Reparto: Steven Yeun, Sandra Oh, J.K. Simmons, Gillian Jacobs, Andrew Rannells, Walton Goggins, Chris Diamantopoulos, Ross Marquand, Marquand, Zachary Quinto, Jason Mantzoukas, Malese Jow, Grey Griffin, Kevin Michael Richardson, Khary Payton, Jay Pharoah, Ben Schwartz, Zazie Beetz, Mark Hamill, Clancy Brown, Sterling K. Brown, Lauren Cohan, Sonequa Martin-Green, Chad L. Coleman, Michael Cudlitz, Lennie James.
Música: John Paesano.
Duración: 45-55 minutos.
Distribuidora: Prime Video.
Estreno: 6 de febrero / 13 de marzo de 2025 (Estados Unidos y España, digital).
La tercera temporada de Invencible deja una sensación extraña. Con ideas muy potentes, da la sensación de que no ha pasado prácticamente nada. Con la intención de ser una serie violenta por naturaleza, ha llegado un punto en el que todo, o casi todo, parece reiterativo, y eso hace que el clímax final, inmotivado, casi inesperado porque no era el tema real de esta temporada, sobrepase cualquier límite y ofrezca un nivel de sadismo demasiado cerca de lo insoportable… y que tampoco tiene demasiada justificación real. La cuestión es que Invencible encontró su cima en la primera temporada (aquí, su crítica) y cuando admitió con el especial que unía las dos mitades de la segunda temporada (aquí, su crítica) que Atom Eve era un personaje ya más interesante y con más potencial que el propio Mark Grayson. De hecho, Eve es la brújula de esta temporada. Cuando su papel no es más que sentarse a escuchar lo que Mark le dice, que es muy a menudo, la serie cae en la sensación de rondar cierto aburrimiento, no olvidemos que esto es una serie de superhéroes, pero cuando se suma al combate, cuando se pone el traje rosa, cuando usa sus poderes o incluso cuando toma decisiones, por cotidianas que sean, Invencible tiene más interés. Son muchas las paradojas que deja la serie basada en el cómic de Robert Kirkman y demasiados los interrogantes que deja.
La mejor vara de medir que tenemos para esta temporada está en el episodio final. Es el que rebasa límites, lo hemos dicho, pero también es, en realidad, el más corto de la temporada, quitando por supuesto los largos minutos de epílogo, como si no hubiera mucho más que contar que un festival de violencia desbocada. Y ese epílogo está el meollo de la cuestión. ¿No son esas escenas más que un adelante que vamos a volver a lo mismo una y otra vez, los mismos temas, los mismos personajes, las mismas amenazas? Ni siquiera el cierre definitivo, que parece abrir escenarios distintos, hace que nos levantemos del asiento con el entusiasmo que tiene que provocar siempre una escena postcréditos llamada a atención lo que está por venir. Sigue siendo Increíble, la serie es reconocible en ese sentido, pero parece que no se toma demasiado en serio todo aquello que tendría que ser rompedor, empezando por la presencia del hermano de Mark. Vemos a su padre, al antiguo Omni-Man, casi como si fuera una obligación, como si no pudiéramos aparcar el personaje… de nuevo para fundamentar lo que está por venir, pero no hay un sentido narrativo real que importe o influye. Quiere ser cómic en ese sentido, pero en realidad lo que hace es rellenar minutos sin llegar a ningún lugar claro. ¿Sucederá? Seguro que sí, pero sacrificar el aquí y el ahora es demasiado.
Cuando llegamos a eso, es decir, a los combates más salvajes, no parece tampoco que Invencible esté a la altura. Cierto es que su animación es muy atractiva, que lo tradicional sigue siendo una de las mejores herramientas para contar historias de superhéroes, y que su nivel de ciencia ficción hace da un sentido de continuidad que se agradece. Pero es una continuidad que apunta también a la confusión. La única manera de reconocer que algunas escenas de esta tercera temporada pertenecen a esta y no a otra es fijarnos en el cambio de traje de Invencible. Esa manera de agitar el árbol, de todos modos, no parece suficiente cuando uno de los puntos fuertes de la temporada quiere estar, precisamente, en un enfrentamiento con distintas versiones alternativas del héroe, procedentes de otras dimensiones… que se corta de la manera más abrupta, como si no hubiera más que contar, como si eso fuera solo una excusa. Podemos decir que con estos episodios Invencible pincha. Entretiene desde sus bases, las de contar una historia de superhéroes que quiere tener bases realistas y violentas a partes iguales, después de tantas horas es obvio que se le coge cariño a los personajes, más si se ha leído además el cómic (aquí, reseña de su primer volumen), pero la tercera temporada no es el pico de la serie.
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