Guion: Jason Aaron.
Dibujo: Alexandre Tefenkgi, Nick Dragotta.
Páginas: 184.
Precio: 20 euros.
Presentación: Cartoné.
Publicación: Marzo 2025.
Jason Aaron no es un escritor que deje indiferente y Érase una vez en el fin del mundo arranca en sui primer volumen con esa sensación de que vamos a leer algo, como poco, adictivo. Y decimos como poco porque la impresión puede crecer en función de lo que estemos dispuestos a aceptar. La historia nos lleva a un mundo postapocalíptico. Por ahí, cero sorpresas, porque parece que un escritor no es nada en la vida si no plantea un escenario así alguna vez en la vida. Es la historia de dos muchachos casi antagónicos, una chica preparada para sobrevivir a todo y un chico que no sabe nada de lo que pasa en el mundo exterior, oculto en la burbuja de un refugio inmaculado. No, tampoco hay por ahí nada realmente nuevo. Y la historia se complica poco a poco, descubriendo cosas del pasado y abriendo puertas al futuro. Y ahí es donde sí se aprecia una frescura. Primero, porque cambia el dibujante. Es Alexander Tefenkgi quien lleva la voz cantante, pero Nick Dragotta el que se ocupa de dibujar las páginas que nos llevan unos años más al futuro. En ese misterio, en lo que se tiene que pensar en lo que ha pasado para llegar a ese escenario es donde seguramente más tiene que ofrecer Érase una vez en el fin del mundo, en este primer volumen y en los dos restantes de la serie. Eso marca que este primer libro enganche.
El título del libro y su cubierta anticipa muchas cosas. Amor en tierra baldía, sí, es una historia de amor, aunque al principio no lo parezca, y es una pena el cierto spoiler que supone, porque el descubrimiento personal que hay en el relato es uno de sus puntos fuertes. El de los dos protagonistas. Aaron los define con mimo, y acierta al transformarlos de una manera evidente, puede que incluso apresurada por el punto del que parten, pero desde luego como respuesta clara a lo que uno y otro ven del mundo a través de los ojos del otro. El mismo título ya nos habla casi de esta historia como si fuera una fábula, pero ese Érase una vez es distinto aquí de lo que puede ser en otro tipo de relatos. Aaron da muchos saltos adelante y atrás con la misma información que va distribuyendo a lo largo de estos números, y lo hace con la inteligencia habitual, sabiendo que la ansiedad que provoca en el lector es doble, la de saber lo que va a pasar y la de entender lo que está pasando. Eso, que en otro tipo de historias puede provocar cierta desconexión, aquí en realidad refuerza lo que estamos leyendo de una manera muy natural, asumimos el mundo tal cual nos lo presenta y cada elemento nuevo como algo lógico. No es una tarea sencilla, y más sin conocer ya el final de este viaje, que sabe mezclar ingenuidad y crudeza a partes iguales sin menoscabar la personalidad de sus protagonistas.
Y en el dibujo, lo apuntábamos ya antes, hay mucho interesante que rascar. Individualmente, tanto Tefenkgi como Dragotta hacen un trabajo espléndido, con personalidad. En el caso del primero, propone un enfoque atractivo, incluso colorista, para un mundo que está en ruinas, porque de lo que se trata en sus páginas, sobre todo al principio, es de conectar con los dos personajes. De Dragotta, en cambio, destaca un pesimismo visual bastante acusado, en el que su caricatura encaja francamente muy, como lo hizo en la espléndida Ciencia oscura (aquí, reseña de su primer volumen). Y entre los dos crean un mosaico curioso, perfecto para la historia que estamos viendo y los dos escenarios temporales que se nos presentan, sabiendo de antemano que el primero de ellos copa un altísimo porcentaje de las páginas de este primer volumen de Érase una vez en el fin del mundo. Lo que no se puede negar es que Aaron, Tefenkgi y Dragotta nos lanzan todo lo que tienen, más en el caso de los dibujantes que en el de un escritor que, obviamente, tiene que reservarse sorpresas para seguir adelante con la serie, y más teniendo en cuenta el planeamiento temporal del que hablamos. Falta un final, claro, y todavía tardará en llegar y de eso dependerá en buena medida que nos convenza del todo el mundo de Aaron, pero no pinta mal en su arranque.
El volumen incluye los cinco primeros números de Once upon a Time at the End of the World, publicados originalmente por Boom! entre noviembre de 2022 y marzo de 2023. El contenido extra lo forman una páginas de desarrollo del guion a la página, diseños de personajes de Alexandre Tefenkgi y las portadas originales de Mike del Mundo.