Título original: Le Règne des super-héroïnes.
Director: Xavier Fournier, Frédéric Ralière.
Duración: 82 minutos.
Plataforma: Max.
Estreno: 24 de mayo de 2021 (Francia), 11 de noviembre de 2021 (España).
Por mucho que sigan produciéndose, nunca tendremos suficientes documentales ambientados en el mundo del cómic y recibiremos cada uno de ellos con las ganas de descubrir si recopilan la información suficiente para satisfacer a un aficionado o si, simplemente, están pensados para un no consumidor habitual. En El reino de las superheroínas nos encontramos un poco de las dos cosas. La experiencia merece la pena, por supuesto, porque el retrato de la mujer en el cómic de superhéroes es un tema fascinante e inagotable, muy bien recorrido por Xavier Fournier y Frédéric Ralière en los 82 minutos que dura este documental. La rareza es que, siendo una producción francesa, encontramos testimonios poco habituales, como los de Emanuela Lupacchino, el español David López, Stephanie Hans o Nicola Scott, autores de cómic que se alejan de los grandes nombres con los que se suelen crear este tipo de documentales, y que se suman, por ejemplo, a entrevistas imprescindibles para tratar este tema como la de la gran Trina Robbins, que da un empaque espectacular al recorrido histórico por este tema, profuso y completo, muy informativo y muy certero en sus apreciaciones y en los momentos y personajes que destaca para que entendamos cómo se ha retratado a la mujer en el género desde que Superman llegó a la cultura popular allá por 1938.
Es verdad que el relato no es nuevo para quienes hayan crecido leyendo cómics de superhéroes, a poco que hayan tenido un mínimo de interés por su historia editorial y los cambios sociales que iban influyendo en sus personajes, pero escuchar de gentes del medio todos esos sucesos es siempre agradable. Quizá, en ese sentido, el documental esté más bien indicado para lectores poco habituales, para quienes crean que los personajes vestidos de spandex son algo ajeno a la sociedad, quienes no sepan en realidad quiénes son las heroínas de las que se habla y cómo han ido moldeando a la industria y al público al hilo de los cambios sociales. El hecho de que haya varias cosplayers contando sus experiencias es un arma de doble filo. Por un lado, humaniza la experiencia lectora, nos recuerda que detrás de los cómics están los lectores, también las lectoras. Por otro, puede que el mensaje no se entienda por esa vía, que todo parezca demasiado actual, demasiado de moda, cuando de lo que se trata es de poner el valor la figura del personaje femenino dentro de un género como este. Ellas, las cosplayers, saben por supuesto defender la posición que ocupan en este entramado y lo que supone para ellas el cómic, pero es cierto que puede ser uno de los terrenos en los que todavía hace falta conquistar a otros grupos de opinión.
La inclusión de esas entrevistas, en todo caso, enriquece el cóctel que ofrece El reino de las superheroínas, con un tono además enriquecedor. Desde siempre sobre el cómic de superhéroes ha planeado la etiqueta del machismo, y aunque es algo que no se puede negar en muchas ocasiones, es también un género en el que los avances eran muy claros, palpables y continuos, precisamente por partir de una posición en la había mucho camino por recorrer. Todo eso se ve muy bien en el documental, que incluye experiencias de mujeres dentro de la industria del cómic precisamente para que se entienda que es una visión integral la que está ofreciendo. Es un lujo contar con Robbins como gran eje conductor de la película, porque su posición de autora e historiadora sirve como argumento de autoridad para que el relato sea de lo más enriquecedor. Lo decíamos, nunca sobran los documentales sobre cómic, pero si además cuenta con mensajes reivindicativos como este se ven todavía con mucho más agrado. El reino de las superheroínas cumple muy bien con su cometido, informa y entretiene, complementa otras visiones que se hayan podido dar sobre el tema y aporta además el toque europeo a un cómic que es esencialmente norteamericano para recordarnos la universalidad de los personajes que toca.