propia y alocadísima trama de The Defenders. La premisa no es lo mejor, pero con la presencia de los héroes se olvida todo. Cada combate, cada nueva trifulca entre los cuatro, cada vez que el grupo se rompe de alguna manera, son todo momentos que se disfrutan y que se quedan en la memoria, están bien rodados y bien interpretados (¿es exagerado decir que la mejor versión de Iron Fist es precisamente la que se ve en esta serie?), y aunque se mantenga la costumbre de sembrar mucho para que las siguientes temporadas de cada una de las series individuales tenga material que recoger, la historia se cierra bien. The Defenders es en muchos sentidos puro cómic, entendiéndose ese cómic como las historietas de referencia iniciales de todas estas series, las de los años 70 y 80 en el caso de los tres héroes masculinos y las de los 2000, en el de la única mujer del grupo. Muy, muy entretenida, mucho más de lo que cabía esperar.
En nuestra galería de Facebook podéis acceder a todas las páginas que mostramos de todos los títulos que comentamos.