CÓMIC PARA TODOS

Entrevista con Mario Barrachina: «Los sentimientos hacia mi abuelo que afloraron a lo largo de ‘El día más largo’ sirvieron para motivarme y ayudarme a seguir adelante»

Siempre es un enorme placer encontrarse con la opera prima de un autor novel, mucho más si está escrita y dibujada con todo el cariño y el sentimiento que Mario Barrachina ha puesto en El día más largo (aquí, su reseña), una historia personal que retrata a su abuelo, que se convierte en un homenaje a todos los abuelos y de la que queríamos hablar con él para que nos hablara más del proceso de creación. Esto es lo que nos ha contado.

Tu primer cómic publicado. ¿Sensaciones como autor?

Al principio no pude evitar tener una sensación de vértigo al adentrarme en un mercado editorial lleno de tantísimos autores de gran calidad y experiencia, pero creo que he conseguido un primer proyecto bastante sólido y que cumple las expectativas de lo que yo buscaba hacer, por lo que estoy muy contento con el resultado. Estoy muy agradecido por la oportunidad que me han dado y muy satisfecho de ver recompensados todo el tiempo y esfuerzo que he dedicado a este cómic.

Y siendo algo tan personal, ¿tú cómo te sientes en ese terreno después de ver el libro ya publicado? ¿Liberado, orgulloso, satisfecho…?

Evidentemente no puedo evitar sentirme orgulloso de lo que he conseguido, creo que no es para menos; pero sobre todo siento una sensación de alivio, por haber decidido hacer este cómic y por haber sido capaz de llevarlo a cabo de esta manera. Siento que he creado algo que ha sido un gran regalo para mi familia y para mí mismo, y es algo que vamos a tener para siempre.

¿Por qué escogiste hablar de tu abuelo para tu primera obra? ¿Siempre tuviste claro que esta iba a ser la primera o dejaste por el camino otras ideas?

La verdad es que no era algo que tuviese claro desde el principio. Solamente sabía que quería probar a crear algo en formato de cómic, pero no tenía ninguna idea para desarrollar, así que decidí llevármelo al terreno autobiográfico y tratar de contar algo de mi vida. Me di cuenta de que la mayoría de los recuerdos que me venían a la cabeza eran con mi abuelo, y de repente se planteó ante mí la posibilidad de centrar la historia en él y utilizar este cómic para rendirle un homenaje por los buenos valores que me había transmitido desde pequeño y lo bueno que él había sido en general en su vida; así que no lo pensé dos veces y me puse a ello.

¿Cómo ha sido el proceso de crear este cómic? ¿Son tus recuerdos lo que vemos aquí o has pedido ayuda al resto de personas que aparecen en el libro, especialmente a tu hermano y a tu madre, para que te refresquen la memoria y te den otros detalles?

Realizar este cómic me llevó un año y medio de trabajo, aproximadamente; durante los primeros seis meses estuve viviendo en casa de mis abuelos, la que aparece en el cómic, con mi madre y mi abuela mientras trabajaba en el guion de la historia y en el abocetado de todas las páginas. Al principio hice una lista de recuerdos de mi abuelo; seleccioné los que podían ser más interesantes de contar, otros los dejé a modo de comentarios en las conversaciones, y algunos, por no tener cabida de manera natural en la historia, decidí descartarlos. La mayoría de recuerdos que aparecen son míos, aunque, como se puede ver, casi todos son compartidos con mi hermano; otros pertenecen solamente a él, o a mi madre, y algunos incluso han sido construidos a partir de historias vividas por personajes ajenos a la familia, como es el caso del amigo de mi abuelo que aparece en el libro. En este proceso de recopilación de historias e intercambio de recuerdos con mi familia, me sorprendí
descubriendo momentos o detalles de mi abuelo que hasta ese momento yo desconocía y que, en cualquier caso, no hicieron más que reforzar la buena imagen que yo tenía de él.

El día más largo es una historia muy emocionante, porque va a lo más personal, a lo más íntimo. ¿Fue muy duro hacerlo, hasta el punto de que te llegaras a plantear en algún momento que no podáis seguir adelante?

En ese aspecto no fue especialmente duro; cuando comencé el cómic habían pasado casi cinco años desde la muerte de mi abuelo y la peor fase del duelo ya la había superado. El proyecto tuvo altibajos debido principalmente a la constancia que implicaba un trabajo como este y que en ocasiones se vio amenazada por otros motivos personales ajenos al propio cómic. En todo caso, los sentimientos hacia mi abuelo que afloraron a lo largo del proceso de trabajo sirvieron para motivarme y ayudarme a seguir adelante.

En la historia mezclas momentos del tanatorio y todo lo que pasó alrededor con recuerdos en los que tu abuelo está presente. ¿Tenías clara esa estructura desde el principio o es algo que incorporaste después a la idea inicial de hacer un tebeo sobre tu abuelo?

Al principio planteé la idea del cómic como una recopilación de historietas autoconclusivas, en las que contaría los recuerdos directamente; pero enseguida me di cuenta de que la historia necesitaba mayor profundidad. Debía dar con una situación que me permitiese introducir un recuerdo tras otro de manera natural y justificada. Al principio no tenía claro cómo conseguir esto, pero cuando di con la idea del velatorio, de repente todo encajó; era una situación en la que iba a estar muy presente la pérdida de mi abuelo, que me permitía centrar la mayoría de las conversaciones en él y que me ayudó a potenciar mucho la historia creando un contraste entre las dos líneas narrativas: por una parte, la tristeza y frialdad del tanatorio, y por otra, la alegría y calidez de los recuerdos, algo que decidí potenciar también a nivel gráfico utilizando una paleta de colores muy diferenciada para cada línea.

¿Enseñaste el cómic a tu familia durante el proceso o ya acabado? ¿Qué te dijeron cuando lo leyeron completo por primera vez?

Mi hermano y mi cuñada son las personas que más me han acompañado durante el proceso. A ellos les enseñaba las páginas abocetadas conforme las iba haciendo para comprobar si funcionaba bien la narración y para que pudiesen sugerirme posibles cambios; después de mí, son las personas que más veces han leído el cómic. A mis padres les enseñé un par de escenas durante la fase de bocetos y me dijeron que preferían verlo cuando estuviera acabado. Cuando nos llegaron los ejemplares y pudimos leerlo «por primera vez», estábamos todos muy emocionados, era muy impactante tener el libro entre las manos y verlo materializado. Estamos todos muy contentos con cómo ha quedado el libro y todavía nos quedan muchas relecturas por delante.

Dedicas el cómic a todos los abuelos y abuelas. Parece mentira que todavía hoy tengamos que seguir reivindicando su papel, y más con la vida adulta que tenemos hoy en día, con trabajos interminables y niños que en muchos casos se crían con sus abuelos… ¿Cómo ves el papel de los abuelos en la sociedad actual?

En mi caso, al haber vivido de pequeño en un pueblo diferente al de mis abuelos, no tuve ese tipo de relación con ellos. Cuando íbamos a verlos era por placer y no tanto por necesidad de que echaran una mano a mis padres cuidándonos, entonces siempre he asociado el visitar a mis abuelos con ocasiones especiales: fines de semana, vacaciones, etc., y en cierto modo me alegro de que fuera esa la dinámica. Incluso siendo así, siempre he tenido la sensación de que mis abuelos me daban un cariño desinteresado y que se alegraban de poder estar con nosotros y dispuestos a ayudar en lo que fuera. Hoy en día, que cada vez están más presentes en la vida de los nietos, apoyando a los padres en todo a lo que ellos por desgracia no pueden llegar, creo que reafirman constantemente esa imagen que tenemos de los abuelos y ese amor incondicional por sus nietos. Es un tipo de relación muy especial.

En tu biografía se destaca que tu trabajo principal está ahora mismo en la ilustración editorial y la cartelería. ¿Hay algún cómic más en tu futuro o está la cosa así de difícil para los
tebeos…?

Con la buena experiencia que está siendo la publicación de este primer cómic, tengo clarísimo que quiero seguir haciendo más. Todavía tengo cosas que contar y ya estoy trabajando en una nueva historia en la que me gustaría profundizar más en la infancia y la figura de los hermanos. Por ahora, mi intención es poder seguir compaginando mis encargos de ilustración con la creación de cómics de manera continuada. Así que espero que El día más largo sea el primero de muchos.

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Esta entrada fue publicada en 13 marzo, 2025 por en Entrevista, Mario Barrachina, Planeta DeAgostini y etiquetada con , , .

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